Fútbol - Liga de Campeones

El espíritu competitivo de Lamine Yamal viene de lejos: "Teníamos que decirle basta"

La estrella azulgrana toma el protagonismo en las horas previas a una remontada "que no es un milagro"

13/04/2026

Enviado especial a MadridHay un guía veterano en Old Trafford que, cuando se llega a los vestuarios del imponente estadio del Manchester United, se para delante de un espejo y le gusta hacer esta broma: "Aquí es donde se pasaba un buen rato Cristiano Ronaldo mirándose antes de cada partido", suelta ante la sonrisa cómplice de los turistas que participan en el tour. La estrella portuguesa era el primero en quererse a sí mismo y en hacerlo saber, con más de alguna declaración desafortunada: "Me tienen envidia porque soy guapo y rico". Representado por Jorge Mendes, se convirtió en una estrella global en el United, primero, y en el Real Madrid, después.Cristiano, no siempre fácil de gestionar en el vestuario, llegó a los 100 partidos como profesional con veinte años (19 y 348 días) y con dos trofeos, una Supercopa con el Sporting de Portugal y una FA Cup con el conjunto de Manchester. Leo Messi lo hizo con 20 años y 248 días y con cinco títulos, entre ellos, dos Ligas y una Champions. Lamine Yamal alcanzó esta cifra de forma mucho más precoz: 17 años y 292 días, con una Liga y una Eurocopa en el zurrón. Ahora, con apenas 18 años, va camino de alcanzar su tercera Liga, además de haber ganado una Copa y dos Supercopas más, y ser la estrella de España para el Mundial. Antes de alcanzar la mayoría de edad, ya se estaba convertido en una estrella. Con todo lo que ello comporta.

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La Liga de Campeones, título que se le resiste al Barça desde hace más de una década, es el gran anhelo del vestuario. También de Lamine Yamal, que la ha definido como la competición "más importante junto con el Mundial". El club le pidió que saliera a hablar en la previa y contó con la complicidad del futbolista. "Remontar no es un milagro. Si no pasamos, no será porque no lo hayamos intentado hasta el final. Somos un equipo joven, con muchos culés".

Después de estar unos meses sin foto de perfil Instagram, su red social preferida y su altavoz más personal, Lamine ha subido ahora una llena de significado antes de visitar el Metropolitano. Se trata de LeBron James, que en 2016 lideró la remontada más grande de la historia del baloncesto al dar la vuelta a un 3-1 en las finales ante los Golden State Warriors. "Es una inspiración", dijo. El extremo de Rocafonda no teme la presión, al contrario, ya lo demostró la temporada pasada en la Champions contra el Inter. "Desde pequeño estoy acostumbrado a asumir más responsabilidades de las que debía asumir por la edad que tenía".

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La gestión de la frustración en momentos de "tensión"

Siente que tiene que liderar al equipo y cuando las cosas no le salen como él querría, también aparece la frustración. Como en el partido de Liga, precisamente en el Metropolitano, de hace solo unos días. Pese a acabar ganando, Lamine sintió que no había ayudado lo suficiente al equipo y se marchó al vestuario enfadado. "Hay momentos de mucha tensión durante los partidos, pero ya es pasado", dijo este lunes. "Tiene una personalidad muy fuerte, tiene una manera de concebir el fútbol extraordinaria. Ya lo veías de pequeño. Siempre quería ganar, y teníamos que reñirle para que parara. Teníamos que decirle basta. Porque él quería hacer goles, dar asistencias... Si encajábamos un gol, era el primero en ir a buscar el balón a la portería e ir al centro del campo a sacar", recuerda a el ARA Inocente Díez, que fichó a Lamine para el CF la Torreta, el primer equipo donde jugó antes de entrar en La Masia, con siete años.

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"A veces en la repetición del partido ves que lo que hace es increíble, pero solo tiene 18 años y quizás a veces se enfada si lo cambio o si ha pasado por una situación en la que ha tenido cuatro o cinco jugadores por delante, ha chutado y ha fallado. Puede ser frustrante si no consigue marcar, pero le doy apoyo. Va por muy buen camino y le estamos ayudando a desarrollarse en el espacio adecuado. No todo lo que hace tiene que generar ruido. Ya sé que todo el mundo tiene la mirada puesta en él porque es un jugador fantástico, pero solo tiene 18 años. Le he dicho que puede cometer errores, que yo le protegeré. Será uno de los mejores –o el mejor– jugadores en el futuro", lo defendió Flick hace una semana. "Flick ha dejado claro que entiende el momento de Lamine. Muestra firmeza, sin autoritarismo y mantiene el vínculo de confianza mutua tan difícil de generar entre un entrenador y un futbolista de su nivel", analiza Marcela Herrera, profesora de psicología del rendimiento en la UVic y vocal de la Asociación Catalana de Psicología del Deporte. Respecto del episodio de frustración de Lamine, la experta considera que "si está bien dirigida, es un motor para transformarla en motivación".

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Lamine Yamal, con solo 18 años, tiene aura (y sueldo) de estrella en un mundo altamente globalizado y con altavoces potentes como las redes sociales, en las que también impactan directamente en el ego. Flick es uno de los encargados de tutelar que la progresión de su futbolista más diferencial no se tuerza. Flick mima a sus jugadores, pero también es severo cuando cree que debe serlo. Por ejemplo, le estiró las orejas internamente a Cubarsí después de la derrota en Anoeta de enero. Públicamente ha aplicado el palo y la zanahoria con Lamine en sus comparecencias. A menudo lo protege, pero cuando ha tenido que hacerle una llamada de atención ante la prensa, también lo ha hecho. “Está jugando muy bien los últimos partidos. Hace que pasen cosas buenas para el equipo. En eso es el mejor del mundo”, dijo el entrenador antes de un partido en el que todo el barcelonismo sueña con la remontada en Madrid.