Así decidió Lamine Yamal romper su silencio
El futbolista, por iniciativa propia, trabajó con su agencia de comunicación para no quedarse callado después del España-Egipto
Barcelona"Sé que [los cánticos] iban para el equipo rival [Egipto], pero como persona musulmana no deja de ser una falta de respeto y algo intolerable [...]. A los que cantan estas cosas: usar la religión como burla os deja como personas ignorantes y racistas", publicó el miércoles en sus redes sociales la estrella del Barça y pilar del combinado de Luis de la Fuente. El martes, después del duelo contra Egipto y del escenario mundialmente vergonzoso que se vivió en el enfrentamiento contra la selección norafricana, el futbolista abandonó el estadio del Espanyol cabizbajo y sin saludar a la afición local. Después, pasó la zona mixta apresuradamente, absorto, mirando su teléfono móvil, sin apenas querer levantar la vista para ver a la prensa que estaba entrevistando a algunos de sus compañeros. Lamine Yamal estaba inquieto.
Su familia paterna es musulmana. De hecho, su abuela Fátima lo crio y cuidó durante los fines de semana de su infancia en el barrio mataronés de Rocafonda. A pesar de que sus padres se separaran cuando él era muy pequeño y fuera a vivir con su madre Sheila a Granollers –antes de trasladarse a La Masia–, siguió profundamente arraigado a este barrio. Lamine Yamal tiene una gran estima por Fátima. Cuando empezó a asomar la cabeza en el primer equipo del Barça continuaba yendo, de vez en cuando, a casa de su abuela a merendar, como hacía de pequeño. Ella es la principal influencia que, el año pasado, pocos meses antes de cumplir la mayoría de edad, hizo que celebrara su primer ramadán. Así pues, buena parte de la infancia de Lamine Yamal, a pesar de que cuando fichó por el Barça la familia materna se trasladó a Barcelona –ahora les ha comprado una casa en el Maresme– y él entró a vivir en La Masia, está marcada por Rocafonda. Aparte del domicilio de la familia paterna, su tío Abdul regentaba allí la Panadería Arábiga y, ahora, en el barrio, tiene un bar en honor a su sobrino: Bar Familia LY 304.
Lamine Yamal no quería quedarse callado
Los insultos islamófobos durante el España-Egipto del martes y que no fue cosa de cuatro descerebrados, hicieron daño al futbolista. El miércoles, cuando se levantó, continuaba intranquilo. Quería hacer algo al respecto, no quería quedarse callado. Decidió utilizar su altavoz y pensó que debía compartir un mensaje en sus redes sociales, en concreto, en Instagram, una app que gusta mucho a los futbolistas y que Lamine Yamal usa prácticamente cada día. Allí comparte mensajes motivacionales antes de partidos importantes o de agradecimiento a la afición, publicaciones que corresponden a compromisos publicitarios –y de su equipo de la Kings League–, bromas a los compañeros, momentos con su entorno más cercano –su primo Mohamed Abde y su mejor amigo de la infancia, Souhaib, y su hermano pequeño– y, también, por ejemplo, compartía momentos con la cantante argentina Nicki Nicole, mientras duró su breve relación.
Es su canal de comunicación y altavoz más personal y decidió utilizarlo también para clamar contra el racismo que experimentó durante el España-Egipto. La agencia The Underdogs, una firma de marketing que depende de Gestifute, la principal empresa de Jorge Mendes, es quien le asesora en temas de comunicación, así como en la gestión de los acuerdos publicitarios. Está fundada por Bernardo San Torcuato, que se encarga sobre todo de los asuntos de comunicación y promoción del futbolista, mientras que su hermano Santiago San Torcuato y Santiago Liotta, ambos abogados, se ocupan del asesoramiento legal. Lamine Yamal es quien tiene la última palabra en todo lo que se publica en su Instagram. No publica nada sin que él lo haya visto, aunque sean acuerdos publicitarios. La iniciativa de condenar públicamente los insultos islamófobos del martes nació por iniciativa propia del jugador, que comunicó lo que pensaba hacer a la mencionada agencia y, juntos, acordaron cuál sería el mensaje que, finalmente, publicaría en su Instagram.
Su padre, Mounir, tampoco se quedó callado. En su caso, habló en un directo de Instagram desde el comedor de su piso en Barcelona con una senyera al fondo. "Viva España, los musulmanes, los cristianos, los judíos y todos por igual. ¿Qué problema tenéis? Somos hermanos. Si respetas, serás respetado", dijo. Este viernes, Hansi Flick, en apoyo a su futbolista –y a la sociedad, en general– se ha referido también al tema con contundencia: "Lamine hizo un comunicado fantástico. En el mundo del fútbol estamos para la inclusión. Fue frustrante. Es un número pequeño de idiotas que no lo entienden. Es momento de pensar y mejorar. No solo en el fútbol, sino también en la vida. El racismo no tiene cabida. Todos queremos ser respetados y no importa la piel, la raza o la religión que tengamos. Nada de eso. No queremos racismo. Es el momento de cambiar todos estos pensamientos".