El 'modus operandi' de la sección de Deportes
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El suscriptor Eduard Carrera denuncia “una degradación muy acusada en la información que da el diario de los deportes”. Reproduzco los cuatro ejemplos de lo que considera deficiencias:
“1) No publiquéis los resultados de los partidos ni la clasificación de cada jornada de la Liga de fútbol masculina. Antes lo hacíais. ¡Pero el Sr. Hernández dice que han recortado el espacio disponible y no tienen recursos para llevar la cuenta! Esto me obliga a consultar los medios de la competencia si quiero estar informado de cómo va. ¿Os parece bien?
2) El escaso y precioso espacio se malgasta a menudo con artículos largos y que ocupan una página entera con temas, en mi opinión, bastante sobrantes. Como el de hace unos días sobre una jugadora del Barça femenino de fútbol que se retira, absolutamente desconocida incluso para quien sigue el fútbol femenino.
3) Muy largos, profundos y con todo tipo de detalles son los artículos sobre la economía del Barça, la construcción del nuevo Camp Nou, las palancas, el Espai Barça, etc., siempre tendenciosos hacia la junta de Laporta, y que poco deben interesar, me imagino, a la mayoría de lectores del diario.
4) El deporte del motor: información mínima y ridícula. Solo un poco Marc Márquez, y Toni Bou del trial con sus innumerables títulos, pero ignora totalmente a pilotos catalanes que triunfan por el mundo: Àlex Palou, Josep García (que lleva 8 o 9 títulos mundiales de enduro), y Guillem Farrés (motocrós). La F1, cuatro líneas, como el Dakar, y de las famosas 24 horas de Le Mans, nada de nada”.
He trasladado las quejas al jefe de la sección de Deportes, Xavi Hernández Navarro, al cual el suscriptor alude directamente. Este es su turno de réplica:
“1) Respecto a la clasificación y los resultados de Primera, en la edición de papel siempre colocamos la versión actualizada de ambas cosas cuando se juegan partidos de Liga el sábado y el domingo. Equipo, posición y puntos. Consideramos que estas tres informaciones son las imprescindibles. No podemos dedicar más tiempo y efectivos a colocar estadísticas como partidos jugados, partidos ganados, partidos empatados y partidos perdidos, así como actualizar uno por uno los goles recibidos y marcados de cada uno de los equipos participantes en la Liga.
2) Lamento que considere largos e innecesarios algunos artículos. Entiendo que habla de una entrevista a Andrea Falcón en la que explica su retirada del fútbol por culpa de las lesiones y la critica porque es desconocida. Precisamente parte de nuestro trabajo es explicar cosas diferentes, divulgar historias que se salgan del carril. No siempre debemos explicar lo que la gente ya sabe. En aquel caso concreto, consideramos interesante el testimonio de una futbolista profesional que tiene que dejar de jugar con solo 29 años porque la rodilla le dijo basta. Siempre buscamos la voz propia en nuestras piezas. Seguimos la agenda deportiva, pero nuestro valor añadido son estas historias.
3) Agradecemos mucho que valore las horas de trabajo que dedicamos a investigar y estudiar los temas económicos e institucionales del Barça. Son, en la línea del punto anterior, otro ejemplo de valor añadido de nuestra sección. En los diarios deportivos y en la mayoría de los generalistas no se tratan con tanta profundidad estos temas y el ARA, desde su fundación, se ha especializado en ellos. Sobre si son tendenciosos o no, no puedo más que discrepar. Lo que pasa es que ahora quien gobierna el club es Joan Laporta (como antes Josep Maria Bartomeu o Sandro Rosell), y cuando alguna cosa no ha salido bien, se debe decir como se decía con las anteriores juntas directivas. Desde la honestidad, el respeto, el rigor, pero con el compromiso que hay que tener con el periodismo y en especial con su función fiscalizadora.
4) Sobre la información de motor, dos consideraciones. La primera, de audiencia: los datos que tenemos nos muestran que son deportes en los que la competición en sí no genera suficiente interés. Nuestro barómetro para elegir escribir de motor es que haya tema propio (entrevista, reportaje, historia personal...) o noticia de peso (Antonelli, por ejemplo, ha ganado la F1 con 20 años y esto ha sido debidamente tratado). La segunda, de la naturaleza del medio: somos un medio generalista y lamentablemente no tenemos espacio para tratar todo el deporte”.
