Fútbol - La Liga

El Barça da un paso más hacia la Liga la noche que se hiela el Camp Nou

Los azulgranas ganan al Celta (1-0) gracias a un gol de penalti de un Lamine Yamal que podría decir adiós a lo que queda de temporada

Lamine Yamal
23/04/2026
4 min

BarcelonaA poco más de dos semanas para el clásico, el Barça da por hecho que tendrá que sellar sin su gran estrella un título de Liga que no se le puede escapar de ninguna manera. Habrá que esperar a las pruebas que se le harán este jueves a Lamine Yamal, pero con apenas un mes para el final de la competición y con un Mundial a la vuelta de la esquina, las sensaciones al acabar el partido contra el Celta no invitaban al optimismo. Con un gol de penalti, justo antes de lesionarse de la pierna izquierda y de que el estadio quedara helado porque un aficionado sufrió una parada cardíaca, el extremo de Rocafonda hizo lo que probablemente será su último servicio del curso al Barça. El triunfo (1-0) contra el Celta tiñe la Liga un poco más de azulgrana en una noche complicada en el Camp Nou.

El Barça y los gallegos tienen en común el amor por un fútbol que ama la pelota, lejos de artefactos y entramados defensivos. Su propuesta es ilusionante y, en apenas cinco minutos, ya se habían vivido dos oportunidades, una para Lamine y otra para Durán. Los de Claudio Giráldez querían arrebato, jugar de tú a tú a los azulgranas, y durante la primera media hora, quienes más se aproximarían serían los visitantes. Dejando de lado la acción inicial de Lamine, la oportunidad más clara del Barça tardaría en llegar. Sería después de un buen control orientado de Ferran en la frontal. El valenciano le deja la pelota al 10, pero a su pierna derecha, la menos hábil. Lamine, brillante, se la acomoda y prueba un disparo con el exterior con la zurda que se envenena. Gran recurso de la estrella azulgrana, que era la figura más enchufada de los de Flick, en uno de los pocos partidos en los que Pedri se permitió ser más terrenal.

El Barça estaba espeso. Los gallegos estaban enchufados, pero los azulgranas sabían que, en algún momento u otro, a su rival se le acabaría la gasolina. Mientras tanto, y ante un conjunto que bajo la batuta de Giráldez se atreve a disputar la pelota al Barça, se dibujó un escenario abierto, en el que el gol podría caer a cualquier lado. Hasta que Lamine dijo basta. En todos los sentidos. Porque fabricaría el primer gol y porque encendería todas las alarmas, lesionándose. Por sus botas pasaba casi toda la producción ofensiva y una combinación deliciosa con Olmo dentro del área acabó con el extremo de Rocafonda arrollado por Yoel Lago. Después de que Munuera Montero necesitase una eternidad para pitar -y confirmar- una pena máxima meridiana, Lamine se encargaría él mismo de lanzarla.

Un aficionado sufre una parada cardíaca

Remate ajustado, al palo izquierdo de Radu, que le acertó las intenciones, pero el 10, lleno de convencimiento -aura, que se dice hoy en día- había colocado la pelota lejos de su alcance. A partir de ahí la noche se torció, con el silencio apoderándose del estadio. Casi paralelamente a que Lamine cayera al suelo, notando una punzada en la parte trasera del muslo que le obligaría a pedir el cambio y abandonar el césped por su propio pie después de ser atendido, un aficionado sufría una parada cardíaca que heló el ambiente.

Después de 20 minutos de sufrimiento que se hicieron muy largos, se reanudaba el partido, con el aficionado afectado camino del hospital para recuperarse. Roony Bardghji saltaba al césped en sustitución de Lamine. Una de cal y otra de arena para el sueco, que primero intentó un pase con el exterior que evidenció que conviene dejar estas florituras para la estrella de Rocafonda y, poco después, se rehízo con un buen zapatazo desde la frontal que resolvió Radu con una buena mano.

Un nuevo fuera de juego milimétrico niega un gol a Ferran

En la reanudación, Flick pondría en danza una tercera cara nueva. A Balde, que había entrado por el lesionado Cancelo en el minuto 20, y Roony, se le sumaría Fermín. De esta manera, se acababa el experimento de Gavi como falso extremo izquierdo, que cuajó contra el Espanyol, pero que contra el Celta no funcionó. Sin la chispa de Lamine, el entrenador se encomendaba a la verticalidad de Fermín y condenaba al ostracismo a un Rashford. Los azulgranas siguieron a lo suyo, dispuestos a sentenciar el duelo, con un Ferran muy enérgico como punta.

Un fuera de juego milimétrico, como en la dolorosa vuelta de los cuartos de final de la Champions, volvió a negar un gol al valenciano. La imagen que anulaba el gol es un insulto al fútbol. Por los pelos de un bigote de gamba una diana que había sido preciosa dejaba de subir al marcador. La tecnología borraba del luminoso un remate delicado de Ferran a pase de su mejor amigo del vestuario, Pedri, que le había obsequiado con una diagonal trazada con escuadra y cartabón.

Esto permitió al Celta seguir con vida, mientras el Barça intentaba gobernar el partido con un Pedri que había ido de menos a más y la entrada de De Jong. En la segunda mitad, los azulgranas no lograban sentenciar, pero cerraron filas y no dejaron crecer a un rival que se quería animar con la entrada de Iago Aspas. Por suerte, no cambiaría el signo de un triunfo que hace al Barça un poco más campeón en una noche accidentada en el Camp Nou.

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