Dos modelos de gestión en manos de los socios

Joan Laporta y Víctor Font se disputan la presidencia del Barça

Candidatos del Barça a debate, Joan Laporta con Víctor Font.
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Barcelona¿Joan Laporta o Víctor Font? Ésta es la duda que deben resolver los 114.504 socios del Barça que este domingo están convocados en las urnas. Es el primer cara a cara entre dos candidatos desde el Gaspart-Bassat del 2000, y la primera vez que unas elecciones por sufragio universal coinciden con un partido en el estadio. Las mesas abrirán a las 9 de la mañana y cerrarán a las 9 de la tarde. En torno a las 10 de la noche está previsto que se sepa quién será el inquilino del palco para los próximos cinco años.

La carrera electoral llega a su fin después de una campaña con sorpresas, empezando por el corte de firmas, que sólo pasaron dos de los seis precandidatos. Con Daniel Juan y William Maddock relegados a un papel estrictamente testimonial, Xavier Vilajoana era el primero en caer de la lista porque no lograba el mínimo de boletos necesarios. Sí lo hacía Marc Ciria, pero también quedaba fuera de la carrera después de que, en el proceso de validación, más de un 20% de sus avales fueran invalidados. De hecho, Ciria llegó a presentar un recurso a la Federació Catalana para ser readmitido, aunque no le dieron la razón.

De esta manera, Font y Laporta son los únicos que pasaron el corte. Volvían a verse las caras en la recta final, al igual que ya lo hicieron en el 2021. Entonces había un tercer invitado en la fiesta, Toni Freixa, que acabó siendo el tercero en votos en esos comicios marcados por el coronavirus. En 2021 se votó por correo y en diferentes sedes, una propuesta que tan sólo se repite a medias en esta edición, ya que finalmente se ha descartado el sufragio postal. En cambio, sí existen distintos puntos de votación. Aparte del Camp Nou, que es donde se espera una presencia mayoritaria de socios, se puede votar en Girona, Tarragona, Lleida y Andorra la Vella. El censo es universal, así que todo el mundo puede ir a votar a donde quiera.

Sin embargo, la participación es una incógnita, y es uno de los puntos que puede acabar decantando la balanza. Movilizar a los indecisos ha sido uno de los puntos clave en esta campaña corta pero intensa, con debates subidos de tono y mucha fiscalización de los cinco años de mandato de Joan Laporta. Que haya partido en el estadio, algo excepcional, podría invitar a pensar que más gente se animará a votar. Pero el hecho de que el Camp Nou todavía no esté a pleno rendimiento, con un máximo de 62.000 espectadores –un porcentaje notable de los que turistas– lo hacen aún más incierto.

Joan Laporta ha basado la campaña en sacar pecho de su gestión. Presidente del 2003 al 2010, volvía a la silla principal del palco tras caer en los comicios del 2015. Laporta tomó las riendas de un club que estaba en crisis económica y deportiva y ha sabido catapultarle de nuevo a la élite. Los méritos en el terreno de juego son, de hecho, su gran aval y el punto que ha intentado poner de manifiesto durante la campaña, en la que los lemas han sido "hemos salvado al Barça", "defendemos al Barça" y "contra todo y contra todos". Los títulos, haber devuelto la ilusión a los espectadores y la construcción de un Camp Nou que ha salido adelante pese a que las condiciones económicas no eran propicias han sido otros argumentos que ha repetido hasta la extenuación. En cambio, las propuestas de futuro han quedado limitadas a un modelo continuista que pasa por tocar pocas cosas, sobre todo en la parcela deportiva.

Víctor Font, que se dio a conocer en el 2015 pero que declinó presentarse entonces, se convertía en el 2021 en el jefe de la oposición, avalado por más de 17.000 socios. Una cifra notable pero insuficiente para derrotar a Laporta. El empresario de Granollers vuelve este 2026 con la lección aprendida después de tener apariciones puntuales en el primer tramo del mandato de Laporta, que se iban acentuando a medida que se acercaban los comicios. Crítico con la gestión económica, Font tiene la difícil empresa de derrotar a un presidente que opta a la reelección, algo que nunca ha pasado desde que el cargo se elige por sufragio universal. El empresario ha basado su campaña en dos ejes principales. De entrada, sacar los trapos sucios de las cuentas de un Barça que, a su juicio, son muy flojos. Y, después, ofrecer las propuestas de cambio por si sale elegido. Las más destacadas, en la cúpula deportiva, que promete remodelar de arriba abajo, además de reiteradas guiños a algunos de los colectivos que pueden sentirse más descontentos con el laportismo, como por ejemplo los seguidores de las secciones o los grupos de animación, a los que ha hecho grandes promesas.

La campaña se ha visto condicionada por los partidos del primer equipo masculino de fútbol, ​​que son los que levantan mayor expectación y que han limitado las opciones de los presidenciables, ya que les costaba más hacerse un espacio en el espectro mediático. También ha sido muy corta, de apenas un mes, en comparación con los cuatro que se alargaron las de los anteriores comicios. Y no han faltado sacudidas, como la demanda contra Laporta que desestimaba inicialmente a la Audiencia Nacional o la utilización de Leo Messi por parte de los opositores. ¿Hasta qué punto serán determinantes estos aspectos? Laporta ha jugado a la defensiva y Font ha intentado hurgarle. Ahora es el turno de los socios: ¿a quién harán confianza?

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