Comedia

¿De qué nos reímos los catalanes?

El festival Hilària programa nueve espectáculos de comedia con nombres como Joel Díaz, Roger Coma, Quim Masferrer y Lluís Gavaldà

19/09/2026 - 18:02 h.

Barcelona"Hilària es un festival que solo se puede hacer en Cataluña y pensando en los catalanes", afirma su director, Oriol de Balanzó. Hace diez años que el Cruïlla inició un ciclo de comedia infiltrada en la programación musical y hace dos que los humoristas ya caminan solos, bajo el paraguas de Hilària. Este año se ofrecerán nueve espectáculos con más de treinta artistas invitados que –a raíz del cierre de El Molino– se distribuyen en diversos espacios de la ciudad. Observando el cartel, no hay duda de que está pensado por y para los catalanes: han montado un duelo de humoristas titulado Barcelona vs. Comarcas, harán un roast a El Foraster y ofrecerán un late night presentado por Joel Díaz con un solo invitado, que será Lluís Gavaldà. Así pues, por fin tenemos una escena de comedia autocentrada. ¿Pero qué quiere decir esto? ¿Qué nos hace reír a los catalanes?

"A los catalanes nos hace reír lo que nos interesa, y lo que nos interesa somos nosotros mismos. Hay una especie de felicidad en mirarnos, criticarnos y hacernos reír cuando hablamos de nosotros –dice la humorista Maria Rovira, Oye Sherman, que coprograma el festival–. La mierda también, es evidente, somos un pueblo escatológico. Un chiste escatológico sobre Cataluña sería la quintaesencia de lo que nos hace gracia", bromea. "La comedia es una cosa muy egocéntrica y los temas acaban siendo la vida del cómico", corrobora Josep Català, el padrino de la escena catalana y fundador de El Soterrani. En Hilària estrena el primer espectáculo en solitario, titulado Decadencia y caída, que habla, efectivamente, sobre él mismo. El tercer programador de Hilària, Manel Vidal, añade leña al fuego: "Hay un consumo cultural catalán que tiene que ver con la muerte. Nos gusta ir a los conciertos cuando los grupos se retiran y hacer como hacía mi abuela: abrir el diario por la página de las esquelas. Es un tabú que nos hace gracia, pero no sé si es especialmente catalán, seguramente es universal, como todo lo que nos pasa".

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La etiqueta de humor catalán

"Todos los cómicos hablan de lo que pasa en su sociedad, pero los catalanes lo hacen con un grado más de incomodidad y de acidez porque somos un país incómodo, en el que la política se mezcla en el día a día", apunta Oriol de Balanzó. "La represión es potencialmente muy cómica, porque el humor pivota sobre el tabú, sobre llevar a la gente a un lugar donde no debería estar porque nos da vergüenza. Tenemos tantas vergüenzas que somos un país muy fértil en comedia", afirma Roger Coma, actor y cómico. Y continúa: "Como la comedia siempre la tienes que hacer contra alguien y yo soy muy pudoroso, la acabo haciendo contra mí mismo. Por eso funciona la autoficción, porque es de gente cobarde y acomplejada, a la que nos sabe mal molestar a los demás e ir al juzgado".

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"Si nos comparamos con los españoles, ellos tienen un humor más directo y primario, más visceral, y el nuestro es más de pueblo abatido y estomacado, y nos refugiamos más en la ironía, en decir las cosas sin decirlas –explica Josep Català, y enseguida lo matiza–. Hoy en día esto está muy difuminado, porque las influencias no son locales, no son El Club de la Comedia, son internacionales". Para Carlo Padial, Cataluña es "un espacio de innovación permanente, un espacio de gente avanzada en términos humorísticos", asegura citando a Pepe Rubianes y Carles Flavià como "el único modelo de stand up comedy genuino en todo el estado".

