Rindo cuentas. Balance anual

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El diario ARA en la rotativa de Cre A una noche de esta semana
26/09/2026 - 18:02 h
Antoni Batista, periodista, doctor en ciencias de la comunicación y músico, es el Defensor del Lector del diario ARA
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El encabezamiento del balance anual del Defensor del Lector debe ser de agradecimiento a las 235 personas que me han enviado sus quejas, tanto a las que las han visto comentadas en mis crónicas como a las que no he podido atender públicamente, pero que he leído, valorado y, tanto como he podido, trasladado a la redacción. La franja temporal del escandallo va del 5 de mayo de 2025 al 7 de junio de 2026, y los resultados y valoraciones fueron expuestos al consejo editorial del pasado día 17 de septiembre.Encontrarán los datos en la infografía, de modo que les traslado mis reflexiones en consecuencia.La idea previa es que el Defensor del Lector, al ser un contenedor de críticas, inspirado en la Sindicatura de Agravios y en general en los ombuds, no debe caer en el síndrome de sinécdoque, que la parte negativa sea extensible a todo el diario; muy al contrario, partimos de que el producto periodístico es bueno y que las críticas tienen un gran valor cualitativo y nos ayudan a mejorarlo. Esta consideración la encuentro en comunicaciones diversas, como también, a contrario sensu, hay lectores que nos dan una última oportunidad para no dejar de leernos o suspender la suscripción.Las quejas que hacen referencia a la dirección son altas no por déficits propios, sino porque, aunque puntualmente hacen referencia a secciones, plantean cuestiones inductivas, globales, de línea editorial más que de un tema en concreto. Pongo dos de los casos más frecuentes. La mirada principalmente metropolitana en detrimento de determinadas comarcas, sobre todo de la “Cataluña Nueva”, como si se reencarnara en un ectoplasma de tinta una maldición histórica. El segundo caso es el de la contradicción de los contenidos patrocinados que, sin embargo, son firmados corporativamente por el ARA o por la redacción. Dedicaré más atención a esta cuestión bien compleja, que incide en el Código Deontológico y tiene más recorrido en el Consejo de la Información de Cataluña, contrastándolo con la delicada posición de unos diarios –no solo el ARA– que tienen que gestionar esta demanda generalizada de publicidad, que es una fuente de ingresos que contribuye a la viabilidad de la prensa libre.Destaco el alto nivel de las críticas que recibo, que nos implican en un reciclaje intelectual del periodismo. Y agradezco a la dirección que las haya atendido todas, como agradezco igualmente el fair play de los periodistas que siempre han respondido a mis requerimientos de contraste, aunque atender al Defensor del Lector que trae alguna enmienda no es una interacción halagadora.También agradezco a los doce profesionales expertos en diversas materias a los cuales he pedido opiniones deauctoritas y que, puestos el uno al lado del otro en este modo balance, pintan un verdadero cuadro de honor de diferentes áreas de conocimiento, un palmarés pericial de la calidad que aporta una mirada externa al diálogo-debate entre lectores y periodistas.Los comentarios en la sección de lengua van más allá de las correcciones gramaticales, que tienen otros cauces de expresión. Pero, para el control de daños que veo desde el proscenio, de errores no solo de lengua, he sugerido reciclar la antigua figura del “redactor de galeradas”, un profesional con experiencia que haga una última lectura al menos antes de que la imprenta perpetúe chapuzas hasta la vida perdurable de las hemerotecas.Los comentarios sobre la lengua manifiestan un interés especial de los lectores y demuestran la militancia idiomática, el factor lengua como contenido en sí mismo. La lengua catalana viene de tener que luchar para mantenerse viva contra la política de aniquilamiento lingüístico de una dictadura, y todavía arrastra problemas de intolerancia. Sin embargo, la necesidad de autoafirmación responde con un gran potencial dinámico, con activismo, con regeneración constante, con visiones diversas en acuerdos y desacuerdos, pero siempre enriquecedoras, y los diarios, principales productores de lenguaje, somos parte activa y destacada. Por eso también agradezco a los lectores y lectoras que me planteen cuestiones lingüísticas, en mi balance prácticamente a la par numéricamente con las relativas a las madres de todas las polémicas: la política y la opinión.Las críticas al departamento de suscripciones hacen referencia a una distribución deficiente, a las reidentificaciones digitales para leer un artículo y a las intromisiones publicitarias. “Mi reino no es de este mundo”, dicho evangélicamente: la logística no es de mi competencia, focalizada en los contenidos, pero, aun así, he tomado nota, he hecho llegar las críticas a quien corresponde y he expresado a la dirección mi preocupación por todo ello.Termino redoblando mi agradecimiento a todos los lectores y lectoras que me han brindado su confianza, que son la esencia de esta sección que ya hace dos años que funciona.El Defensor del Lector toma nota de las dudas, sugerencias, críticas y quejas sobre los contenidos del diario en sus ediciones digital y en papel, y cuida que el tratamiento de las informaciones sea conforme a los códigos deontológicos.Para contactar con el Defensor del Lector puede enviar un correo electrónico a eldefensor@ara.cat o grabar un mensaje de no más de un minuto al número de WhatsApp 653784787. En todos los casos, es necesaria la identificación con nombre, apellidos y número de DNI.

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