Mundial de fútbol 2026

España gana el Mundial e inicia la era de Lamine Yamal

Un gol de Ferran Torres en la segunda parte de la prórroga acaba con la resistencia de una Argentina muy defensiva (1-0)

20/07/2026 - 13:07 h.

BarcelonaUna nueva era ha comenzado en el fútbol mundial. España cosió la segunda estrella como campeona mundial en su camiseta tras derrotar en la prórroga a una Argentina a la que se le habían acabado los milagros en las semifinales. La final de un Mundial extraño y emocionante se jugó siempre a lo que quiso una España que hace girar todo alrededor del balón, atacando con ambición. Suya es la gloria tras una final en la que Messi, muy desconectado del juego, cedió la corona a Lamine Yamal. Acaba una era y empieza una nueva, personificada en el joven de Rocafonda. Un hombre solo no puede ganar Mundiales, pero un equipo sí. Y el equipo de Luis de la Fuente, un técnico hasta hace poco desconocido, es un bloque que defiende un estilo. Una idea en la que el colectivo manda, aunque la falta de puntería alargó la agonía hasta la prórroga. Una final decidida gracias a un héroe inesperado, el valenciano Ferran Torres, que cazó un balón dentro del área. Si en 2010 España ganó su primer Mundial con un gol de Iniesta en el minuto 116, en esta ocasión el gol llegaba en el 106 gracias, de nuevo, a un jugador del Barça.

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Era un partido con las mismas normas, medidas de campo y duración que los demás, pero a la vez todo era diferente. Era una cita con la inmortalidad. Las finales de los Mundiales quedan esculpidas en la memoria de millones de personas, tanto aquellos que las miran en las entradas a pie de campo por las que pagaron un millón de dólares como aquellos que las miran con una señal deficiente que se corta en una cabaña en medio de un desierto. Pocos acontecimientos unen a tantas personas y generan tanto interés. Tanto pobres como ricos, como un Donald Trump que, escondido en un palco privado, jugaba con la copa como si fuera un juguete, bajo la mirada atenta de su amigo Gianni Infantino, que tenía a sus pies un estadio lleno de estrellas de Hollywood, influencers y aficionados que pueden pagar millonadas.

El negocio les pertenece a ellos, pero la pelota en España. Ninguna sorpresa en la puesta en escena. Ya hace años que el fútbol estatal fue arrinconando retóricas bélicas y jugadores individualistas, y ha construido una personalidad siguiendo los mandamientos que se enseñan en La Masia: la pelota siempre en los pies, pasarla mucho y atacar. Argentina lo sabía, así que Lionel Scaloni retocó un poco su equipo inicial para poder atrincherarse bien, con jugadores que fueran capaces de cortar las líneas de pases y poner palos en las ruedas al juego español. Un duelo de estilos bien marcado: España más coral y ofensivo. Y los argentinos con un relato más épico y físico. Dos estados donde el fútbol es más que un deporte. Forma parte de la identidad, de la manera de ser. No como en Estados Unidos, motivo por el cual la aportación de los anfitriones fue una previa floja, conciertos que no aportaban gran cosa y un espectáculo en el descanso para imitar una Super Bowl donde Madonna apareció con Ronaldinho y Ronaldo. Un espectáculo ideal para quien no le gusta el fútbol que alargó más de lo debido el descanso.

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Más Lamine que Messi

El fútbol de primer nivel, por suerte, todavía no se juega como querrían empresarios encerrados en un despacho de Nueva York. Una final jugada en una sola dirección, como era de esperar. La dirección hacia donde corría hacia la gloria un Lamine Yamal que, con 19 años recién cumplidos, tendría la primera ocasión clara del partido, con un disparo atrapado con problemas por Dibu Martínez a los tres minutos de juego. Las miradas seguían a este chico de Rocafonda y también a Lionel Messi. Un joven y un veterano, dos genios con raíces humildes, capaces de decidir partidos. El hombre que lo ha ganado todo y quien quiere seguir sus pasos para reinar en el fútbol mundial. El pasado contra el futuro, viéndose las caras en un presente con toque azulgrana. La final era la escenificación perfecta del cambio de guardia.

