'Una canción lejana': una perla en el íntimo Dau al Sec
El actor Eduardo Lloveras protagoniza un magnífico monólogo de Simon Stephens
'Una canción lejana'
- Autoría: Simon Stephens y Mark Eitzel
- Dirección: Oscar Fabrés. Adaptación: Daniel Anglès
- Intérprete: Eduardo Lloveras
- Dal en el Seco. Hasta el 15 de febrero
Una canción lejana es una de esas propuestas en las que todos los elementos se conjuran con un resultado espléndido. Una perla en el pequeño y cálido espacio de Dau al Sec que evidencia que no se necesitan aspavientos para emocionar. Ciertamente, es un monólogo. Un monólogo acentuado por el humanístico texto del dramaturgo británico Simon Stephens, por las breves y delicadas frases jazzísticas de Mark Eitzel –conocido como líder de la banda American Music Club–, por la exigente dirección de Oscar Fabrés y, claro, por la emocionante interpretación de Eduardo Lanoras, de todo Eduardo Lloveras envuelto por una iluminación con cálidas texturas (Sergio García).
Una canción lejana es una historia muy bien escrita que sin recurrir a hechos excepcionales nos habla del ser humano, de los sentimientos y también de la carencia de sentimientos. Una historia contada con sinceridad y empatía que nos habla del hombre contemporáneo, de un financiero de Nueva York (Willem) abducido emocionalmente por un trabajo deshumanizador que le ha convertido en un ser egoísta que ha olvidado sus orígenes. Esto queda patente en su viaje hacia Amsterdam cuando recibe una llamada en la que le comunican la muerte de su hermano pequeño, Poly, pianista. Viajamos con Willem hacia el Amsterdam natal, y vivimos el encuentro con la familia y con un antiguo amante, el funeral y el regreso.
Willem parece un triunfador que viaja en bussines class, que se bebe todos los whiskys y cócteles que le ponen en frente y que prefiere dormir en un hotel de cinco estrellas que en la habitación de su hermano muerto.
La propuesta funciona como una partitura en la que los silencios hablan y las notas del piano se insertan armónicamente en el relato. Sólo estará en el Dau al Sec hasta el 15 de febrero y merece una vida más larga en Barcelona y Catalunya por el bien de todos.