Barça

Los primeros remedios del fichaje más importante para Flick

Yann-Benjamin Kugel se encarga desde hace semanas de la preparación física del equipo azulgrana

Yann-Benjamin Kugel, en medio de la fotografía, durante un entrenamiento con el Barça
05/09/2026 - 08:02 h.
3 min

BarcelonaDespués de la goleada del Barça contra el Rayo Vallecano (5-2), una cámara indiscreta captó una escena divertida a pie de césped. A Karim Adeyemi, que había entrado a jugar en la segunda mitad en sustitución de Anthony Gordon, se le ocurrió hacer el calentamiento postpartido en chanclas. Pepe Conde, el preparador que coordinaba en aquel momento la rutina con otros futbolistas, levantó las cejas y le dijo que hiciera el favor de calzarse debidamente. El alemán accedió segundos después y se sumó a los compañeros –todos suplentes– que trabajaban el físico en un estadio que ya estaba prácticamente vacío.

Esta rutina postpartido puede parecer un toque de atención o incluso un castigo de Hansi Flick a los futbolistas que no son titulares, pero en realidad forma parte de un plan pensado sobre todo para prevenir lesiones, que la temporada pasada generaron muchos quebraderos de cabeza en el día a día del equipo. La apuesta por mejorar los resultados en este sentido es Yann-Benjamin Kugel, un profesional de 46 años que aceptó el reto después de que Flick se lo propusiera a dos semanas para el inicio de la pretemporada.

Con la última Liga en el zurrón, el entrenador barcelonista exigió cambios en la preparación física de sus jugadores, lo que implicaba forzosamente la salida de Julio Tous, a quien se había reclutado el verano de 2024. El movimiento era sensible porque Tous todavía contaba con el aval de una dirección deportiva que no quiere perder autoridad ante las peticiones del vestuario. Pero se tenía que llevar a cabo, no solo porque gran parte de los jugadores lo solicitaban sino porque el mismo Flick llegó a poner en duda su futuro en el banquillo si no se efectuaba. Finalmente la entidad accedió y Tous salió del primer equipo. Ahora conserva el sueldo como coordinador del área de optimización del rendimiento deportivo azulgrana.

Después de esta sacudida, Flick se fue de vacaciones y dejó en manos de Deco y Alejandro Echevarría la búsqueda del nuevo jefe de preparadores físicos. Sonaron muchos nombres y se acumularon los ofrecimientos, pero el binomio de confianza de Joan Laporta en materia futbolística no encontró el perfil adecuado. Así que finalmente fue la agenda de contactos del entrenador la que permitió salir del paso con la incorporación de Kugel, con quien Flick había trabajado en la Federación Alemana de Fútbol (DFB). Estaba sin equipo desde hacía dos años. Su última experiencia laboral había sido en el Benfica portugués con otro compatriota como entrenador, Roger Schmidt. Una década antes coincidió en el Salzburgo con Jonatan Soriano. "Lo recuerdo como un tipo muy serio. De la escuela moderna. ¡Se ponía a correr con nosotros!", explica a l'ARA el exdelantero catalán.

"Es de la escuela moderna, ¡se ponía a correr con nosotros!"

Kugel se ha mudado a Barcelona con toda la familia, y a diferencia de Tous, que solo iba uno o dos días a la Ciudad Deportiva a hacer seguimiento de su negociado, él se desplaza siempre que hay entrenamiento. Se ha hecho rápidamente con el grupo de alemanes que hay en el staff –todos enamorados de Barcelona gracias a Flick– y se comunica con fluidez en el día a día. Pero con quien más contacto profesional tiene es con los preparadores físicos que ejecutan su plan, todos españoles y la mayoría provenientes de otros equipos del Barça, como Lucas del Campo, que viene del femenino. De momento no ha fichado a ningún efectivo de su confianza. También se encuentra cómodo con Conde, que ha pasado de ser un hombre de Tous a adaptarse a una nueva realidad.

Si bien de vez en cuando salta al césped para dirigir alguna rutina, es en el gimnasio donde Kugel pasa más tiempo. En estos primeros dos meses de trabajo los jugadores han notado cambios sobre todo en los trabajos de fuerza, donde se notaban más cojos la temporada pasada. Las gomas han pasado a un segundo plano y los pesos han ganado influencia en la preparación física. También en las sesiones postpartido, que para no hacerse daño en el pie no se pueden hacer en chanclas (como pretendía Adeyemi hace unos días). La receta cuadra con el recuerdo de Soriano –"Trabajábamos mucho la explosividad para ser muy agresivos"– y con la gran obsesión de Flick: la presión en todas las líneas. Y todo ello en un castellano más que correcto que el nuevo preparador físico del Barça aprendió gracias a una etapa vital que pasó en Costa Rica. El tiempo dirá si sus remedios minimizan las lesiones, sobre todo en el tramo decisivo de la campaña.

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