El equipo de barrio de Esplugues que inspiró al PSG
El modesto Can Vidalet compartía método y técnicos con el actual finalista de la Champions
Esplugas de LlobregatEn un partido de cadetes contra el Barça de Messi, Cesc y Piqué, Fran Rubio se dio cuenta de que nunca llegaría a ser jugador profesional y que si quería dedicarse al fútbol tendría que ser fuera del campo. Es por eso que se formó como entrenador, y con 15 años empezó a ejercer en la base del Can Vidalet, un modesto club de barrio de Esplugues de Llobregat. “En la universidad conocí a Carles Romagosa y David Hernández, que conjuntamente con Joan Vilà –uno de los grandes defensores del ADN Barça y descubridor de Xavi Hernández–, fundaron el método Ekkono”, dice Fran Rubio, que convenció a Pedro Rubio, presidente de la entidad y su padre, para empezar a utilizar esta revolucionaria metodología de entrenamiento en el Can Vidalet.
“El objetivo es generar jugadores inteligentes, que sean capaces de percibir lo que pasa y tomar las mejores decisiones”, resume Rubio hijo. Según Rubio padre, “el método Ekkono ha sido clave para el crecimiento del Can Vidalet”, que el año pasado tocó el cielo con un ascenso histórico del primer equipo a Tercera RFEF. “No era la meta, sino una consecuencia del trabajo de los últimos años en todo el club”, comenta el alma mater de una entidad que gracias a la metodología implementada se ha convertido en una escuela de entrenadores: “De aquí han salido más de 20 profesionales del fútbol. Por ejemplo, César del Pozo, que es analista del primer equipo del Espanyol. O Agustín Lleida, director general del Oviedo”. También el mismo Fran Rubio, que después de trabajar en la federación japonesa, en 2017 se trasladó a París con Romagosa y Hernández para implementar el método Ekkono en el PSG, uno de los gigantes de Europa.
La revolución del Can Vidalet
“Evidentemente, los objetivos y los recursos eran muy diferentes –el PSG quería ser la mejor academia del mundo y todos sus técnicos eran profesionales–, pero se trabajaba igual en París que en Can Vidalet”, dice Fran Rubio, que era entrenador asistente en el filial y responsable del área de análisis en el fútbol base. “¿Queremos crear estrellas o futbolistas que puedan jugar en equipo?”, se preguntó el catalán, que enseguida vio que el PSG podía aprender muchas cosas del Can Vidalet. “El éxito de un equipo pasa por un buen método futbolístico y la construcción de un colectivo. Y esto, entendemos desde Ekkono, se hace trabajando valores e identidad”, añade Rubio, que ha vivido cómo su padre aplica esta fórmula en Esplugues desde hace más de 25 años, cuando cogió las riendas de un club desorganizado y cargado de deudas.
“Siempre ha tenido espíritu revolucionario y quiere ayudar a la gente a través del fútbol. Es como su lucha social. Salvando las distancias, me recuerda a Julio Anguita”, dice Fran Rubio, sobre su padre, que entiende que el balón es una herramienta muy poderosa para cambiar las cosas. Es por eso que el Can Vidalet, un club con las ideas claras pero con un presupuesto muy limitado, tiene una comisión de valores y, entre otras acciones, ha creado una escuela de fútbol en Sanbangaye para formar y educar a niños senegaleses.
En el icónico Camp del Molí, encajonado entre el Parc de Can Vidalet y las calles estrechas de Esplugues, la comida casera de Mari Alés –sus callos son famosos en todo el Baix Llobregat– se marida con buen fútbol. “Estamos construyendo el club que queremos, y el Can Vidalet es un equipo que se asocia y que es valiente, como la gente del barrio, que es trabajadora y valiente”, añade Fran Rubio, que ha sido entrenador del primer equipo hasta el final de este curso. “Siempre decimos que queremos ser el mejor club de barrio del mundo. Y, sobre todo, que la gente del barrio se sienta identificada con nosotros y orgullosa de lo que hacemos”, sintetiza Pedro Rubio, a quien el Canvi le ha ayudado a sobrevivir después de muchos años de sufrimiento a causa de un cáncer y de varios infartos e intervenciones que le obligaron a hacerse un trasplante de corazón.
Del Baix Llobregat a París
“En París y en todas partes a donde vamos siempre ponemos al Can Vidalet como ejemplo, porque es la demostración de que con poco presupuesto, muchas ganas y un buen método se puede transformar un club”, proclama Rubio, que estuvo dos años en el PSG. “En París hicimos récord de jugadores debutantes en el primer equipo, récord de ventas –más de 100 millones de beneficio– y convertimos la academia del club en la mejor de Francia. Cuando llegamos era la quinta. Tiene mucho mérito, porque en este país tienes un límite de contratos profesionales. Ni puedes fichar a todos los chicos que destacan ni puedes echar a los que no te interesan. Lo que tienes que hacer es desarrollarlos”, añade Rubio, que trabajó con Timothy Weah y Diaby, entre otros futbolistas de fama mundial.
“También tuvimos a Warren, que ahora está en el primer equipo”, dice el técnico catalán. Hace referencia al centrocampista Zaïre-Emery, que actualmente tiene un valor de mercado de 60 millones de euros y que este sábado contra el Arsenal (18 h, La1 y Movistar Plus) puede levantar su segunda Champions League consecutiva con el PSG, el gigante europeo que se inspiró en el método de un equipo de barrio de Esplugues de Llobregat.