Apuntes en caliente

Hemos tomado mal, Lamine Yamal: los apuntes en caliente del Barça-Celta

El joven delantero se lesiona justo después de marcar un gol decisivo para el campeonato

BarcelonaTres puntos de oro para el Barça en un partido marcado por la lesión de Lamine Yamal y una primera parte que duró 67 minutos (1-0). La Liga, más cerca. A continuación, unas notas en caliente.

No pasará a la historia. Nueve puntos de margen sobre el Madrid gracias a una nueva victoria en el Camp Nou. Esta es la mejor noticia que se lleva el barcelonismo de la noche más gris del equipo desde la reapertura del estadio. Un paso de gigante hacia el título después de un ejercicio de supervivencia contra un rival incómodo, el cansancio de todo el curso y la absurdidad de un VAR que negó un gol a Ferran Torres por menos de un milímetro. En medio de la estrechez, cabe destacar la tarea de Pedri a la hora de defender el resultado con la pelota. El canario sumó 90 minutos más, esta vez con el brazalete puesto, para mostrar su capital importancia en el club de sus amores.

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Alarma Lamine Yamal. El partido cambió cuando la estrella azulgrana quiso. El Barça penaba contra un Celta muy atrevido y se inventó una jugada individual que acabó en un penalti que él mismo transformó antes de lesionarse. Tan joven como es, nunca había sufrido, desde que juega en la élite, una rotura muscular en el muslo, que es lo mismo que ha apartado a Raphinha en el momento decisivo de la temporada o lo que hace frecuentemente la puñeta a Pedri. Una cosa muy común, vaya. El problema es que llega a menos de dos meses para el Mundial y después de haberlo jugado prácticamente todo desde Navidad. A menudo se pierde de vista que el angelito está en edad de crecimiento y que si vive tan deprisa después pasa lo que pasa. Hemos sufrido daño.

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Hemos vuelto a ir justos. Lamine Yamal y Cancelo se han unido al nuevo festival de lesiones que el Barça ha acusado en este final de temporada. Sucedió hace un año y este año se ha repetido con más insistencia: el equipo ha ido justo de efectivos y de preparación y no ha podido competir al máximo nivel por la Liga de Campeones. En la Liga, como el Madrid es un auténtico desastre, parece que será suficiente. Pero los dos avisos primaverales que encadena el conjunto de Flick deberían hacer reflexionar a los que mandan no solo en cuanto a la planificación de la plantilla, sino también sobre si se ha hecho el mejor trabajo en cuanto a la prevención de las lesiones.

Flick ha hablado claro. En la previa, con el micro delante, pidió elegantemente fichajes para poder cumplir su sueño en Barcelona, que no es otro que ganar la Champions. Y al día siguiente, a la hora de seleccionar el once para jugar contra el Celta, confirmó, por si había alguna duda, que él no se gastaría demasiado dinero en retener a Rashford. Ahora mismo prefiere abrir a la izquierda con Gavi o Fermín antes que confiar en el inglés, un futbolista demasiado caro para lo que ofrece. Ahora mismo, lo único que podría concederle una segunda oportunidad es que el Barça vuelva a ir al mercado a fichar lo que pueda y en lugar de lo que quiera. Eso o que el amigo Pini Zahavi, su representante, le haga el lío más de la cuenta a Laporta.

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