Crítica de teatro

Buen teatro de variedades del siglo XXI

La austríaca Florentina Holzinger presenta 'Ophelia’s got talent' en el Teatre Lliure en el marco del Festival Grec

04/07/2026

'Ophelia’s got talent'

  • Concepto y dirección: Florentina HolzingerCon Melody Alia, Saioa Alvarez Ruiz, Inga Busch, Renée Copraij, Sophie Duncan, Fibi Eyewalker, Paige A. Flash, Florentina Holzinger, Annina Machaz, Xana Novais, Netti Nüganen, Urška Preis, Zora Schemm, Adele Brinkmeier, Liv Bohse, Greta Grip, RosaShaw, Lenya Tewes y Laila Yoalli WaschkeTeatre Lliure. Festival Grec 26. 2 de julio de 2026

Florentina Holzinger es una de las voces más atrevidas del teatro europeo con propuestas que, visto lo visto en este Ophelia’s got talent, muestran influencias del teatro radical de La Fura dels Baus de hace unos cuantos años y paralelismos con el trabajo de Angélica Liddell o de la brasileña Carolina Bianchi. Pero, a mi parecer, evocan por contenido y dramaturgia, o más bien por su ausencia, el llamado teatro de variedades norteamericano de finales del siglo XIX y principios del XX, convenientemente puesto al día. Un entretenimiento muy popular en el que, uno detrás de otro, se van presentando números musicales, de danza, de acrobacia, de faquirismo, de ilusionismo, de humor, con participación del público e, incluso, rarezas biológicas introducidas por un presentador o presentadora. Este tipo de espectáculos se adaptaron a la televisión después de la Segunda Guerra Mundial.

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La propuesta de Holzinger arranca justamente en lo que parece un plató de televisión donde se graba un concurso de talentos bajo la mirada escrutadora de un jurado. Tenemos, pues, una muy buena contorsionista, una simpática tragasables, un bailarín con diversidad funcional y un número de escapismo al estilo Houdini que sale mal... Y aquí se acaba el concurso y pasamos al salón de baile. A lo largo de 150 minutos, una compañía exclusivamente femenina de mujeres diversas capitaneada por la magnífica payasa de la capitana Cook baila claqué, Kalinka rusa y hits del Hollywood de los años cincuenta; también cantan, tatúan a una chica del público y, sobre todo, nadan en las tres piscinas que dominan el escenario, donde se simula una mujer dando a luz (fantástico juego humorístico) o la muerte de la enamorada de Hamlet, se narra una tremenda violación e incluso el anegamiento de un gran helicóptero.

Dice la directora que la propuesta explora los mitos femeninos relacionados con el agua en un estudio físico de la fluctuación, la reflexión, la reproducción, el saneamiento y la violencia. Algo se insinúa, pero lo importante de este teatro de variedades radica en el hecho de que, además de entretenido y poderosamente visual, tiene la virtud de no cosificar el cuerpo femenino, ya que las actrices exhiben una desnudez que prescinde de la belleza normativa. Gran y merecido aplauso final.

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