Estreno teatral

Las tres llamadas que han hecho posible el estreno histórico de 'Alma' en el Tívoli

Tres productoras veteranas apuestan por el talento de una compañía joven y llevan el espectáculo al teatro privado

28/02/2026

BarcelonaEl estreno del musical de nueva creación, de gran formato y en catalán Alma, que abrió la pasada temporada en el Teatre Nacional y ahora vuelve al Teatro Tívoli, fue un fenómeno extraordinario. La crítica y el boca-oreja enseguida llenaron la Sala Gran y el público acababa aplaudiendo de pie cada noche. El primer día, en la platea estaba Maria José Balañá, gerente de tres teatros grandes de Barcelona, ​​que quedó cautivada y tuvo el deseo de que ese talento y esfuerzo no muriera allí. "Me pareció alucinante. Hay talento, hay trabajo, hay una intensidad brutal. A la salida les dije: «Si queréis remontar, cuente con nosotros»". El productor de Bitò, Josep Domènech, también encabezó: "Quedé maravillado. Es emoción, es magia, es buenísimo", afirma. Enseguida buscó quién estaba detrás y les llamó: "Si alguna vez queréis hacerlo en un teatro privado, hablemos". También acudieron Andreu Buenafuente y Sílvia Abril, que "fliparon" y pidieron a la productora de El Terrat, Mercè Puy, que conocía el proyecto desde la génesis, que batallara para recuperarlo.

"Nos hicieron tres llamadas diciéndonos la misma frase: «¿Qué necesita? Esto no puede quedar aquí»", recuerda Silvia Fiestas, productora ejecutiva deAlma. Con tres pretendientes tan importantes, e incluso el interés de un tótem como Antonio Banderas, la compañía se vio con el corazón de intentar un hito histórico: que un gran musical de creación en catalán se transfiera del teatro público al teatro privado, como ocurre de forma regular en Broadway y el West End, con espectáculos míticos como Hamilton y Los miserables.

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Les propusieron ir todos a la par. La fórmula empresarial ha sido que El Terrat, Bitò y Marianna (Balaña en Vivo) han creado una nueva sociedad conjunta, Produccions amb Ànima, que tiene el 51% del proyecto, y la compañía, que ha registrado la productora Vero Vero, tiene el 49%. La intención es que Alma tenga mucho recorrido: que gire en catalán en una adaptación reducida, que tenga versión en castellano en Madrid y que haga gira por el Estado, e incluso han presentado el proyecto en los teatros públicos de Nueva York. "Es un sueño, pero estamos en conversaciones con el BAM de Brooklyn", sostiene Puy.

¿Hay público en catalán?

En los últimos años, la oferta de musicales de gran formato con libreto y música originales en catalán ha sido escasa porque hay pocas compañías que tengan tanta capacidad de producción y riesgo para llenar un teatro de 1.500 localidades. La lengua se ha visto tradicionalmente como un hándicap, aunque el Mar y cielo de Dagoll Dagom logró 327.000 espectadores en el Victoria la temporada pasada. "Yo creo que afecta más si el título es conocido o no que la lengua", opina Domènech. Y el gran público conoce sobre todo a clásicos como West Side Story, Chicago y El fantasma de la ópera, títulos que llegan en franquicias madrileñas, o, en formato más pequeño, títulos que han dejado huella en catalán como El principito o Hermanos de sangre, en cartel en el Teatro Condal.

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De ahí que el apoyo público también haya sido crucial desde el principio. ¡La idea vio la luz gracias al concurso de musicales RIIIING!,que organizaron El Terrat y el festival Grec en el 2023. Entonces ya se alinearon los astros por primera vez: la conselleria de Cultura creó una línea de ayudas para incentivar el catalán en los musicales de gran presupuesto y la directora del Teatro Nacional, Carme Portaceli, apostó por hacer crecer ese espectáculo brillante de unos jóvenes talentos que ha talentado. En esta segunda vida en el Tívoli, el ICEC vuelve a invertir: 200.000 de subvención, 200.000 como crédito a devolver y 250.000 euros que volverán en función de la recaudación. El coste total de la producción asciende a 1,8 millones de euros. El precio de las entradas está entre 30 y 60 euros.

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Remontaje, no reposición

Alma es la primera obra musical en catalán que se lanza a producir Balañá y es el segundo musical catalán que se podrá ver en el Teatre Tívoli en los últimos 40 años -hasta ahora sólo habían pasado allí Los Piratas de Dagoll Dagom en 1998 y La Cubana—. La previsión es optimista: estarán en cartel trece semanas, con 120.000 entradas a la venta para 88 funciones. Antes del estreno se han vendido en preventa tantos tiques como durante toda la temporada en el Teatre Nacional, unos 17.000. Los productores admiten que existen nervios. En el escenario se encuentran 16 intérpretes, 15 técnicos trabajando y 10 músicos en directo. "Cada día de función hay unas sesenta nóminas por pagar. El coste de cada función es más caro que en Mamma Mia!", explica Domènech.

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El esfuerzo económico y creativo ha sido importante. "No nos imaginábamos que sería tan caro pasarlo a un teatro privado. Se ha hecho todo de nuevo. Es un remontaje, no una reposición", afirma Domènech. En lo creativo, también hay cambios: "Hay actores nuevos en el reparto, canciones nuevas, tramas diferentes, cortes y escenas nuevas, y lo hemos compactado a dos horas y media", dicen los directores Oriol Burés, Víctor G. Casademunt. hacerse sitio en un mundo masculinizado como el de las productoras de cine de Hollywood de los años 30. Por el escenario pasarán nombres como Paula Malia, Diana Roig, Mireia Portas, Annabel Totusaus, Aina Sánchez y los propios Casademunt y Burés, que hasta ahora han compartido escenario en El amor venía en taxi, de La Cubana, en el Romea. El mito dice que ambos se conocieron en lo alto del barco de Mar y cielo como actores amateurs y aficionados al teatro musical catalán. La historia sigue.