Cucurella ficha por el Madrid y confirma la barcelonitis galopante de Florentino Pérez
Después de encarecer el precio de Julián y de robar Bernardo Silva al Barça, el club blanco hace oficial la llegada del lateral catalán
BarcelonaFlorentino Pérez no está perdiendo el tiempo desde que fue reelegido presidente del Real Madrid. En solo una semana el mandatario ha dejado huella en el mercado de fichajes. Aparte de la contratación de José Mourinho como nuevo entrenador, también se ha asegurado la llegada de los defensas Ibrahima Konaté y Denzel Dumfries. Pero, sobre todo, ha metido la mano en la previsión del Barça para boicotearle o, directamente, quitarle los refuerzos que tenía en cartera. En solo siete días, se ha propuesto encarecer el precio de Julián Álvarez, ha convencido a Bernardo Silva a golpe de talonario y, finalmente, ha conseguido contratar a Marc Cucurella, un producto de La Masia.
No es ningún secreto que el mandatario madridista sufre mal las críticas. Y Florentino llevaba desde otoño de 2024 conviviendo con la opinión de buena parte del entorno madridista que le reprochaba las decisiones que había tomado en materia deportiva. Demasiado para alguien acostumbrado a ganar y que veía que un Barça que parecía herido de muerte a escala económica y futbolística vuelve a ser el rival a batir en España y uno de los nombres a tener en cuenta en Europa. No queda claro si los movimientos en el mercado de fichajes son iniciativa suya o si han llegado a propuesta de Mourinho. Lo único cierto es que, de alguna manera, está repitiendo la fórmula que aplicó en 2010 cuando intentó frenar el que entonces era el equipo de moda: el Barça de Pep Guardiola.
Florentino intenta matar hasta tres pájaros de un tiro. Primero, reforzar su Madrid. Después, evitar que se refuerce el Barça. Y tercero, demostrar con hechos que el club que preside no tiene tantos problemas económicos como se insinúa. Haciendo caso de las informaciones que salen de la sede de la Liga, los blancos todavía tienen margen en el fair play para inscribir jugadores con normalidad, pero las previsiones a medio y largo plazo no son nada optimistas, sobre todo teniendo en cuenta que la reforma del Bernabéu, su gran legado patrimonial como presidente, no está dando los ingresos previstos. En el horizonte, el cambio de modelo societario, que una vez ganadas las elecciones –ya reiteró en campaña que era una de las partes destacadas de su proyecto– intentará culminar lo más pronto posible para poder capitalizar el club a través de inversores externos.
Pero el presidente sabe que los números importan poco a la masa social, siempre que el club gane. Y para ganar necesita reforzarse bien. El problema, tal como le reprochan sus opositores, es que no hay ningún proyecto concreto más allá de fichar a los jugadores de moda. Y si han hecho grandes actuaciones contra el Barça, todavía mejor. Aparte de traer a Kylian Mbappé en 2024, cuando cumplía un sueño que hacía tiempo que perseguía, en 2025 pagó hasta 50 millones para conseguir a Álvaro Carreras, futbolista del Benfica que había exhibido un gran nivel en los duelos de Champions contra el Barça y que frenaba a Lamine Yamal. Precisamente, y para hacer sombra al extremo de Rocafonda, pagó más de 60 millones a River Plate para contratar a Franco Mastantuono, delantero que llegó en una operación de marketing en la que se insinuaba que era mejor que Lamine. La realidad es que su papel ha sido testimonial.
Oferta de 50 millones de euros por Cucurella
Ahora bien, de los tres movimientos de este verano para frenar al Barça, el que parece más acertado es el de Cucurella. El lateral izquierdo del Chelsea y de la selección española aterriza en el Bernabéu a cambio de unos 50 millones de euros. El Barça ya había contactado, pero no estaba dispuesto a llegar a esta cifra. Además, el buen papel de João Cancelo en este medio año de cesión ha hecho que el Barça dejara de considerar la contratación de Cucurella como una prioridad. A pesar de que no hayan trascendido todavía las cifras, desde el entorno del Madrid se informa que la oferta al jugador era más jugosa que la que podrían hacerle desde el Camp Nou.
De hecho, el caso de Bernardo Silva se explica únicamente por motivos monetarios. Llegando libre del City, el Barça le hacía una oferta de unos diez millones brutos. Es menos de lo que cobraba en Inglaterra, pero es que en realidad el portugués no era un refuerzo estrictamente necesario en un centro del campo muy poblado. Simplemente, una oportunidad de mercado. En cambio, el Madrid decidía subir la apuesta hasta los 16 millones, más incluso de lo que le ofrecía el Atlético de Madrid, el otro club interesado. Su agente, Jorge Mendes, no dudó mucho. El contrato también era más largo para el centrocampista de 31 años: cuatro años, el doble que en Barcelona.
La llegada de Cucurella es un hecho y la de Bernardo aún no está firmada, pero sí acordada. El otro nombre, Julián, no se prevé que llegue, ya que el Madrid ya tiene suficientes delanteros en nómina. El objetivo de Florentino era encarecer el fichaje con un movimiento poco habitual: una oferta de 150 millones que anunció a través de un comunicado, en el que especificaba que el Atlético había rechazado la propuesta. En la mente del presidente estaba el objetivo doble de complacer a su electorado –había prometido una oferta formal de 150 millones para algún jugador– y encarecer el precio de un futbolista que el Barça confiaba fichar por entre 100 y 120 millones.
Así, si no hay más giros de guion, Dumfries, Konaté, Bernardo y Cucurella serán los cuatro primeros fichajes del Madrid 26-27. Curiosamente, son las mismas cuatro posiciones (lateral derecho, lateral izquierdo, central y centrocampista) que reforzó el verano pasado. Una prueba evidente de la barcelonitis de Florentino.