Jordi Pujol, un invitado más en la fiesta de Joan Laporta

El presidente electo del Barça se ha movido por la zona de votaciones como si fuera el comedor de su casa

16/03/2026

BarcelonaBastaba parando la oreja para constatar, por la mañana, que Joan Laporta tenía todos los números de revalidar el mandato. Al menos esto es lo que decían a los encuestadores la gran mayoría de los socios que salían del punto de votación del Camp Nou. Hay pocos candidatos que se muevan tan bien entre la multitud como Joan Laporta. Políticos incluidos. El presidente del Barça exprimía al máximo su don de gentes en una jornada electoral en la que se confirmaba lo que muchos ya se olían: que desprende un magnetismo irresistible y que es gato viejo en los comicios.

Siguiendo la máxima azulgrana de hacer el trabajo importante temprano, la carpa electoral ya estaba llena por la mañana y fue un hervidero de personas hasta que a las 16.15 horas empezó el fútbol. Seguramente fue el único momento de tregua que tuvieron los trabajadores del club que se encargaban de las mesas. Calma antes de la tormenta, porque, al terminar el partido, volvían las colas y el goteo constante hasta las nueve, hora de cierre de unos centros de votación que estuvieron operativos durante doce horas.

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La jornada electoral coincidió con el funeral del expresidente Enric Reyna en el tanatorio de Les Corts. Laporta y Font habían confirmado asistencia a las 11. Después, alrededor de la una de la tarde, ambos tenían previsto ir al Camp Nou a votar. Pero Laporta sorprendió presentándose en el campo a primera hora de la mañana, con la excusa de acompañar a un amigo a votar. No lo hizo solo, sino con la mayoría de los directivos y su equipo de campaña. Fue una vez que Font no esperaba, que le cogió claramente con el paso cambiado.

Laporta se tomó tantas fotos como le pidieron. Lo que iba a ser el acompañamiento a un amigo se convirtió en un acompañamiento mediático; se dejó ver todo el rato en una mesa habilitada para aglutinar a todos los vips. Los tempos estaban bien calculados. "¿No aprovechas ahora para votar?", le preguntaban. "No, ahora no me toca". Y así iba estirando el chicle.

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Laporta, moviéndose por la carpa de votación como si fuera su casa

A derecha ley, Laporta era expresidente y candidato. Pero se movió por el punto de votación como si fuera su casa, haciendo de anfitrión de las muchas personalidades a las que acompañaba y abrazaba. Nadie le dijo nada; o porque ya les estaba bien o porque, sabiendo que era el favorito, nadie quería enfrentarse a él. Uno de ellos, Jordi Pujol, al que incluso ayudó con el andador mientras el expresidente de la Generalitat, y socio azulgrana reconocido, ejercía el derecho a voto. Había captado la atención de todas las cámaras y sacaba partido de su popularidad mientras relegaba a Víctor Font a unos minutos testimoniales en los medios.

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Laporta también acompañó a Valero Rivera, Danny Cruyff y al ministro Ernest Urtasun, entre otros muchos. Nadie puede garantizar qué boleto tenían dentro del sobre, pero teniendo en cuenta los abrazos de complicidad, no es difícil imaginar que votaron por el continuismo. Tampoco faltaron en la cita Deco y Bojan, miembros de la dirección deportiva del Barça que estuvieron acompañados en todo momento de Alejandro Echevarría, el polémico asesor de Laporta que también había sido uno de los nombres de la campaña. Por la tarde votaron los futbolistas del primer equipo y Hansi Flick, al que incluso un miembro del equipo de Laporta le acercó un sobre para depositarlo en la urna.

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Sin embargo, con quien no se saludó Laporta fue con Xavi Hernández. De hecho, su votación casi pasó desapercibida porque se dio la circunstancia de que el ex jugador y ex entrenador entraba en la carpa un minuto después de que los medios de comunicación recibieran la orden de abandonar el espacio de votaciones. Cuando los fotógrafos lo supieron, hubo correderas, y Xavi, que ya estaba a punto de marcharse, esperó. Eso sí, iba solo, solo acompañado de su esposa, y no del candidato que él quería ganar.

Ter Stegen no puede votar y Daniel Juan se vota a sí mismo

Font votó primero, acompañado de los suyos, que le coreaban con gritos de "Presidente, presidente". Lo hizo solo con su familia, ya que los directivos votaron por su cuenta. En cambio, el laportismo votó en bloque mientras su equipo de seguridad privada trabajaba para evitar aglomeraciones y el personal del club hacía esfuerzos por evacuar un espacio de votación totalmente saturado. El día también dejó algunas anécdotas curiosas como la protagonizada por Marc-André ter Stegen, quien intentó votar pero no pudo porque no tenía actualizado el censo. Un rato después, Daniel Juan, uno de los precandidatos que no pasó el corte, enseñó a todo el mundo que decidía votarse a sí mismo. En el recuento aparece como un voto nulo.

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A media tarde empezaron a circular los resultados del sondeo de TV3 y Catalunya Ràdio. Se hablaba de 35 puntos de diferencia. El barracón donde estaba la candidatura de Laporta, que ya hacía rato que tenía el cava en la nevera, se llenaba de amigos y curiosos. Las sonrisas de complicidad contrastaban con las caras largas de la zona que ocupaba Font, que agradeció, uno por uno, el trabajo de su equipo antes y durante la campaña. El partido llevaba rato sentenciado.