El Atlético hurga en la herida del Madrid y hace un favor al Barça
El equipo de Simeone se lleva un derbi polémico con un penalti a favor de los colchoneros y una expulsión de Huijsen (2-1)
BarcelonaSolo se han disputado siete jornadas de Liga, pero el Barça ya tiene seis puntos de ventaja respecto al Real Madrid. Mientras el conjunto de Hansi Flick gana, disfruta y convence sobre el campo –el sábado con un nuevo triunfo en el campo del Sevilla (1-3)–, José Mourinho no consigue encontrar la tecla para hacer jugar a un equipo que tiene mucha calidad, pero que no la sabe transmitir en el juego. El domingo cayó en el Metropolitano y sumó la segunda derrota en la Liga. El Atlético de Madrid aprovechó un penalti y una expulsión de Huijsen para adelantarse en el marcador y el 2 a 1 final podría haber sido más amplio si Courtois y Rüdiger no lo hubieran evitado.
El abrazo inicial entre Diego Pablo Simeone y José Mourinho fue la única muestra de afecto que tuvo el derbi madrileño. El entrenador argentino aseguró en la previa del partido que "admiraba" al técnico portugués. Amigos fuera del campo, pero enemigos cuando la pelota empieza a rodar. Todo el mundo se esperaba un duelo intenso entre dos equipos que no destacan por un fútbol vistoso, y el árbitro, el madrileño Miguel Ángel Ortiz Arias, quiso imponer su criterio desde un inicio, para evitar que el partido se le pudiera descontrolar. Esto hizo que Simeone no tardara en ver la primera tarjeta amarilla.
Solo habían pasado cinco minutos cuando el entrenador del Atlético de Madrid fue amonestado por protestar, de forma ostensible, una acción de Arda Güler. El Metropolitano tampoco tardó mucho en jugar su papel, y los silbidos cada vez eran más ruidosos, ya fuera para incomodar al Real Madrid como para quejarse de alguna decisión arbitral. En el otro bando, Mourinho y su banquillo no se quedaron atrás, y también protestaron intensamente por diversas acciones. Nadie quería perder ninguna batalla.
El Atlético de Madrid no desaprovecha el regalo de Huijsen
Los blancos pidieron tarjeta roja para Cuti Romero por un pisotón a Bellingham en el que el inglés había visto la amarilla. Ortiz Arias revisó la jugada en el VAR y rectificó su decisión. No expulsó al central argentino, sino que le retiró la tarjeta a Bellingham para enseñársela a Romero. Confusión de identidad. Este, sin embargo, no fue el único momento en que el árbitro fue a la pantalla. Nada más empezar la segunda mitad, Huijsen hizo caer a Giuliano Simeone en el interior del área, después de agarrarlo del brazo, y Ortiz Arias no dudó en señalar penalti. En un inicio, el madrileño enseñó amarilla al central español, pero después de consultar el videoarbitraje expulsó al futbolista blanco.
Alejandro Grimaldo no falló desde los once metros y Mourinho reaccionó inmediatamente con un doble cambio. Al portugués no le tembló el pulso y sustituyó a Vinícius y Arda Güler –uno de los más destacados del Madrid– para hacer entrar a Rüdiger y Diomande, que volvió a empezar desde el banquillo. No le funcionó al conjunto blanco, que vio cómo, poco después, Jonathan David enviaba al fondo de la red un centro de Giuliano Simeone, que había ganado la espalda a Marc Cucurella.
El Metropolitano se convirtió en una fiesta. Después del 5 a 2 la temporada anterior, los colchoneros volvieron a vivir una nueva noche mágica en un derbi. Una alegría que solo se detuvo, momentáneamente, cuando entró Julián Álvarez, silbado y sin el perdón de la afición tras el revuelo que hubo en verano por la voluntad del argentino de fichar por el Barça. Un paréntesis antes de ver cómo Courtois, con una gran mano, y Rüdiger, sobre la línea de gol, evitaban el tercero de los rojiblancos.
La felicidad de los locales se contraponía con las caras amargas del equipo blanco. A pesar de ir por detrás en el marcador, Carlos Espí –autor de dos goles en cuatro partidos disputados–, Endrick o Brahim Díaz, vieron los 90 minutos desde el banquillo. Bernardo Silva –fichaje que le robaron al Barça y al Atlético de Madrid– no entró hasta el minuto 81 y con el 2 a 0 en el marcador centró una falta para que Rüdiger recortara distancias en la recta final. Un gol, sin embargo, que no tuvo consecuencias, ya que el Real Madrid se marcha al parón de selecciones inmerso en una crisis. El juego no llega, pero los resultados tampoco, y con solo siete jornadas disputadas, el Barça ya tiene seis puntos de margen en la clasificación de la Liga sobre el equipo blanco.