Barça

Casi parece que estemos muertos, pero al menos salimos en la foto

Jordi Saucedo y Gibert Jordana crecieron junto a Lamine Yamal, Cubarsí y Bernal

Arnau Segura
28/03/2026

Torelló"Cuando voy a dormir a veces la miro y a veces no. Cuando la miro recuerdo todo aquello: la etapa del Barça, momentos buenos, momentos malos, más de buenos que de malos, cuando te preocupaba poca cosa y eras feliz jugando a fútbol. Siento nostalgia sobre todo", afirma Gibert Jordana (Vic, 2007), lateral del Girona B. Habla de una foto como la que ilustra este texto, junto a Lamine Yamal, Pau Cubarsí y Marc Bernal. Corresponde a la final de la Copa Catalunya alevín del año 2019 y también salen Landry Farré, del Barça B; David Sáez, del juvenil A del Girona, y el portero Jordi Saucedo, del juvenil A del Huesca. El Barça compartió la foto en las redes con Farré, Jordana, Sáez y Saucedo en blanco y negro. "Casi parece que estemos muertos, pero al menos salimos en la foto", afirma Saucedo (Tarrasa, 2007).

Jordana no ha olvidado el día que su padre le presentó la propuesta del Barça, mientras cenaban: "Al principio me dio miedo: «No lo sé, no lo sé». Me chocó tanto que no supe cómo responder". Pero aceptó. "Cuando se lo explicaba a mis amigos, flipaban. Ir al Barça era una brutalidad. Al principio no me lo creía", admite. Recuerda los viajes en taxi, junto a jugadores como Arnau Tenas. Llamar a la radio para pedir alguna canción, las colas de las rondas. La felicidad pagaba todos los peajes. "Cuando llegaba mis padres y mis hermanos ya habían cenado. Me hacían compañía desde el sofá. ¿Está cerca, eh?", acentúa.

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También habla de los viajes para jugar a Dubái o en Estados Unidos, "experiencias muy inolvidables". Saucedo añade Austria, Francia, Italia, Japón y Suiza a la lista: más viajes que sus padres en toda una vida. "Cuando pasan los años lo ves en el mapa y dices «Mira, era aquí»". "Recuerdo que un día en Japón debían ser las 10 de la noche y todavía estábamos jugando y corriendo por el pasillo, con la música muy alta. Allí son muy educados y los del hotel nos vinieron a reñir. Entramos un momento en las habitaciones y volvimos a salir", explica Saucedo. Sus padres habían llegado de Bolivia y la situación en casa era delicada: recuerda que en los torneos había algunos momentos que Lamine Yamal y él se quedaban solos porque al resto de niños los seguían sus padres. Los suyos no podían. El entrenador de turno les dejaba el móvil para llamar a casa. Sus padres trabajaban en una metalúrgica y una fábrica de golosinas y no tenían coche: a veces Lamine Yamal y Saucedo volvían juntos en tren a casa.

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Ya se veía que era "un talento diferencial" y le había hecho muchos goles con el típico tiro al segundo palo: "Todo lo que vemos hoy, tan bestia, nosotros lo hemos visto desde pequeños". También destaca la visión de juego y el liderazgo de Cubarsí y la llegada, la potencia y la calidad de Bernal. También crecieron con Xavi Espart, la penúltima joya de la generación del 2007. Jugaban juntos al Brawl Stars y al Clash Royale, al móvil, y al Fortnite y al FIFA, a la Play. "En Pau no tenía nada de maña. Como vive tan lejos de la sociedad, no tenía Play", revela Saucedo, internacional con la selección española sub-15.

"Hoy todavía hay gente que me pregunta por qué me echaron"

La despedida del Barça llegó a los 16 años, en 2023. "La primera reacción fue llorar sin parar. Te toca el corazón. Ese momento de tristeza no se olvida. Lloras, pero al cabo de diez minutos tienes que entender que forma parte del camino y que tienes que seguir adelante", afirma. Jordana había tenido que marcharse en 2021. "El paso al fútbol 11 fue muy difícil para mí. En el fútbol 7 del Barça ganas todos los partidos por mucha diferencia y no aprendes a defender porque no te atacan prácticamente. Hacia final de temporada llamaron a mi padre. Yo estaba tranquilo en la habitación y vino y me lo dijo. Se me cayó el mundo encima. Me puse a llorar en la cama. No se me borrará nunca este momento", reconoce. Coge aire y continúa: "Es que te cambia todo. Te dices: «¿Ahora qué haré?» En aquel momento sentí mucha tristeza. Fue un shock muy fuerte. Dejas de ser «en Gibert que juega en el Barça». De golpe pasas de serlo todo a no ser nada y hay mucha gente que ya no te ve con los mismos ojos". Tenía catorce años.

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"Hoy todavía hay gente que me pregunta por qué me echaron del Barça. Es algo que todavía me persigue", explica. Admite que al principio cuando veía a Lamine Yamal, Cubarsí y Bernal jugar con el primer equipo sentía "frustración". "Ves que tú estás bastante lejos, bastante por debajo, y te pones a pensar. Jugaban contigo al fútbol y a la Play y de golpe los ves en la tele desde el sofá. «Estábamos en el mismo sitio y ahora él está allí y yo estoy aquí». La gente también te lo dice: «Tú estás aquí y ellos están allí». Pero poco a poco lo acabas asumiendo y piensas que son talentos especiales y que el fútbol va diferente para todos. Compararse con jugadores así es hacerse daño porque son especiales", asegura.

Apunta que ha sido un proceso porque al principio costaba encajar estos pensamientos intrusivos, no pensar si ya iba tarde, si había fracasado. Ambos reivindican que seguramente es más normal su camino: todavía son juveniles y Saucedo es titular en División de Honor y Jordana juega en Segunda Federación y ya suma quince convocatorias a Primera de la mano de Míchel Sánchez, además del estreno en la Copa del Rey. "No pienso «¿Qué estoy haciendo? ¿Por qué no he llegado yo?» Es más un sentimiento de orgullo, de haber podido disfrutar de estos grandes jugadores. Cada uno tiene que ir quemando sus etapas. Ya les tocará a ellos hablar de nosotros", dice Saucedo sonriendo.

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