Buenas interpretaciones en un Destello de Otoño un poco decepcionante

Eglė Jackaitė y Rodrigo Bolzan y el elenco de 'Navegar por el Neva' brillan en la segunda edición del ciclo teatral

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La actriz Eglé Jackaitè en el espectáculo 'La santa'.
31/10/2026 - 13:45 h

BarcelonaCon los Juegos Olímpicos de 1992, Barcelona ganó una repercusión mundial que la convirtió en un destino turístico celebrado por unos cuantos y condenado por otros tantos. Pero, además, perdió lo que había sido una celebración cultural durante cuatro años de altísimo nivel internacional gracias a los Festivales de Otoño que dirigió Mario Gas y el Festival Olímpico de las Artes. Desde entonces, Barcelona levantaba el telón sin un relevo especial más allá de las más o menos encantadoras propuestas del teatro público y privado.

Y así fue hasta el año pasado, cuando bajo la orientación de la productora Bitó, responsable del éxito del Temporada Alta de Gerona y Salt, se creó en Barcelona el Flaix de Tardor, mirando lo que en su día fue un intento de Festival de Otoño bajo el nombre de Memorial Xavier Regàs (1982-1988) y que resultó todo un éxito. Diríamos, sin embargo, que en la segunda edición cerrada el jueves con el estreno en la Biblioteca de La santa, dirigida por un viejo conocido del Temporada Alta, el lituano Oskaras Koršunovas, han brillado las interpretaciones de actrices y actores por encima de la innovación estilística o temática de las propuestas, y sobre todo del espectáculo teóricamente más estimulante, Spiegelneuronen, comandado por la coreógrafa Sasha Waltz y el indefinible director Stefan Kaegi. Y es que bajo la apariencia de un análisis de la neurociencia sobre las masas, en este caso la que llenaba la platea de la sala Fabià Puigserver del Lliure, nos ofrecían un experimento conductista con trampa (había bailarines infiltrados entre el público y un grupo de espectadores voluntarios) para hacer bailar y jugar con globos a los espectadores como en una soirée en un todo incluido en Cancún. Una costosa producción con buen vídeo, música bien elegida y una enorme pantalla pour épater les bourgeois y con muy poca danza. Un experimento fallido.

Por el contrario, y como decíamos antes, han sido las interpretaciones las que nos han impresionado. Por ejemplo, en la Biblioteca la del brasileño Rodrigo Bolzan en Deserto, de la compañía brasileña Polifônica, con dirección y dramaturgia de Luiz Felipe Reis y basada en textos, entrevistas y memorias de Roberto Bolaño. También era más que interesante en La Villarroel el juego sobre la construcción del género de cuatro buenas actrices en Petróleo, de la compañía argentina Piel de Lava: un buen espectáculo que vimos en 2022 en el Temporada Alta y sobre el cual consignamos que es “una simpática y verborreica comedia sembrada de humor textual y gestual en una propuesta fresca y desenvuelta a la que sobran minutos pero que representa lo mejor de un teatro argentino capaz de sorprender y entretener”.

Buen espectáculo también y sobre todo magníficas interpretaciones femeninas en Navegar por el Neva, de Guillermo Calderón, en el Lliure. Una creación que recuperaba el original de hace trece años, modificado en buena parte por nuevos textos y por la nueva realidad de uno de los actores, que sufrió una especie de ictus. Un texto sobre Chéjov y su mujer levantado con la única iluminación de la luz de una estufa eléctrica. Y, finalmente, gran interpretación de Eglė Jackaitė en La santa, una reinterpretación muy parcial de la vida de santa María Egipcíaca (344-422) que sirve a la actriz lituana como exorcismo de su propia tragedia infantil y a Koršunovas para demostrar un dominio exquisito de la puesta en escena, de la concepción del espacio sonoro, de la imagen proyectada en directo y de la organicidad gestual de la estupenda actriz.

Al fin, un conjunto de espectáculos muy correctos pero artísticamente poco ambiciosos y de formato más bien pequeño que no sé si marcan tendencias en el actual panorama del teatro internacional.

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