El efecto boomerang con el que no contaba Florentino
Mourinho toca el crujiente al presidente y exige encontrar una alternativa a Rodri
BarcelonaNo hace falta ser amigo íntimo de Florentino Pérez para saber que al presidente del Real Madrid no le sientan bien las críticas. Dos años en blanco son demasiados para un mandatario acostumbrado al éxito y que había sido señalado últimamente por una mala gestión en la política de fichajes. Con el rostro serio en el palco y tras el enésimo cambio en el banquillo, Florentino daba un puñetazo sobre la mesa convocando una rueda de prensa esperpéntica –la primera que hacía en once años– para anunciar elecciones. También por primera vez en dos décadas, el mandatario tenía un rival enfrente –hasta ahora, las había ganado como candidato único–. Y una vez reelegido, parecía que ponía la directa con una política de fichajes agresiva y autoritaria, donde no solo quería reforzar su Madrid, también quería fastidiar al Barça, el rival a batir en la liga española en los últimos dos años.
Como un animal herido, Florentino disparaba contra todos y contra todo el mundo. Arrancaba el verano fichando a José Mourinho como antídoto culé y reforzando el equipo con cuatro fichajes de una tacada, dos de ellos –Marc Cucurella y Bernardo Silva–, jugadores que habían estado en la órbita del Barça. La flagrante barcelonitis del presidente se evidenciaba también con Julián Álvarez, el delantero del Atlético de Madrid que pretendía el conjunto azulgrana y por quien hizo una oferta de 150 millones. Dinero que rechazarían los colchoneros, pero que no dejaba de ser una manera de encarecer la operación y dificultar la hipotética llegada de la Araña al Camp Nou. También en el baloncesto, Florentino metería la cuchara, adelantándose a golpe de talonario al fichaje de Luwawu-Cabarrot.
El entorno más cómplice de Florentino se ha encargado de alabar, ya fuera en las redes o en los medios tradicionales, la tarea del presidente. Pero con el paso del tiempo se ha comprobado que las cosas no estaban tan bien calculadas y en Madrid empiezan a notar el efecto bumerán. Los 150 millones ofrecidos por Julián, y reconocidos posteriormente a través de un comunicado oficial, han servido para que el RB Leipzig acorralara al Real Madrid con el fichaje de Yan Diomande: cuando todo el mundo sabe que tienes el bolsillo lleno, el precio va al alza y al final la operación se ha disparado por encima de los 125 millones.
Otra consecuencia de los fichajes de verano de Florentino es que, involuntariamente, ha beneficiado al Barça. La llegada de Konaté ha obligado al Liverpool a buscar un central para reemplazarlo, y este ha sido el azulgrana Ronald Araujo, un futbolista que no entraba en los planes de Flick y que, marchándose en calidad de cedido, libera una ficha en el vestuario del Camp Nou y da más margen salarial al Barça.
El caso Rodri sacude la política de fichajes del Real Madrid
La preocupación que podía haber en Barcelona por la política del Real Madrid se ha convertido en sonrisas con el caso Rodri. Y es que, cuando parecía que el MVP del Mundial estaba apalabrado para reforzar el mediocampo madridista, Florentino intentó abaratar el coste de la operación rompiendo el acuerdo verbal que tenía con el Manchester City. El conjunto inglés no se lo tomó bien y eso abrió la puerta para que el Barça se interpusiera. Si no pasa nada extraño, Rodri no jugará en el Bernabéu, sino en el Camp Nou. De alguna manera, el presidente Joan Laporta se habrá tomado la venganza.
Pero, más allá de las posibles burlas entre culés y merengues por haber birlado un jugador al eterno rival, el fichaje fallido ha encendido los ánimos en el vestuario del Real Madrid y ha provocado que José Mourinho alzara la voz por primera vez. En declaraciones a Real Madrid Televisión, el técnico se quejaba de tener una plantilla "corta" y decía que necesitaba "algún jugador como Bernardo [Silva], que pueda jugar en las diferentes posiciones del mediocampo". O sea, un Rodri.
No fue la única queja de Mourinho, que habló después del triunfo por la mínima en el campo del Ferencvárosi. También criticó el juego excesivamente osado de sus jugadores, corriendo riesgos con el balón cuando tenían el marcador a favor, y sobre el mismo Bernardo lo señaló diciendo que había vuelto de las vacaciones "con una forma física bastante inferior", haciéndolo responsable de que el equipo perdiera el control del balón en la segunda parte de aquel amistoso.
La temporada oficial comienza en quince días para el Real Madrid y el mercado de fichajes se cierra dentro de poco más de tres semanas. Es fácil imaginar que al presidente madridista no le han gustado los comentarios del entrenador. A partir de aquí, solo el tiempo dirá si le hace caso y complace sus deseos.