Manel Vidal considera que "encasillar" la eclosión de monologuistas de los últimos años en la etiqueta de humor catalán "es provinciano" y no responde a la diversidad de estilos y temas. De hecho, opina que si la estrategia del doble sentido de La Trinca continuara vigente, después de cincuenta años de democracia, no sería para estar orgulloso: "Deberíamos apostar más por la víscera que por la ironía", defiende. Oriol de Balanzó cree que ese ya es el camino: "Los cómicos catalanes tienen una manera muy directa de afrontar las cosas, no se esconden, hablan sin tapujos ni prejuicios, de forma seca".

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El peligro del país pequeño

Los humoristas han encontrado en el directo un espacio más libre y de confianza que en otros formatos, como el televisivo, como se comprobó con la cancelación de Zona Franca. "Tenemos un problema endémico entre lo que es público y es privado: la gente dice cosas en privado que en público censura o te riñe por decirlas. Yo no soy especialmente hábil distinguiendo los lugares donde se puede decir una cosa o la otra, así que creo que básicamente es probarlo y quedarte sin trabajo, a veces", afirma Manel Vidal, cofundador del pódcast La Sotana, un espacio de éxito que encuentra cómodo porque "la audiencia entiende el código y nos protegemos mutuamente". El hecho de ser un país pequeño puede ser un inconveniente, pero también motivo de indulto: "A veces dejas tierra quemada y te enemistas con alguien, pero, como nos conocemos todos, también hay una capa de cinismo que hace que el insulto tenga menos peso porque en privado nos entendemos todos", admite Vidal.

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"El espectador busca un espacio que no esté mediatizado", afirma De Balanzó, blandiendo las cifras de público. "El año pasado se vendieron 240.000 entradas de comedia en Barcelona, más de las que venderá Oasis". El sector no ha hecho más que crecer y ya hay diez festivales de comedia en el país. No suben al mismo ritmo las ayudas públicas, que todavía consideran el humor como un género teatral, mientras que Hilària pediría una línea específica. "La escena está ahí, ahora falta construir la industria", dice Maria Rovira. "Todavía estamos en medio del amateurismo y la profesionalidad, y hay pocos cómicos que se puedan dedicar solo a la comedia", explica De Balanzó, que es guionista en La Competència. Carlo Padial sí que ha transportado su humor del pódcast (Media Offline, que hará en directo en el Hilària) al audiovisual, en series y películas (Doctor Portuondo, Pizza Movies), y él cree que el camino está trazado: "Los productores están muy pendientes de lo que pasa en los escenarios y en los pódcasts, porque hay gente que tiene personalidad, empuje y cosas que decir. Hoy los intermediarios tienen menos poder".

Cinco imperdibles del Hilària

Un 'late night' con Lluís Gavaldà

15 de noviembre en Paral·lel 62

Joel Díaz presenta un show-entrevista al cantante de Els Pets con la colaboración de Ana Polo, Víctor Lafuente, Andrés Fajngold y Quim Carandell que prometen música, entrevistas y comedia.

Rostizado al Foraster

15 de noviembre en Paral·lel 62

Manel Vidal presenta el ataque y gol a Quim Masferrer, que se ha propuesto ser "muy mala gente". Los rostizadores serán Irene Sango, Enzo Vizcaíno, Uriol Gilibets, Març Llinàs y Oye Sherman.

Barcelona vs. Comarcas

11 de noviembre en La Paloma

Dos equipos de cómicos defendiendo la capital y el resto, el territorio. Andrea Gumes presenta y actúan Alba Segarra, Fel Faixedas y Godai Garcia (Cataluña) y Joel Díaz, Òscar Morwani y Bàrbara Martínez del Hoyo (Barcelona).

Traca i Mocador, un concierto cómico

13 de noviembre en La Paloma

Manel Vidal presenta un formato que mezcla música y monólogos. Oye Sherman, Arnau Garcia, Àlex Vila y Manel Vidal presentarán a los grupos desde el humor.

La serie de tu vida

14 de noviembre en el Teatre de l'Aliança del Poblenou

Charlie Pee presenta un show en el que cuatro invitados hablarán de la serie que ha marcado su vida. Roger Coma lo hará con Com si fos ahir (en la que actuó ocho temporadas), junto a Raquel Hervás, David Martos y la ilustradora Rocío Quillahuaman.