"Si continuaba jugando a fútbol, corría el riesgo de no poder subir y bajar escaleras"
La exblaugrana Andrea Falcón cuelga las botas a los 29 años agradecida de todo lo que el fútbol le ha aportado
BarcelonaSiempre que una futbolista anuncia su retirada a los 29 años sorprende. La vida profesional de una jugadora puede acercarse a los 40 años, pero la rodilla de Andrea Falcón (Arucas, 1997) dijo basta a los 28. “Por mucho que yo quisiera seguir, no eres objetiva. Los médicos me dijeron que, si quería poder caminar, subir o bajar unas escaleras, tenía que tomar esta decisión. Si continuaba jugando al fútbol, me haría la vida imposible”, confiesa en llamada telefónica con el ARA.
Esta conversación tuvo lugar el pasado mes de diciembre y, el 5 de agosto, la exblaugrana hacía oficial en sus redes sociales que colgaba las botas. “Soy joven, pero he vivido muchísimo; el fútbol me lo ha dado todo, lo he disfrutado todo y ahora me gustaría poder disfrutar de la vida de otra forma”, explica. “Corría diez minutos y ya no podía caminar. Mi vida era salir del entrenamiento, llegar a casa y hacer todo lo posible para al día siguiente poder entrenar con el menor dolor posible. Nunca sin dolor”, añade Falcón, que se está adaptando a las nuevas rutinas. “Lo que más echo de menos es estar rodeada de gente. Entrenas y somos muchísimas personas, se me hace muy extraño no hablar cada día con mucha gente”.
Con un vídeo emotivo, Falcón se queda con la huella que ha dejado entre las compañeras. “Mi gran reto era que en el momento en que me retirara, la gente me recordara por ser una buena persona, con una sonrisa y que siempre estaba dispuesta a ayudar. Me quedo con todo el cariño que he recibido, más que con los títulos”, asegura Falcón, que en el vídeo de despedida recibió mensajes de Mariona Caldentey, Sandra Paños, Ana Maria Crnogorcevic o Bruna Vilamala, entre otras.
Marcharse de casa con 15 años
A la exjugadora le gustaría continuar ligada al deporte a través de la psicología, carrera que ha estudiado. “Es un tema tabú. La gente tiene la idea de que al psicólogo solo se va cuando uno tiene problemas mentales graves y no quiere que nadie se entere por lo que pensará. Yo creo que, incluso la persona más sana mentalmente, necesita en algún momento ir al psicólogo. No se ha de ir cuando se está mal, sino como una vía para desahogarse, que te dé herramientas para aprender a gestionar las situaciones que te cuestan”, relata.
Falcón se marchó de casa con solo 15 años. La exfutbolista dejó toda su familia en las islas Canarias para ir a la otra punta de España a jugar al Barça. “Era un día de verano, yo continuaba durmiendo a las doce del mediodía cuando mi madre me llamó para preguntarme si iría a Barcelona. Le colgué pensando que era una broma y vino del trabajo a casa para decirme que si quería empezaba la pretemporada con el Barça la semana siguiente. La noche antes de marchar dormí con mis padres, no fui consciente de la decisión que había tomado hasta que me vi allí sola”, recuerda.
“Nunca había soñado con ser futbolista, porque no se podía ser una mujer. El primer mes aún no eres consciente porque lo ves como unas colonias, pero cuando volví de la pretemporada y me encontré sola en el piso me di cuenta de la realidad”, relata Falcón, que explica que vivía en Collblanc con Sonia Bermúdez –actual seleccionadora de España– y Meli Nicolau. “La Sonia fue como una hermana mayor para mí. Ahora van a La Masia y estudian allí, pero yo tenía que levantarme a las seis de la mañana para ir al instituto. Lo tenías que hacer todo; lavar la ropa, cocinar…”, compara.
Salir para volver
Un sacrificio que dio sus frutos. Del Barça salió al Atlético de Madrid, donde ganó tres ligas en tres años, antes de volver al conjunto culé. “Markel Zubizarreta [entonces director deportivo del Barça] me lo dijo. Te fuiste de aquí ganando, hemos visto que ganas en el Atlético y te volveremos a traer”, recuerda entre risas. Y de hecho funcionó. Falcón volvió al Barça en 2019 y, desde entonces, las catalanas han ganado la liga cada temporada.
Además, la exjugadora también formó parte de la plantilla que en 2021 consiguió la primera Champions de la historia en Göteborg. “Fue la consagración del proyecto. El Barça no ha dejado de apostar por el femenino desde un inicio, incluso cuando perdían contra el Atlético de Madrid seguían apostando. No es un equipo formado a partir de dinero, sino de apuestas desde la base, que el mejor fichaje sea una jugadora de la cantera”, apunta.
En España, en cambio, falta este impulso definitivo. “El fútbol femenino ha evolucionado de una forma increíble, pero los últimos años se ha estancado un poco. Tenemos muchas de las mejores jugadoras del mundo, pero falta este punto de visibilidad, de apostar por el producto”, pide.