Florentino afronta una dimensión desconocida
El presidente blanco convivirá por primera vez con un mandato con una oposición viva, la del empresario Enrique Riquelme
Madrid / BarcelonaFlorentino Pérez será presidente del Real Madrid hasta el año 2030, o como mínimo así lo marca el resultado de las elecciones de este domingo en el club blanco, que serán recordadas por un recuento de votos caótico. Con este nuevo mandato de cuatro años, Florentino rozará los casi 30 años al frente del club (está desde el 2000 con una única interrupción entre el 2006 y el 2009). Ahora, emprende una nueva etapa marcada por los retos internos, pero también externos. Por primera vez tendrá una oposición activa. Enrique Riquelme, su contrincante en las elecciones a quien un 35% de los socios han dado su apoyo –una cifra que se ha leído como una llamada de atención a Florentino–, ha dejado claro que ha venido para quedarse: "Esto no es el final de nada, sino el inicio de un camino". Pero ¿cómo será este camino? Y sobre todo, ¿será la única piedra en el zapato para el presidente blanco?
Vamos por partes. Enrique Riquelme tuvo que construir su candidatura en un tiempo récord: menos de un mes si se tiene en cuenta que Florentino anunció que las convocaba un 12 de mayo. El empresario de origen valenciano se topaba con el mismo escenario del 2021, cuando ya hizo el intento de presentarse pero abandonó la carrera por el poco margen de tiempo. Esta vez, lo ha conseguido haciendo nacer una propuesta electoral a un ritmo estratosférico, algo que recuerda la evolución de Cox, la empresa energética que él mismo fundó y a la vez preside. De hecho, a Riquelme se le define en los círculos empresariales como un "tiburón" de los negocios.
"Jamás una candidatura había logrado tanto en tan poco tiempo", decía presumiendo Riquelme este domingo. Las elecciones le han servido para darse a conocer –incluso le han supuesto un revulsivo dentro del mundo empresarial– y construir unos cimientos que quiere que sean la base de un proyecto de futuro que pueda ser una opción en unas próximas elecciones. "Cuando tienes el apoyo del 35% de los socios no puedes desaparecer", afirman desde su entorno. La intención, sin embargo, no es mantener el ritmo mediático de la campaña o aferrarse a una derrota del Madrid para hacer sangre a la nueva junta directiva, sino hacer una "oposición constructiva", se añade desde su entorno.
En todo caso, Riquelme no dudará en entrar en el cuerpo a cuerpo con Florentino cuando haga falta: el domingo ya impugnó una parte de los votos ante la junta electoral del club y Florentino ha dicho que lo recurrirá. Y no solo en las cuestiones deportivas, sino también sobre todo en la batalla sobre el modelo del club, su futuro jurídico y económico. Esto pasa por meter el dedo en la llaga en si los socios seguirán o no siendo los propietarios del Madrid en caso de que entre un inversor privado. "Estará muy pendiente de esto", explican las mismas fuentes consultadas. Pero también pasa por cuestionar el estado financiero del club –Riquelme ha pedido una auditoría–, que arrastra una deuda de 1.800 millones de euros. "Somos la alternativa de futuro honesta, propositiva y centrada en el socio", aseguraba el empresario este domingo por la noche.
¿Qué inversor?
La propiedad del Madrid es, de hecho, una de las cajas de los truenos de Florentino en este nuevo ciclo de cuatro años. El flamante presidente electo del Madrid ha reconocido que estudia que entre capital privado en el club y se quede con un 5%, aunque podría llegar al 10% del capital. Al mismo tiempo, ha prometido a los socios que continuarán siendo los propietarios. Esto, sin embargo, choca con la estructura actual del Madrid, que no es una sociedad anónima deportiva (SAD) y, por tanto, debería encontrar una fórmula para que la operación encaje. Si realmente el Madrid de Florentino necesita o quiere el dinero –tiene previsto anunciar nuevos galácticos, mientras algunos ingresos como los de los conciertos en el Santiago Bernabéu continúan en el aire–, el mandatario blanco los buscará por tierra, mar y aire, aseguran fuentes empresariales. Ahora bien, aquí entrará en juego una negociación con el inversor, que bien seguro pondría condiciones, indican las mismas fuentes. Riquelme, ya pasada la contienda electoral, sigue pidiendo debate a Florentino para que esto no pase.
Florentino lo debería someter en asamblea. Por eso son claves los 2.000 socios compromisarios que tiene el Madrid, y que son una figura determinante en todas aquellas decisiones económicas que afectan al club. Deciden, por ejemplo, si el Madrid debe hacer o no una ampliación de capital para que entre, precisamente, capital inversor. Si votan en contra y lo tumban –representan al conjunto de los socios donde la idea de un inversor privado levanta recelos–, el periplo se acaba y puede suponer un desenlace poco traumático para Florentino, que podrá excusarse en que lo ha dejado en sus manos.
Golpe de efecto en el banquillo
Después de dos años en blanco deportivamente, un tercio de los socios que votaron han dado un toque de atención al mandatario blanco. En materia futbolística –en baloncesto las cosas tampoco han ido mucho mejor–, el equipo se ha ido deshaciendo: Xabi Alonso nunca fue un entrenador que convenciera a Florentino y se le cargó cuando el pulso entre el técnico y Vinícius era insostenible, dejando al preparador vasco vendido. Su relevo, Álvaro Arbeloa, ha acabado siendo una broma de mal gusto que nunca consiguió un respeto sólido del grupo. El vestuario blanco, de hecho, ha sido un polvorín a lo largo de toda la temporada: eliminados en los cuartos de final de la Champions, eliminados por el Albacete en los octavos de final de la Copa del Rey y segundos en la Liga a ocho puntos del Barça.
Para rematar: España jugará el Mundial sin ningún jugador del Madrid por primera vez en toda la historia. El golpe de efecto de Florentino ha sido fichar al último gran soldado que le queda en los banquillos, José Mourinho, y anunciar un fichaje de 150 millones de euros que se ha comprometido a revelar pronto.