Artes escénicas

Mario Gas escenifica las razones de un suicida para vivir y para morir

'El pesimismo alegre', de Henri Roorda, es un monólogo "hedonista y libertario" que llega a la Sala Beckett

22/09/2026 - 14:07 h.

BarcelonaPoco antes del 7 de noviembre de 1925, el pedagogo y escritor Henri Roorda (Bruselas, 1870 - Lausana, 1925) dejó una nota para un amigo muy querido en la que le anunciaba que pronto se quitaría la vida. Roorda había escrito poco antes un libro breve que tituló Mi suicidio, en el que desgranaba las razones para vivir y para morir. Hace veinte años, Mario Gas y Fernando Bernués convirtieron aquel texto en un monólogo escénico que se estrenó en Madrid e hizo un centenar de funciones, pero que no llegó a Barcelona. Ahora los dos artistas se han propuesto saldar aquella deuda y han puesto en marcha de nuevo el montaje, que se estrena este viernes en la Sala Beckett bajo el título de El pesimismo alegre (Mi suicidio). Y estará en cartel hasta el 10 de octubre.

"Este es un monólogo que interpela directamente al público y que te permite ser muy directo huyendo de maniqueísmos interpretativos", afirma Gas, que sube solo al escenario –bajo la dirección de Bernués– y que, con este espectáculo, debuta en la Sala Beckett como actor. A pesar de que Roorda se acabó suicidando, Gas subraya que su texto "trasluce un hedonismo ácrata fascinante", porque él "no está profundamente deprimido" sino que "cree en la vida, en el amor y en el ser humano". Las palabras del pedagogo hacen referencia a sus experiencias y reflexiones sobre la pareja y la intimidad, pero también sobre el papel de la escuela, la sociedad y el capitalismo. "Es un libertario que está en contra de una sociedad convencional. Reflexiona con una sinceridad y una agudeza brutales sobre estos temas, podría haberlo escrito hoy", señala Gas.

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Mientras que en la primera versión del espectáculo, hace dos décadas, reprodujeron un aula en el escenario, esta vez han optado por un ejercicio de simplificación. "Hemos conservado la plataforma y la mesa de estudio, nada más. Todo está rodeado de una cámara negra y al fondo llueve. Queremos que el discurso llegue mucho más directo", explica Gas. Según el director, el texto de Roorda "es una clase magistral con todas las perlas del pensamiento del autor", motivo por el cual han decidido despojarlo de escenografía y dar todo el peso a la palabra.

Una obra sobre la fama desde el absurdo

Mientras Mario Gas ocupa la sala de abajo de la Beckett, en la de arriba se instalará la joven compañía Al Dente con su segundo espectáculo, Fama Fomo Fumu!, del 7 de octubre al 18 de octubre. "Los descubrí en una sesión de micrófono abierto y quedé absolutamente fascinado. Mezclan el divertimento y la mala leche en una especie de retoma del teatro del absurdo de Ionesco", afirma el director de la Sala Beckett, Toni Casares. El montaje se aproxima a la idea de la fama a través de dos amigas (Claud Hernández y Zaida Lloveras) con una fuerte ambición.

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"Como jóvenes, nos encontramos con una gran dificultad para dedicarnos a aquello que nos apasiona. La fama es un vehículo, porque cuanto más te conocen, más trabajas", explica Luca Roma, que es la tercera pata de la compañía y en el escenario interpreta varios personajes (desde un camarero hasta un amigo de las protagonistas). La pieza está planteada como una sitcom y transcurre en tres espacios escénicos: un bar, una casa y una sala de cásting. A partir de aquí, la compañía busca experimentar con la formalidad del teatro. "Queremos romper aquello que se nos ha enseñado a lo largo de los años, buscar qué hay más allá y jugar con todos los lenguajes escénicos", subraya Lloveras.