El diablo y los pies de foto
La suscriptora Teresa Maria Castanyer nos hacía ver, muy acertadamente, que errábamos en un pie de foto según el cual el Santo Padre estaba en una misa, cuando en realidad estaba en la ventana del palacio apostólico desde donde reza el ángelus dominical. Pero resulta que, al ver la crónica donde me hacía eco en el digital, que se cuelga la tarde del día antes del papel, había un nuevo error en el pie de foto, otra vez con León XIV como víctima del sacrificio laico del periodismo. El subdirector que estaba de guardia, David Miró, lo arregló y me ahorró el ridículo de ver que aquella praxis que constataba como incorrecta se reproducía en el pantocrátor de mi página del antepasado 14 de junio.En Miró, que lleva mucha experiencia periodística en su mochila profesional, me dijo la frase que me inspira el titular: “Los pies de foto los carga el diablo”. Si otro papa, Pablo VI, ya avisó que el humo de Satanás había entrado en la Iglesia, imaginémonos en la prensa, y además, en este supuesto entra para fastidiar a su más alto dignatario. Pero la maldición continúa y la misma lectora Castanyer me vuelve a alertar de un chapuzón en un pie de foto: “Hoy, jueves 18 [de junio], un pie de foto en la edición de papel, página 12, denota poco rigor en quien debe casar texto e imagen. Que no es una rueda de prensa salta a la vista. Y que no es Évian se puede sospechar. Y que es Versalles se puede deducir si se sabe que ayer los dos presidentes [Macron y Trump] cenaban en Versalles. En fin... aliquando dormitat Homerus". La cita de Horacio quiere decir “de vez en cuando, Homero duerme”, es decir, a veces la sabiduría falla. Todavía he recibido más críticas sobre los pies de foto. Paola Jubert escribe: “Estoy leyendo el diario de hoy, domingo [21 de junio y en días siguientes], y en la página 21 hay un artículo a raíz de un premio recibido por Eurecat. Imagino que el artículo está subvencionado, pero en la firma dice «Redacción». La sorpresa, o indignación, es por el pie de fotografía donde se identifican los tres hombres con el nombre y su cargo, y se desprecia la figura femenina, como si fuera una figurante. ¿Quién es? ¿Qué hace en la entrega de este premio? ¿No merece ser mencionada?”. El suscriptor Andreu Suriol, en un correo que titula irónicamente “Visión de futuro”, apunta que en un pie de foto del 5 de julio, segundo día del Tour, se leía: “Tadej Pogacar (UAE Team Emirates) en acción con otros ciclistas durante la 14ª etapa del Tour 2026”. Suriol, citando la IA, precisa que fue la etapa de 2025 la que transcurrió por la montaña de la foto. Y resulta que en la foto de portada de aquel día el Tour estaba donde realmente estaba: al pie de la Sagrada Familia.Para validar la percepción de los lectores sobre los errores de los pies de foto, el Defensor palesa de oficio también la omisión: en la portada digital es muy frecuente que haya fotos sin pie y, cuando son de personas no conocidas, el lector ha de entrar al artículo para relacionar una cara con un mensaje tan importante que es destacado en la carta credencial del diario.He trasladado las quejas al jefe de Fotografía del diario, Ferran Forné, que me da su opinión:“La sección de fotografía no tiene afectación en la edición de los pies de foto de la versión en papel, los permisos que tenemos en el programa de edición y maquetación del diario de papel se limita solo a los contenidos gráficos. Sí que es cierto que normalmente, haciendo revisión del contenido, si detectamos algún error lo hacemos saber, bien al redactor bien a la persona encargada de hacer el cierre de la edición de papel o a algún corrector."En cuanto a la ausencia de pies de foto en la portada de la web, es una decisión estética que tomaron los diseñadores web para mantener una imagen más limpia y poder aprovechar al máximo el espacio digital disponible para la maquetación, sobre todo en los formatos de dispositivos móviles. "Los errores en pies de foto nos afectan en el sentido periodístico