Lamine Yamal recupera la magia en otra gran noche de Raphinha
El extremo de Rocafonda y el atacante brasileño, cada vez más afincado de delantero centro, desmenuzan al Rayo en el Camp Nou (5-2)
BarcelonaTodo va sobre ruedas en este Barça de Hansi Flick que ha empezado la temporada como un trueno. Goleada (5-2) contra el Rayo Vallecano y tres victorias incontestables en tres partidos de Liga. Los rivales acaban siendo juguetes rotos en manos de la apisonadora blaugrana. Ningún jugador tiene la barriga llena, todo el mundo se pone el mono de trabajo y, hambrientos y solidarios, convierten al Barça en una maravillosa combinación de talento y esfuerzo que hace feliz a una afición bien ilusionada a pesar de que esto apenas acaba de empezar. Incluso Lamine Yamal, que había hecho alguna mueca en los dos últimos partidos, exhibió una sonrisa de oreja a oreja después de hacer un golazo y una gran actuación en el Camp Nou. El estadio canta y baila, orgulloso de una plantilla que se ha reforzado con caras nuevas como un Anthony Gordon que ha caído de pie, un Rodri que poco a poco va cogiendo ritmo y de viejos conocidos que quieren volver a ser queridos como Andreas Christensen. También de jóvenes de la cantera, como un Xavi Espart que parece que lleve media vida jugando con el primer equipo.
El Barça volvió a volar en el Camp Nou. Guiados por la brújula de Pedri, la consistencia de Bernal y la voracidad de Raphinha en la presión, los blaugranas no tardaron nada en dominar a su rival. Durante los primeros compases del duelo, los de Hansi Flick tenían ahogado a su rival y fabricaban ocasiones. Faltaba, eso sí, concretarlas. Mientras se buscaba pasar de las intenciones a los hechos, el Rayo encontró luz en una jugada aislada. Ante la pasividad de Kounde, que acabó de evidenciar que Eric García le ha adelantado por la derecha, el veloz Álvaro García vio la rendija para encontrar la entrada de Sergio Camello, que embocó el 0-1. Fue solo un accidente. El Barça de Hansi Flick, que tantas y tantas veces ha obsequiado a los seguidores con todo tipo de remontadas, firmó una nueva en tan solo tres minutos: del 19 al 21.
Primero, Espart detectó a Raphinha entre líneas para que el brasileño, con su compatriota Gabriel Jesus viéndole desde la grada, siga confirmándose como un gran delantero centro. Todo lo hace bien, Raphinha. Seguramente si le pides que te cuelgue un cuadro o te arregle una tubería, se saldría sin problemas. Futbolista de banda, ha asumido el reto de jugar como punta tras la marcha de Lewandowski y Ferran y su respuesta está siendo fantástica: cinco goles en tres partidos. El brasileño, capitán por elección de Flick, encarna como nadie el alma de este equipo.
Si Raphinha firmó las tablas poco después de la diana del Rayo, un Lamine Yamal travieso consumó la remontada con un auténtico golazo. Bernal recogió un desafortunado rebote que picó en el pecho de Álvaro García y le cedió al dorsal 10 azulgrana. Recorte, balón acomodado a la izquierda y, cuando todo hacía pensar que buscaría una rosca marca de la casa, Lamine soltó un zapatazo que espantó las telarañas de la escuadra del primer palo. Nuevo gol de coleccionista para el amplio abanico del astro azulgrana de tan solo 19 años. Con la remontada bien encarrilada, en el ecuador de la primera parte el partido entró en una especie de letargo que intentó interrumpir Marc Bernal con un chut potente desde muy lejos, pero el marcador no se movería más hasta la segunda mitad.
En la reanudación, Dani Olmo, que no tiene el nervio de Fermín, pero a cambio es un fino estilista, destrozó bien pronto el intento del Rayo de entrar en el partido. El conjunto madrileño apuró sus líneas y probó de buscarle las cosquillas al Barça, pero lo que se encontró fue con un gran pase filtrado del mediapunta de Terrassa hacia Gordon. El extremo británico, que ya se ha ganado la estima de todo el Camp Nou, buscó un pase de la muerte que Lejeune acabaría convirtiendo en un gol en propia meta.
Parecía que era la sentencia, pero la fiesta en el estadio, para ser completa, aún tendría que esperar un poquito. El Rayo, con un nuevo ejercicio de efectividad, sacó petróleo de un córner que había nacido en un rechace de Christensen. Espart, en la única acción del partido que le niega la matrícula de honor, estuvo blando en la marca de Camello. El madrileño hizo el doblete y dio un poco de esperanzas a los suyos. En la jugada siguiente, una pifia de Joan casi la vuelve a aprovechar Camello para meter el miedo en el cuerpo, pero Cubarsí salvó los muebles.
Lamine Yamal también hace un doblete
Hasta aquí el empuje del Rayo, porque volvería a aparecer Raphinha para hacer levantar el culo de la silla a los aficionados con el cuarto. Un Gordon tan incansable en las desmarcadas como cooperativo en el juego habilitó al brasileño, que chutó a romper para hacer inútil cualquier intento de parada de Dani Cárdenas.
Aún quedaba la segunda diana de un Lamine Yamal que se dosificó en la segunda parte. Adeyemi le dejó el balón de cara a la frontal y el de Rocafonda lo ajustó al palo, imposible para Cárdenas. Remate mesiánico el día que Leo Messi anunció que dejaba la selección. Nuevo triunfo y nueva manita, como en Elche, de un Barça menos lucido en defensa pero exuberante en ataque