De ser la muñequita de los ojos de Flick a vivir un ostracismo con 18 años
Dro Fernández dejará 6 millones en la caja y seguirá los pasos de Guiu, Ilaix o Mboula
BarcelonaDebutar con el primer equipo del Barça es la cima aspiracional de cualquier futbolista formado en La Masia. Sin embargo, transformar ese ideal en una trayectoria consolidada es un privilegio reservado a una minoría. La acumulación de jóvenes promesas ha convertido el acceso al primer equipo en un auténtico embudo competitivo. Este contexto ha propiciado un fenómeno cada vez más recurrente: la prematura salida de futbolistas del filial en busca de protagonismo y grandes contratos que la institución no siempre puede garantizar. Casos como los de Marc Guiu, Ilaix Moriba, Jordi Mboula, Sergio Gómez o André Onana van en esa dirección. A la tendencia se ha sumado Pedro Dro Fernández, apartado de la dinámica de Hansi Flick tras comunicar que va a salir del club en el mercado invernal. Con 18 años, lo tiene todo ligado al París Saint-Germain, que pagará los 6 millones de su cláusula.
El caso Dro, uno más de la lista
El joven mediapunta gallego estaba destinado a ser una de las grandes joyas del centro del campo azulgrana. Llegó al Barça con 15 años, y pronto fue incorporado en el Juvenil A después de pasar por la categoría de cadete. Su rápida adaptación y buen rendimiento convencieron al cuerpo técnico y reforzaron su proyección dentro de La Masia. En la temporada 2024-25 se proclamó campeón de LaLiga, Copa y UEFA Youth League, competición europea en la que firmó dos goles.
Su calidad no pasó desapercibida y Flick apostó haciéndole debutar con el primer equipo en un amistoso ante el Vissel Kobe, en el que incluso marcó un gol. Dos meses más tarde dio el salto al fútbol oficial como titular en un partido contra la Real Sociedad. El propio entrenador elogió públicamente su evolución: "Es un gran talento y un claro ejemplo del fantástico trabajo que se está haciendo en La Masia".
Las expectativas a su alrededor eran elevadas. El propio Pedri González también destacó sus cualidades: "En el Barça tenemos muchos talentos, pero uno que me gusta seguro es Dro. Es muy bueno, lleno de calidad, todo parece salirle fácilmente". Un elogio que reflejaba la confianza que despertaba dentro del vestuario y la sensación de que podía llegar lejos.
Pese al contexto de expectativas elevadas, su protagonismo esta temporada ha ido a menos. Con el primer equipo, Dro ha acumulado tan sólo 150 minutos de juego. Tampoco en el Barça Atlètic ha conseguido traducir su potencial: 183 minutos disputados sin participación directa en goles. La falta de continuidad, sumada a una competencia especialmente exigente, ha terminado condicionando de forma decisiva su evolución deportiva.
Este escenario ha desembocado en una decisión contundente: Dro se marchará. Acaba de cumplir 18 años y el PSG de Luis Enrique ha aprovechado que la dirección deportiva del Barça no ha hecho ningún movimiento decidido para blindarlo. Fuentes del vestuario aseguran al ARA que Flick fue el último en enterarse de ese sorprendente desenlace. Joan Laporta, Deco y otros miembros de la comisión deportiva sabían desde hacía más días que el joven talento saltaría del barco a cambio de una cantidad que servirá para tapar agujeros a media temporada, como el aval que se suscribió el verano para inscribir a jugadores.
Los primos Fernández
Por su parte, los primos Toni y Guille Fernández, dos promesas que han aparecido alguna vez a las órdenes de Flick, tampoco acaban de despegar. A falta de seis meses para que entren en la mayoría de edad, su crecimiento se ha ralentizado. Guille ha participado este año en 12 partidos con el Barça Atlètic, sólo cuatro como titular, acumulando 535 minutos. Su balance de un gol y dos asistencias queda lejos del rendimiento del curso pasado en Primera RFEF, en el que disputó 32 partidos, de los que 22 como titular, anotando siete goles y repartiendo una asistencia. Su protagonismo se ha ido diluyendo, como se vio en el último duelo ante el Andratx, en el que no disputó ningún minuto y el futbolista acabó hundido.
Su primo Toni también atraviesa una fase de adaptación. Esta temporada ha disputado 13 partidos en Segunda RFEF, con tres goles y dos asistencias, y debutó como titular con el primer equipo ante el Girona, pese a ser sustituido en el descanso. Una aparición que refleja la confianza del cuerpo técnico, pero también la cautela con la que el club gestiona a sus jóvenes talentos. Dos casos que, como el de Dro, evidencian la dificultad de transformar una brillante proyección en una trayectoria estable dentro del primer equipo. En un entorno de exigencia inmediata, el talento no garantiza continuidad, y el margen para madurar se acorta cada vez más.