Agradezco a Eduard Carrera de entrada la fidelidad a nuestro diario desde el principio, aunque algunas cosas no le gusten. Pero también que, atento como me manifiesta a todas las expresiones deportivas, detalle una crítica precisa que permite que hagamos en abierto una descripción del modus operandi de una sección tan leída. A la sección de Deportes llegan diariamente un montón de inputs y deben aplicar criterios selectivos: su jefe, Xavi Hernández Navarro, recibe cientos de correos en una semana, y tiene catorce mil por abrir. Evidentemente, los descartados son infinitamente superiores a los elegidos, y por tanto están expuestos a un margen de error y a un debate exponencial. Inferir mala praxis lo descarto tanto como considero que algunas de las percepciones del lector pueden contribuir al sanísimo ejercicio de cuestionar rutinas y protocolos y a mejorar el producto.
Creencias, sensibilidad y vulgaridad
El departamento de suscripciones me hace llegar una queja que les llega referida al titular “La hostia que necesitábamos para afrontar lo que toca”, de la columna Apunts en calent, que la sección de Deportes publica sobre los partidos de fútbol importantes, en este caso entre el París Saint-Germain y el Barça. Suscripciones me la traslada y le doy curso. El suscriptor dice exactamente: “La palabra hostia hiere la sensibilidad de los creyentes. Aunque se ha banalizado mucho, no podemos olvidar de ninguna manera su significado original. El vocabulario catalán, afortunadamente, es muy rico”. Josep M. Puig me envía un mensaje de voz en el mismo sentido, pero en un tono más crítico, y señala que, efectivamente, seis comentarios al pie del artículo digital formulan la misma queja.
Xavi Hernández Navarro, a quien agradezco la diligencia al atender las críticas que hoy monopolizan esta página, da su versión:
“En relación a la hostia, dos cosas. Por un lado, la tercera acepción de la palabra hostia recoge un significado de golpe, bofetada y similares, según el DIEC. Es un vulgarismo, pero se acepta el significado. Y, por otro, la sección Apuntes en caliente es, como su nombre indica, la reacción en caliente posterior al pitido final de un partido de fútbol. Muchas veces, la elección del titular es cuestión de segundos, cosa que no ocurre con la mayoría de los contenidos que escribimos y editamos en la sección. Con esto quiero decir que a veces pueden escaparse cosas más subidas de tono, con menos filtro de lo habitual. Lamento las molestias que haya podido ocasionar”.
He pedido la opinión del doctor Jaume Angelats, profesor de la Facultad de Teología de Cataluña, experto y divulgador de la obra de Raimon Panikkar, impulsor de encuentros interreligiosos y rector de Cadaqués, la Selva de Mar y el Port de la Selva:
“El término latino y catalán hostia contiene primordialmente una significación religiosa, merecedora de respeto: ofrenda sacrificial a la divinidad. Para muchos cristianos, es el pan eucarístico consagrado, partido y repartido: Jesús ofreciéndose como alimento de todos.
El diccionario del IEC recoge otras utilizaciones del término. Etimológicamente no parecen provenir de la misma raíz, ni tendrían inicialmente connotaciones ofensivas. Así, hostia se utiliza vulgarmente como interjección para manifestar admiración, sorpresa o contrariedad, y se suele referir también a una bofetada o trompazo, a ir demasiado deprisa, ser el súmmum o tener mal humor... En estos sentidos, la palabra hostia se profiere con reiterada vulgaridad en muchos medios de comunicación audiovisuales, ignorando o menospreciando su carga semántica previa e hiriendo así algunas sensibilidades.
En cuanto al cuestionado titular futbolístico –concluye Angelats–, cabe recordar que, en la liturgia católica, existe el servicio de ostiario, es decir, de portero encargado de la apertura y cierre de puertas, denominadas ostia en latín. De ahí viene que el puerto o gran portería de acceso a Roma se llame Ostia. Dado esto, lo que quizás se necesitaba para afrontar lo que tocaba era una buena hostia sin h”.
Siguiendo a Salvador Espriu, quien irónicamente y sin salir de la religión escribía que no se debe confundir el diccionario normativo con el Corán, el Defensor considera que la inclusión de una palabra o acepción en el diccionario no debe amparar necesariamente su uso periodístico si es grosera y/o puede herir sensibilidades, y más aún en el frontispicio de un titular. Es lo que se espera de un diario que, en su manifiesto fundacional, proclama que quiere dirigirse “muy particularmente a los educadores (maestros, padres, madres y educadores en el ocio)”.
El Defensor del Lector toma nota de las dudas, sugerencias, críticas y quejas sobre los contenidos del diario en sus ediciones digital y en papel, y cuida que el tratamiento de las informaciones sea conforme a los códigos deontológicos.
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