En lugar de pensar en tener hijos estoy encerrado tres semanas viviendo en el Lliure
El Colectivo Miserable, liderado por Miquel Mas de Fiol, revisita 'La bella Helena' para celebrar los 50 años del Teatre Lliure
BarcelonaColchonetas inflables, cojines desordenados, maletas abiertas y ropa esparcida llenan, desde hace una semana, el vestíbulo del Teatre Lliure de Gràcia. Los cristales de la entrada están cubiertos con cartones, y quien no sepa de qué va la cosa puede pensar que una de las salas más emblemáticas de Barcelona ha sido ocupada. Detrás de los responsables de esta acción está el Col·lectiu Miserable, liderado por el director y dramaturgo Miquel Mas de Fiol. Cuando el director del Lliure, Julio Manrique, le propuso revisitar La bella Helena en homenaje al icónico espectáculo de 1979 para celebrar los 50 años del teatro, Mas de Fiol y toda la compañía decidieron ir a por todas y hacer una acampada en la sala. De este proceso saldrá Tot fent 'La bella Helena', que se representará del 22 de septiembre al 18 de octubre en el Lliure de Gràcia.
"Estamos viviendo aquí para rendir un homenaje al espíritu cooperativo de aquella época y a grandes referentes como Anna Lizaran y Lluís Homar. Queremos recuperar aquel espíritu cooperativo, en el que todos hacían de todo y las cosas se decidían de forma colectiva. En un mundo individualista como el de hoy, esto se está perdiendo", explica Mas de Fiol. La misma idea sirve de punto de partida para el espectáculo: un grupo de nostálgicos que piensa que el teatro actual es un desastre hará lo imposible para recuperar la esencia de los años 70 y montar la opereta de Offenbach. Gerard Franch tendrá el reto de encarnar el personaje de Helena —interpretado originariamente por Anna Lizaran—, y Lluís Oliver será Paris. El reparto también cuenta con Mel Salvatierra y Carme Milán como actrices y, en la parte musical, con Sergi Boqué, Jordi Cornudella y Núria Vinyals. "A medida que se pongan a ello, irán viendo que con las contradicciones de hoy en día es muy difícil hacer La bella Helena", dice el director, que añade que han construido un espectáculo "con mucha crítica y también mucha pasión", ya que lo que les mueve, sobre todo, es reencontrar el amor por el oficio.
Esta Bella Helena es fruto, en parte, de un impasse generacional. "Estamos en un momento, con 30 años, en el que todo el mundo decide hacer su camino. Vemos gente que deja el teatro, que no puede más, que no les hace felices. Y nosotros seguimos aquí, empujando. Mis amigos empiezan a tener casas y yo, en lugar de pensar en tener hijos, estoy encerrado tres semanas viviendo en el Lliure", reflexiona Mas de Fiol. Este enfoque dramatúrgico enlaza con sus obras anteriores, especialmente la Trilogía de la condición millennial, que también estaba marcada por las experiencias de su generación. "Esta es una experiencia que, muy probablemente, no volveremos a vivir nunca más. Es tan inmersivo que una parte de nosotros está, de verdad, en el escenario. Interpretamos unos personajes que son nosotros mismos de una manera hiperbólica y caricaturizada", afirma Milán.
Recuperar el balcón de 1979
El encargo de Manrique era "coger La bella Helena y hacer con ella lo que les diera la gana", en palabras del mismo director, pero la compañía no ha querido alejarse del todo del espectáculo original. Sobre todo, esta intención se percibe en la dirección musical, a cargo de Pablo Ruz. "Me he basado mucho en la partitura original para extraer ideas, arreglarlas y cambiarlas de contexto. He huido de la estética de la opereta francesa y me he acercado más a un arreglo de principios del siglo XX", señala Ruz. La partitura pasa por el tamiz de una interpretación actual que, según el director, le da "una relectura sin perder el respeto por el original".
La escenografía, que firma Mireia Sintes, hace un claro guiño a la de 1979 de Fabià Puigserver. En aquel momento, antes de la reforma del teatro, la sala tenía tres balcones y Puigserver construyó un cuarto para que el espacio escénico fuera circular. Sintes ha recuperado este cuarto balcón en la misma pared, donde solo había quedado una puerta. "Hemos cogido esta traza de 1979 y la hemos reconstruido", dice la escenógrafa. El espectáculo también contendrá elementos escenográficos en construcción con la idea de que la compañía está en proceso de levantar la obra y con el objetivo, según Sintes, "de evidenciar todos los oficios relacionados con el teatro, desde confeccionar telones hasta pintarlos y utilizar maquinaria".