Fútbol

La curiosa historia del talento más joven en el que se ha fijado Hansi Flick

Ebrima Tunkara, nacido en Gambia y criado en el barrio mataronense de Cerdanyola, ya ha debutado con el filial del Barça con solo 16 años

03/08/2026 - 07:01 h.

BarcelonaEn los dos amistosos que el Barça ha disputado hasta ahora –contra el CE Europa (4-1) a puerta cerrada y contra el Birmingham City (2-2, 3-2)–, Ebrima Tunkara ha enseñado por qué, a pesar de tener solo 16 años, Hansi Flick ha contado con él para hacer la pretemporada. Nacido en Lamoi (Gambia) en 2010, es el más joven de una expedición en la que la media de edad ronda los 20 años. Ebrima y el centrocampista israelí Orian Goren, de 17 años, son los que acumulan menos días de vida en su DNI, pero son dos de las grandes sensaciones de la exitosa cantera del Barça. El interior africano ha sido uno de los destacados en los dos test de verano que han disputado los azulgranas. "Físicamente es una pasada. Es rápido, fuerte, con gol, zurdo, técnicamente dotado... Jugador muy ofensivo", detallan a l'ARA desde la estancia del Barça en Inglaterra.

Internacional con las categorías inferiores de España, en junio fue nominado mejor jugador del Europeo Sub-17. Ebrima se llevó este reconocimiento a pesar de que el combinado español cayó en las semifinales contra Italia. Fue titular en todos los partidos que disputó España, firmando un gol, cuatro asistencias y 23 pases decisivos. Los catalanes Cesc Fàbregas, en el año 2004, y Bojan Krkic, en 2007, son los otros dos jugadores de la selección española que, hasta ahora, habían recibido esta distinción.

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Su padre lo trajo a Cataluña cuando tenía siete años, buscando una vida mejor para su hijo. "No era muy consciente, era un niño. Estas Navidades fui a Gambia y vi la realidad. Estoy muy contento de haber venido aquí. Mi padre hizo un gran esfuerzo para darnos un futuro mejor. Ha pasado por muchas cosas para que toda la familia pudiera estar aquí", explicaba el futbolista a los medios de la Federación Española de Fútbol hace unos meses.

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"Empecé a jugar al fútbol en mi pueblo, con los amigos. Hacíamos partidillos en la calle, con porterías hechas con dos palos. Era una vida bastante difícil. Jugábamos descalzos por la calle. Y la escuela era más dura que aquí porque estaba bastante lejos de casa y tenía que caminar muchos kilómetros", recuerda. El curso pasado terminó cuarto de ESO, y destaca las matemáticas y la biología como asignaturas preferidas.

Sus inicios en el Barça

Con su familia instalada en el barrio mataroní de Cerdanyola (cerca del de Rocafonda, de donde es Lamine Yamal), no tardó en apuntarse al equipo del barrio, el AEiLL Cerdanyola. Empezó a jugar allí gracias a un amigo de su padre y la historia de su fichaje por el Barça es "muy particular", tal como recuerda en el ARA Albert Puig, su primer entrenador en la cantera. "Él era prebenjamín y, en estas categorías, parte de la captación consiste en mirar las clasificaciones y ver qué equipos destacan. Habíamos ido a ver el Cerdanyola, pero él todavía no jugaba allí: no tenía la ficha federativa porque se estaba tramitando porque hacía pocos meses que había llegado de África. Gente del club nos dijo que el mejor futbolista todavía no estaba jugando", recuerda. "Íbamos siguiendo al equipo, porque también teníamos referencias de Unai Jiménez [actualmente en el juvenil del Girona] y fuimos a ver un partido entre el Cerdanyola y el Vilassar de Dalt. Fue el primero que jugaba Ebrima. Fue un escándalo".

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Ese día también estaba Isidre Gil, un ojeador de fútbol formativo en el Maresme con muchos años de experiencia y uno de los artífices también del fichaje de Lamine Yamal por el Barça. Gil, que después haría un informe, coincidió con Puig. "Tuvimos la suerte de ser los dos allí ese día", explica el actual director deportivo de la Academia del Girona. Puig alertó a Marc Serra, coordinador del fútbol 7 azulgrana. "Le dije: «Marc, normalmente no me mojo tan deprisa, pero es que esto es algo fuera de lo normal». Había que pulirlo técnicamente, pero ya se podía intuir un muy buen nivel y físicamente también destacaba mucho, superando líneas y rivales".

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Albert Puig, uno de los impulsores de su fichaje

Como todavía no tenía ficha, el club azulgrana lo citó a entrenar los martes con el prebenjamín. "El primer día que vino a entrenar hacía mucho frío, era noviembre, estaba oscuro... y estaba quieto, petrificado. No hacía nada. Culpó mucho el cambio del clima cálido al frío que hacía aquí. Apenas hacía unos meses que estaba en Cataluña y, los que no lo habían visto jugar me dijeron «¿Ya estás seguro?». Fue solo una anécdota porque muy pronto empezó a marcar diferencias". El ascenso de Ebrima ya no tendría freno: cuando era alevín de primer año ya lo subieron con niños de una generación mayor. Esta ha sido la constante de un futbolista que, con 5 años, ya debutó con el filial. Ahora hace la pretemporada con el primer equipo y pasará del juvenil al Barça Atlètic.

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En sus inicios en el Barça, iba a entrenar los tres días con un taxi del club. A los partidos, como su padre no tenía coche, a menudo lo acompañaban buenos amigos de la familia. En su primer año como infantil, entró a vivir en La Masia. Hijo de una familia humilde, sus padres trabajaban muchas horas fuera de casa y se consideró, como ya se ha hecho con otros futbolistas como el mismo Lamine Yamal o el exazulgrana Ilaix Moriba, que residiera en La Masia. "Puede jugar de extremo, en la cantera ha jugado muchas veces a pierna cambiada, pero es un interior para jugar entre líneas, que también puede venir a recoger la pelota en la base. No tanto para que se desarrolle desde el pase, sino por su capacidad de conducción y superar líneas con la pelota. También tiene mucha llegada al área y mucho gol", concluye Puig.