Demasiado pronto para tanto placer?
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No son solo las diez victorias consecutivas, es también la exuberancia del fútbol que el Barça practica. El tercer año del proyecto de Hansi Flick ha comenzado con una contundencia que justifica todos los elogios. Ahora mismo, Lamine Yamal y compañía son candidatos a todo. Una plantilla que tiene al futuro Balón de Oro y que está repleta de campeones del mundo debe aspirar a todos los títulos por sistema –y casi por obligación–, pero ponerlo en práctica cada tres días es un señor reto. Y este equipo lo hace, sin fisuras, con un entrenador que les aprieta y recibe la respuesta adecuada. Los cambios hechos en verano, tanto en cuanto a fichajes y salidas como a la hora de trabajar en la Ciudad Deportiva –Benjamin Kugel–, han sido los acertados para incrementar el nivel y provocar que soñar con la Champions deje de ser, por fin, una utopía.
Flick sonríe cuando le preguntamos qué piensa sobre el hecho de que los rivales les vean como el equipo que mejor juega a fútbol del mundo, pero aunque esté orgulloso de ello, también exhibe su mirada larga: la que nos recuerda que todo puede cambiar muy deprisa, que estamos solo en el mes de octubre y que cuando se tiene que estar imparable es en primavera. Él sabe, mejor que nadie, que una lesión inoportuna, una expulsión, un arbitraje injusto o una mala noche del azar pueden dejarte fuera del camino. Pero también sabe, mejor que nadie, que buscar la excelencia de manera constante y en todas las piezas de la maquinaria que lidera te acerca mucho al objetivo y minimiza los riesgos de aquello que no puedes controlar. En este contexto, ayuda muchísimo como lección todo lo que no funcionó la temporada pasada, porque todos tienen espinas clavadas y redenciones que hacer. Esto es clave.
El calendario nos ha brindado un tramo de partidos apasionante que no es determinante pero que sí dará pistas de qué solidez están cogiendo los cimientos de lo que ha de venir a finales de curso. En este caso, será especialmente interesante el test del martes en París: un ensayo de una hipotética final de Champions, un banco de pruebas de lo que ya se está haciendo bien y de lo que se tiene que perfeccionar. Si el Barça domina y gana en el Parque de los Príncipes será una gran noticia, pero lo más normal sería ver más costuras de las habituales como parte del aprendizaje: será en las eliminatorias donde realmente se tendrá que estar infalible. Todos sabemos que vendrán momentos más difíciles, pero ya nadie nos quitará estas semanas de gozo e ilusión. Es muy pronto, pero este Barça nos empieza a prometer que el placer de verdad llegará.