más estricto, igual que al resto de profesionales de el ARA que procuramos ofrecer un producto riguroso. Pero sobre todo de lo que estamos muy pendientes es de la correcta asignación de la imagen, para mantener la autoría de los fotógrafos o la agencia y para poder verificar la fuente de información que mostramos al lector”.Finalmente, he completado la visión del tema con la valoración de Teresa Ferré i Panisello, doctora en ciencias de la comunicación y posgraduada en historia contemporánea. Es profesora de la UAB, tiene un abundante currículum de investigación sobre fotoperiodismo y ha sido comisaria de diversas exposiciones. Dice:“El binomio fotografía-texto en el periodismo lo tenemos que entender como una unidad inseparable, ya que ningún medio informativo podrá cumplir su objetivo solo a través de la imagen, debido a su naturaleza polisémica. El pie de foto, si está perfectamente elaborado, podrá responder a cinco de las seis preguntas de una información (qué, dónde, cuándo, quién y por qué), pero no comunica el cómo. Solo cuando tenemos delante una fotonoticia, cuyo pie es más largo, tiene cabida la interpretación de los hechos y permite un titular no informativo. Y, evidentemente, cualquier pie de foto nunca debe describir lo que es obvio y se percibe mirando la fotografía."La reflexión sobre la importancia del pie de foto viene de lejos. Walter Benjamin, en los años 30 del siglo pasado, decía que sería el elemento más importante de la fotografía periodística para evitar que el lector se quede solo en el valor estético y se dé cuenta del valor político y social. Cuarenta años más tarde, Gisèle Freund analizaba cómo puede cambiar radicalmente el sentido de una fotografía dependiendo del pie de foto que un diario u otro decida ponerle, lo que demuestra que es la herramienta principal de contextualización ideológica en la prensa”.La conclusión del Defensor, para evitar pasar por el exorcista, es doblegar al diablo civilmente. La relación entre redactor y fotógrafo que hacen una crónica, una entrevista o un reportaje juntos es obvia y puede llegar a ser intensa en función de temas o personajes. Esta interacción in situ debería prolongarse en la edición, para mantener la “unidad inseparable” que señala la doctora Ferré. Cuando las fotos son de agencia, el jefe de Fotografía es quien podría velar por esta relación, asumiendo las funciones del picture editor que inventaron los americanos, importaron César Lucas y Marisa Flórez en los albores de El País y pusieron al día Carlos Pérez de Rozas y Pepe Baeza cuando La Vanguardia cambió el diseño con Milton Glaser.A propósito de la ausencia de pies de foto en las portadas digitales, considero –lo he hecho llegar a la dirección del diario– que la estética o la funcionalidad no deben prevalecer sobre la información. La academia, que marca el paso de la ciencia aplicada, prescribe que en sus publicaciones indexadas o papers cada imagen debe ir acompañada de la fuente y de un texto explicativo. Como corolario, abogo por prestar atención a los pies de foto y no despacharlos rutinariamente, dado que son el elemento más leído después de los titulares, según investigaciones del Poynter Institute for Media Studies, verdadero referente del periodismo. Agradezco a Teresa Maria Castanyer, Paola Jubert y Andreu Suriol que nos hayan hecho reflexionar sobre un texto tan injustamente infravalorado como los pies de foto, pero con una semántica poderosa inversamente proporcional a su sintaxis escasa.El Defensor del Lector toma conocimiento de las dudas, sugerencias, críticas y quejas sobre los contenidos del diario en sus ediciones digital y en papel, y cuida que el tratamiento de las informaciones seaconforme a los códigos deontológicos.Para contactar con el Defensor del Lector pueden enviar un correo electrónico a eldefensor@ara.cat o grabar un mensaje de no más de un minuto al número de WhatsApp 653784787. En todos los casos, se requiere identificación con nombre, apellidos y número de DNI.