La mejor noticia del clásico para el Barça

A pesar de la derrota en el césped, el club celebra haber conseguido el récord de facturación en un partido de fútbol

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Vista de la grada del Camp Nou durante el Barça-Madrid
26/10/2026 - 15:28 h

BarcelonaEran cerca de las doce de la noche. Las gradas del Camp Nou ya hacía rato que se habían vaciado de aficionados. Solo los medios de comunicación, personal del club y algunos miembros del vestuario del Barça seguían en el estadio. En cambio, sí que había movimiento en la explanada, al lado del Palau Blaugrana, donde últimamente se ha instalado una gran carpa vip. Música, risas y buen ambiente. No parecía que les importara demasiado que el Real Madrid hubiera ganado el clásico. Probablemente, muy pocos eran seguidores incondicionales del conjunto azulgrana, por más que fueran ataviados de arriba abajo con camisetas, bufandas y todo tipo de merchandising culé.

El clásico deportivo lo ganó el Real Madrid. El clásico económico, el Barça, con un récord de facturación en un día de partido: 19,1 millones. Son 2,6 millones más que el último Barça-Madrid (mayo de 2026). Unas cifras que también van acompañadas de otros récords de facturación. En la tienda del Camp Nou, el sábado se recaudaron más de 700.000 euros y el domingo, el día de partido, se superaron por primera vez en la historia los 800.000 euros en una única jornada de trabajo. Además, Tyler, the Creator, el rapero que servía de reclamo publicitario de este clásico, también se convirtió en el artista que permitió generar más ingresos tanto en las tiendas como en el e-commerce.

Quizás los aficionados lo consideren un hecho menor, ya que nada les devolverá el duelo de perder contra el máximo rival, pero estas cifras de ingresos son cruciales para que la maquinaria azulgrana pueda seguir funcionando. El club mantiene el modelo de sociedad y no puede capitalizarse con la misma facilidad que las SAD. Con los derechos de televisión estancados y los patrocinios tocando techo, la única vía para aumentar la facturación es con la explotación del estadio. La gran razón de ser del Camp Nou, además de modernizar las instalaciones, es que ofrezca muchos más servicios y pueda catapultar los ingresos. Y ya lo está haciendo, a pesar de que de momento tan solo se disponga de 62.000 localidades.

En la cúpula directiva saben que están tomando todo tipo de medidas económicas impopulares, pero defienden que son imprescindibles para sacar adelante la remodelación del Camp Nou sin perder músculo competitivo. La más visible, la política de precios. Si en el clásico se batió el récord de facturación es porque las entradas tenían un precio medio de 984 euros (sin el 10% de IVA). Nunca habían costado tanto. En el clásico de la temporada pasada, en la que el Barça acabó proclamándose campeón de Liga, el precio medio estaba poco por debajo de los 900 euros. En cuanto a los productos vip, el precio medio fue de 2.727 euros por localidad, llegando hasta los 6.000 de máximo. Es mucho dinero, teniendo en cuenta el nivel adquisitivo medio de Cataluña.

El fantasma de la reventa

El Camp Nou tuvo la mejor asistencia de la temporada, con 62.055 aficionados. Un lleno casi absoluto. Pero, aparte de los 500 seguidores del Real Madrid que había en la parte alta del gol norte, había muchos que no eran culés de cuna. Simples turistas o espectadores que habían venido a disfrutar del espectáculo, dejando de lado el resultado. Del total de entradas, alrededor de 38.000 corresponden a los pases de temporada y 24.000, localidades a la venta y compromisos. El club, que ha elaborado un informe al cual ha tenido acceso el ARA, detalla que el 86% de los asientos estaban ocupados por socios y acompañantes –incluyendo los pases de temporada– y que únicamente el 14% correspondían al público en general. Ahora bien, la percepción en la grada era diferente, y numerosos aficionados denuncian que el número de turistas era superior.

Esto se debe a la reventa, un fenómeno que el club intenta minimizar, pero que sigue muy presente a pesar de haber establecido mecanismos para evitar la compraventa de entradas entre particulares. "El negocio lo tiene que hacer el club, no el aficionado. Y por desgracia, no son pocos los que lo hacen", apunta una voz autorizada del Barça. De hecho, en las semanas previas del clásico se repartieron numerosos flyers entre la gente que merodeaba por el Camp Nou, donde se les invitaba a contactar por WhatsApp a un número de teléfono si querían conseguir entradas. Por tanto, es altamente probable que una parte de este 86% de localidades que correspondían a la masa social acabara en manos de terceros.

El otro motivo de polémica fue la visibilidad. En partidos donde la afluencia es menor, el sistema de asignación de entradas garantiza que todo el mundo pueda ver bien el terreno de juego. Pero el domingo no pudo ser así. El Barça ya advirtió que ponía a la venta entradas con visibilidad reducida, advirtiendo a los compradores antes del pago. Ahora bien, algunos abonados, que siguen sin tener el asiento fijo, también se vieron perjudicados e hicieron evidente su malestar en las redes sociales.

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