Hansi Flick se abona al diésel
En una pretemporada "extraña y atípica", el técnico priorizará las rotaciones y los descansos en los primeros partidos oficiales
BarcelonaEl tercer proyecto de Hansi Flick arrancó hace un mes, cuando aún se tenían que disputar las semifinales del Mundial. Resignado, el alemán veía cómo tendría que hacer buena parte de la pretemporada sin la columna vertebral de su equipo, ya que por aquellas fechas hasta diez jugadores estaban disputando aún el torneo en Estados Unidos y, por tanto, tardarían unas cuantas semanas en volver.
De hecho, si no fuera porque el técnico alemán ya lleva dos años en Barcelona, se podría decir que, a nivel de preparación, este verano del 2026 es prácticamente calcado al del 2024, cuando se disputó la Eurocopa: unos primeros días con pocos jugadores del primer equipo y muchos futbolistas del filial que, o bien ayudan a complementar la convocatoria, o bien aprovechan el escaparate para llamar la atención de Flick y buscarse un lugar entre los grandes de cara al futuro.
Tenía que ser, eso sí, un verano con menos incertidumbres a nivel de altas y bajas, porque con el Barça entrando en la regla 1:1 –el club lo sabía desde la primavera–, la intención era cerrar la plantilla mucho antes. Pero los deseos de Flick no siempre han correspondido con lo que podía ofrecer Deco, que ha topado con más trabas de las previstas y no podrá acabar de confeccionar el equipo hasta finales de agosto.
Una circunstancia que no ha acabado de agradar a un Flick que, consciente de que este verano ya debía trabajar a contrarreloj por la coincidencia del Mundial, quería tener el equipo confeccionado con la máxima antelación posible –como ha hecho, por ejemplo, el Real Madrid–. Pero el técnico, que siempre se ha comportado como un hombre de club, ha preferido ser comprensivo con la secretaría técnica y ha optado por adaptarse a la realidad que vive el Barça. Sabe que si se enfada tampoco arreglará nada.
La gran novedad en el regreso a los entrenamientos
A la espera de la llegada de un nuevo, y a la espera de que se cierren definitivamente las llegadas de Rodri y Cancelo, todos los jugadores ya han vuelto a los entrenamientos. Y la gran novedad para todos ellos ha sido verse con Benjamin Kugel, el preparador físico que sustituye al polémico Julio Tous. Kugel, compatriota de Flick, ha aterrizado en el Barça tras las múltiples quejas de los futbolistas por las lesiones que se produjeron el curso pasado y que derivaron en un cambio en el staff. Tous sigue en el club, pero ya no tiene mano en el día a día del primer equipo.
Mientras han estado de vacaciones, todos los jugadores han seguido un plan individualizado de entrenamiento. Pueden evadirse del fútbol, pero no pueden perder la forma física. Nada nuevo en el fútbol de élite, con la excepción de que cada vez hay más controles para evitar las escenas antiguas en las que los deportistas volvían con unos cuantos kilos de más. Los futbolistas también saben lo que hay, conscientes de que el sobrepeso supone quedarse atrás respecto de los compañeros, con el riesgo evidente de perder un puesto en el once titular.
Los jugadores vuelven más en forma, pero eso no significa que estén preparados para jugar al máximo. A partir de ahora, el trabajo de Kugel será el de hacerlos llegar al 100% pero minimizando el riesgo de lesiones. Dicho en otras palabras, el camino será largo y la temporada oficial, que para el Barça comienza el domingo 23 en Elche, dará el pistoletazo de salida sin estar todavía del todo en forma. "Hasta después del parón de selecciones no estaremos al 100%", advertía Flick después del triangular en Udine. Una idea que repetía después de la goleada en Basilea.
Esta pretemporada, calificada de "atípica y extraña" por parte del entrenador, ya no ha contado con la clásica gira intercontinental. Entre la experiencia nefasta de la temporada pasada en Corea y Japón, y que con menos internacionales disponibles era más complicado hacer caja, el club optaba por una estancia en Inglaterra de perfil más bajo, sin jet-lag y enfrentándose a rivales que tienen menos entidad, pero que servían igualmente para coger rodaje.
El resultadismo se impondrá al buen juego en los primeros partidos
Desde la Ciudad Deportiva Joan Gamper relativizan las sensaciones que ha dejado el equipo en los primeros partidos de pretemporada, sobre todo a nivel físico. Aparte de las bajas importantes por vacaciones, hablan también de un ritmo competitivo que está en aumento y diseñado para que el equipo tenga un nivel más constante a lo largo de la temporada, sin los típicos altibajos que había en meses como noviembre, bautizado por el mismo Flick como "noviembre de mierda".
Con la competición oficial a punto de empezar, Flick tendrá que hacer muchos equilibrios en el esprint inicial, cuando deberá jugar siete partidos en menos de treinta días. Duelos donde el resultadismo pasará por encima de todo, con muchas rotaciones y cambios en el equipo titular. El objetivo –según advierten en el vestuario– se limitará a perder el mínimo de puntos. El maravilloso juego de ataque que ha hecho las delicias del barcelonismo las dos últimas temporadas no se prevé hasta octubre.