Ahora todo el mundo quiere hacerse la foto con Alexia Putellas

BarcelonaPocas cosas dan tanta pereza como el Balón de Oro. Los mismos debates cada año, en función de la bufanda que llevas en el cuello. De nuevo, la incomprensión para intentar saber por qué razón un año se valora más un título con la selección y otros no. Las teorías conspirativas sobre si los franceses han comprado el premio para Messi y el PSG. Los madridistas ofendidos. Cristiano, herido de muerte, como si le hubieran robado todo el dinero del banco. Mucha pereza. De hecho, una de las pocas formas de digerirlo es considerarlo una gran comedia. Ahora bien, cuando quien lo gana es un deportista que te gusta, te hace gracia. No puedes evitarlo. Es la gran vanidad de los premios. Un producto perfecto, puesto que los acabas siguiendo aunque te den pereza.

Lo mejor de la gala de París fue la imagen de Alexia Putellas y las jugadoras del Barça. El premio llega cuando el fútbol femenino sigue sin convenio colectivo. Tenemos en casa a las mejores jugadoras del mundo, según este premio, pero no las podemos ver siempre que queremos por televisión porque no todos los partidos de la Liga se pueden transmitir por culpa de las luchas internas del fútbol español. Así tenemos las cosas. Puedo ver por televisión o internet centenares de partidos de niños de 122 categorías inferiores, pero algunos partidos de Alexia fuera de casa, no. Ya hablaremos un día de si hacemos bien dando tanta importancia a los goles marcados por niños de 12 años, por cierto. Hoy no toca. La guerra Federación-Liga, el gobierno, los sindicatos... Todo el mundo ha jugado su papel en los últimos años en la lucha para profesionalizar el fútbol femenino. Y no siempre han ayudado.

Cargando
No hay anuncios

Si la imagen de Alexia es potente es porque le ha costado mucho llegar hasta aquí. Creciendo en campos de tierra apartados, en clubes donde ya era un milagro tener femenino. No ha sido un camino de rosas. Haced un ejercicio muy sencillo: comparad la liga española de fútbol con los torneos de Inglaterra, Alemania o Francia, o con los de Estados Unidos o Suecia, y rápidamente veréis que el Barça es una excepción, en el fondo. Esto habla bien del club azulgrana, que sigue apostando por el deporte femenino, paso a paso, y habla mal de nuestra cultura del deporte. De nosotros, los periodistas, de la sociedad, que ignora nuestros referentes deportivos femeninos en otros deportes.

Estos últimos meses, hablando con diferentes deportistas, del ciclismo a la halterofilia, del esquí al balonmano, del remo al atletismo, he visto muy claro cómo cuesta ser mujer y deportista aquí. Pocas ayudas, menos facilidades. Cuando ganan todo el mundo quiere hacerse la foto con ellas. Cuando no ganan las cuestionan, sin tener en cuenta que compiten contra mujeres de países donde sí hay estructuras. Donde se lo creen más. Aquí funcionamos así: ahora todo el mundo quiere la foto con Alexia Putellas, pero ella solo se la quería hacer con quien ha estado siempre ahí, su familia. No todo el mundo se merece estar a su lado.