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Messi, el primer jugador en ser titular en tres finales de Mundial, aparecía a cuentagotas. Siempre vigilado por camisetas rojas. El genio de Rosario guiaba a un grupo de jugadores vivos, listos, capaces de hacerle la puñeta a quien sea. España empezó enchufada, pero poco a poco fue desdibujándose, a pesar de la garra de Dani Olmo y los galones de un Rodri, elegido justamente mejor jugador del Mundial, que buscaba asociarse con un Lamine Yamal valiente. El de Mataró no es de los que se esconden el día que juegan el partido más importante, aquel que tantos futbolistas famosos no han llegado a jugar nunca. España lograba cerrar a Argentina, pero era rechazada una y otra vez. El equipo de Scaloni los recibía bien ordenado. Pero si recuperaba la pelota no encontraba a Messi, que estaba demasiado lejos, en un terreno de juego demasiado seco, lo que tampoco acababa de ayudar a mover la pelota como le gusta a España. Al descanso España había arañado con algunas llegadas. Argentina, que había perdido por lesión a Lisandro Martínez, ni eso.

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Scaloni pareció dar un paso adelante en el descanso dando entrada a Paredes, pero el jugador de Boca Juniors vería una amarilla muy rápido. Durante unos minutos pareció que Argentina intentaría tener más la pelota, pero después del extraño espectáculo del descanso el juego fue volviendo a su estado natural: pelota en los pies de los españoles, con pinceladas de Lamine Yamal. Pero como seguía siendo un dominio frustrante, De la Fuente fue valiente e hizo entrar a Pedri y Ferran al terreno de juego. Quería más posesión, más velocidad de circulación. Quería el primer gol contra una Argentina que perdía a su segundo central, Romero, también por molestias. Pero la albiceleste seguía resistiendo, aguantando los golpes. Buscando la manera de derribar su muro, De la Fuente recuperaría la fórmula que le funcionó en la Eurocopa hace dos años, e hizo entrar a Nico Williams y Merino, para tener dos extremos puros.

La final se iba convirtiendo en un asedio sobre la portería de un Dibu Martínez a quien se le giraba faena. Incluso Cubarsí lo intentaría con un disparo lejano, con la esperanza de ser el héroe y evitar una prórroga a la que los argentinos querían llegar como fuera. Y llegarían, pero muy tocados por la roja a un Enzo Fernández muy revolucionado en el último minuto de partido. El viento soplaba a favor de los españoles, que iban chutando una y otra vez, sin suerte. Dibu las iba tapando todas. Y cuando se le escapó una que Nico Williams transformó en gol, había habido una falta previa de Merino muy justita.

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Pero Argentina no podía escapar de su destino. Era cuestión de tiempo que el gol llegara y lo conseguiría Ferran, delantero maldito, que parecía sin puntería, al rematar una pelota recuperada por Nico Williams. Se apagaba la gloriosa era de Lionel Messi cada vez que Argentina, herida, intentaría empatar sin suerte en los únicos momentos en que pareció peligrosa. Y comienza una nueva era, la de un fútbol cocinado en Barcelona. Aquella que representan jóvenes como Lamine o un Pau Cubarsí que ha jugado un Mundial increíble. Un chico de Estanyol, tranquilo, sin estridencias, ha sido el mejor jugador joven del torneo. Jugadores que recordarán siempre aquel día en Nueva York en que Ferran Torres marcó un gol que le abre las puertas de la eternidad.

España 1-0 Argentina

  • España: Unai Simón; Porro, Cubarsí, Laporte (Zubimendi, 98'), Cucurella; Fabián (Pedri, 61'), Rodri (Eric Garcia, 98'); Lamine Yamal, Dani Olmo (Mikel Merino, 74'), Baena (Nico Williams, 74'); y Oyarzabal (Ferran Torres, 61'). Entrenador: Luis De La Fuente.Argentina: Dibu, Gonzalo Montiel (Nahuel Molina, 57'); