"Ignorantes y racistas": Lamine Yamal carga contra los cánticos en Cornellà, que los Mossos investigan
El Gobierno critica la falta de reacción de los organizadores y defiende que "seguramente" se debería haber detenido el partido
BarcelonaLamine Yamal ha roto su silencio sobre los gritos islamófobos de este martes en Cornellà-El Prat, con motivo de un amistoso entre España y Egipto, con una publicación en Instagram. "Sé que [los cánticos] iban para el equipo rival [Egipto], pero como persona musulmana no deja de ser una falta de respeto y algo intolerable [...]. A los que cantan estas cosas: usar la religión como una burla os deja como personas ignorantes y racistas", ha escrito el crack del Barça y máxima estrella del combinado de Luis de la Fuente. El futbolista marchó del estadio del Espanyol cabizbajo y sin saludar a la afición local.
Los Mossos d'Esquadra han anunciado que investigarán los hechos. El cuerpo lo ha hecho público con un tuit en X, sin dar más detalles: "Investigamos los cánticos islamófobos y xenófobos de ayer en el RCDE Stadium durante el partido amistoso España-Egipto", se limita a decir la publicación. Un anuncio que llega después de que el conseller de Esports, Berni Álvarez, haya condenado de manera "rotunda" los hechos que se vivieron en el estadio periquito y haya expresado su "preocupación" tanto por lo que ha calificado de "episodio grave" como por la reacción de la organización del partido. "Fueron lentos con los protocolos", ha afirmado a SER Catalunya, desde donde ha defendido que "seguramente" se debería haber detenido el partido. El conseller, que ha explicado que en el descanso comunicó su parecer a los responsables de las federaciones española y catalana, ha considerado que los avisos que se hicieron al público por el videomarcador y por los altavoces deberían haber llegado mucho antes, "nada más empezar el partido", para demostrar así más "contundencia".
Una vez finalizado el partido, que suponía el regreso de la selección española a Cataluña y que acabó 0-0, el presidente de la Federación Española (RFEF), Rafael Louzán, condenó los gritos de "Musulmán quien no bote" que se corearon en la grada, pero quiso restarles trascendencia, y los calificó de "situaciones puntuales y aisladas". Después lamentó el impacto de los hechos en la "imagen" del deporte y del fútbol, que deberían ser un "ejemplo".
Lejos de considerarlo un hecho anecdótico, el conseller de Deportes, que ha atribuido los cánticos a la "ultraderecha", ha afirmado que "estaba todo muy organizado". "La sensación en el campo era que muchas de las personas que cantaban, probablemente no tenían relación con el mundo del deporte", ha dicho, y ha desmarcado a la afición del Español y al club perico del "discurso de odio" que marcó el partido de la roja. Así, aunque ha dicho que "entendería perfectamente" que la FIFA impusiera algún tipo de sanción por los hechos vividos en Cornellá, ha pedido "intentar velar porque la gente del estadio y el Español no se vean afectados de manera grave".
"Un sector de personas en el campo"
En cuanto al gobierno español, el ministerio de Educación y Deporte ha emitido un comunicado en el que condena "con la máxima firmeza" los cánticos "de carácter xenófobo y racista" que profirieron "un grupo de aficionados". También el delegado del ejecutivo estatal en Cataluña, Carlos Prieto, los ha atribuido a "un sector de personas del campo". "En aquellos momentos ya transmitimos a los organizadores activar los protocolos pertinentes, cuestión que se produjo", ha dicho Prieto a través de X, dando por buena –a diferencia del Gobierno– la reacción que hubo en el estadio. "Pero la mancha ahí nos queda y nos ha de hacer reflexionar como sociedad", ha añadido.
En un sentido similar se expresó ya este martes el seleccionador español, Luis de la Fuente, que manifestó su "total y absoluta repulsa" ante "cualquier actitud racista, xenófoba y de falta de respeto". El técnico dijo que los cánticos habían sido "intolerables", si bien matizó que "la gran mayoría del estadio" había pitado a los "impresentables" que lanzaron las consignas islamófobas. "Hay que identificarlos y apartarlos de la sociedad", sentenció.
A la espera de posibles sanciones, la imagen que se dio en Cornellà llega en plena preparación del Mundial de 2030, que organizan España, Portugal y Marruecos, y del cual Barcelona quiere ser una de las sedes principales. En este sentido, el conseller Álvarez ha dicho que confía en que todo ello no pase factura. "Tenemos que trabajar mucho para que más allá de la organización deportiva [...] este discurso de odio vaya a menos". En el comunicado del gobierno español, de hecho, se destaca que las conductas que se vieron en el estadio "no representan, en ningún caso, la inmensa mayoría de la afición española, que entiende y vive el deporte como un espacio de respeto y convivencia".
Puigdemont señala al PSC
Aparte de los gritos contra el islam –que obviaban que Lamine Yamal, la estrella del conjunto español y que precisamente fue ovacionado, es musulmán–, en el estadio también se gritaron proclamas como "Pedro Sánchez, hijo de puta", "Gibraltar es español" y "Puigdemont a prisión". Un cóctel que el expresidente de la Generalitat ha atribuido a "la agenda españolizadora del PSC". "Para cancelar el catalanismo atizan el nacionalismo español", ha tuiteado el líder independentista, en respuesta a otra publicación que criticaba el hecho de llevar la selección española a Cataluña.
Por otro lado, el presidente del gobierno español, Pedro Sánchez calificaba los hechos como “inaceptables” y decía que España “no se puede permitir que una minoría incívica estropee la realidad de un país plural y tolerante”. Y el ministro de Transportes, Óscar Puente, ha denunciado que "lo que pasó ayer en Cornellà es la consecuencia de lo que la derecha racista y xenòfoba ha alimentado durante años", una situación que cree que tiene la "complicidad" de unos medios que "hoy no se ponen la mano en la cabeza". "Es el fascismo, amigos", ha remachado.
ERC pide que no se instalen pantallas gigantes en Barcelona durante el Mundial
También ha reaccionado a los hechos el grupo de Esquerra Republicana (ERC), que ha pedido al equipo de gobierno del Ayuntamiento de Barcelona que no instalen pantallas gigantes en la ciudad para ver los partidos de la selección española durante el Mundial. De esta manera, consideran que podrán "prevenir problemas de seguridad o posibles incidentes racistas que pueden perjudicar la imagen" de la capital catalana.