Barça

Las consecuencias del primer diluvio en el nuevo Camp Nou

Las goteras, inevitables hasta que se haya instalado la cubierta, fueron objeto de mem y burla en las redes

26/01/2026

BarcelonaAparte de la goleada y del magnífico tanto de Lamine Yamal, el Barça-Oviedo dejó tres imágenes para la historia. La primera, la de los futbolistas, empapados de arriba abajo, que aguantaban estoicamente el granizo mientras suplicaban al árbitro con la mirada de que pitara el final del partido. La otra, la del presidente Joan Laporta y el vicepresidente Rafael Yuste aguantando impasibles en el palco, sin paraguas ni capelina. Y la tercera, las cataratas de agua que caían del techo del Camp Nou y que llenaron de charcos las tripas del estadio.

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Sin duda, ésta última fue la más sensacionalista de todas. Y la que mereció más vídeos y burlas en las redes sociales. El agua bajaba con fuerza, colándose entre la estructura de una tercera gradería que todavía está en fase de construcción. El domingo el estadio estaba casi al máximo de su capacidad autorizada (44.763 entradas de las 45.401 posibles) y muchos aficionados, que no habían tenido la previsión de coger paraguas, se fueron antes de tiempo de su asiento para poder resguardarse de la lluvia. Confiaban hacerlo en el interior de la gradería, pero no se esperaban que estando –teóricamente– a cubierto también se mojarían.

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Los mems fueron casi instantáneos, diciendo por ejemplo que el Camp Nou se estaba preparando para organizar un Mundial de natación. Y las críticas volvían a señalar a la directiva de Joan Laporta oa la constructora Limak, responsable de la remodelación. Pero la explicación de todo esto es bastante más sencilla y radica en la cubierta, que no se instalará hasta el verano de 2027. Por tanto, hasta que no haya esta estructura que hará la función de tejado, en los días de lluvia no habrá más remedio que convivir con nuevos episodios similares. "Es una tercera gradería en construcción", defienden en el club.

Los arquitectos y especialistas consultados por el ARA dan validez a la tesis del club y sostienen que se trata de un problema provisional que se solucionará más adelante. Además, explican, en el caso concreto de la reforma no se ha integrado la tercera gradería con la segunda, sino que son dos estructuras independientes que no están conectadas. "Como dos edificios que están de lado. Están juntos, pero son independientes", aclaran. En este punto de unión se instala un material para sellar la junta y evitar filtraciones que "no fue capaz" de frenar la acumulación de agua. "No puede considerarse un problema grave porque no está diseñado para estar a la intemperie, sino para que haya una cubierta encima". Además, en los próximos meses se aplicará una capa de material impermeabilizante, por lo que estas escenas tan sensacionalistas ya no se repetirán.

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No era la primera vez que había inundaciones en el Camp Nou durante la reforma. Mientras se estaban habilitando las gradas primera y segunda, la zona de vestuarios llegó a inundarse en varias ocasiones, tal y como admiten los técnicos del Espai Barça. Y en dos de ellas tuvo que cambiarse parte del mobiliario de madera que ya se había instalado, ya que quedó inservible. Los problemas se acabaron cuando se impermeabilizaron las gradas. El domingo, la lluvia afectó también al anillo de los palcos VIP, instalado en la parte inferior de la tercera gradería. En este caso, no estropeó nada. Al igual que con los vestuarios, el agua dejará de ser un problema cuando se impermeabilice la zona de los asientos, y las goteras desaparecerán para siempre cuando la cubierta esté totalmente instalada.

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El palco seguirá estando descubierto

En cambio, donde nada se arreglará hasta que haya cubierta está en el palco. Del mismo modo que los aficionados no pueden resguardarse de la lluvia –excepto los que están en lo alto de la primera gradería, que queda cubierta por la estructura de la segunda–, los directivos e invitados VIP que están en el palco también tendrán que soportar las inclemencias del tiempo. El miércoles hay partido de Champions ante el Copenhague y la previsión no descarta que pueda volver a caer algún chaparrón.

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Inicialmente, la UEFA exigía que las zonas nobles de un estadio –el palco, por ejemplo– estuvieran a cubierto, pero se ha hecho una excepción con el Camp Nou por la provisionalidad de la reforma. Hace unos meses se llegó a proyectar que el palco cambiara de sitio y se situara en lo alto de la primera gradería para evitar situaciones como la del domingo. Por último, no será necesario realizar este cambio. Todo un alivio para los trabajadores del club, ya que se ahorran una serie de cambios que suponían un quebradero de cabeza logístico.

El nuevo sistema de drenaje del Camp Nou, todo un éxito

El aguacero del domingo también dejó noticias positivas. En el césped, concretamente. Pese a la intensidad del diluvio, el terreno de juego no se resintió lo más mínimo. Y eso que los futbolistas jugaron toda la segunda parte bajo la lluvia. Fue la primera gran prueba de fuego de un sistema de drenaje revolucionario que se instaló aprovechando la remodelación integral de las instalaciones.

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Históricamente, el agua de la lluvia se recogía en varios tubos que se habían colocado en capas inferiores. Ahora bien, cuando llueve demasiado, como el domingo, el sistema no daba abasto, aparte de que con el tiempo estas tuberías se obstruían y debían cambiar. El nuevo césped del Camp Nou va un paso más allá y ha añadido unas máquinas que se encargan de aspirar el agua y conducirlo hacia unos grandes depósitos. De este modo, el drenaje es instantáneo y el campo no se llena de charcos por más que llueva a cántaros. La otra ventaja es que el agua puede reutilizarse.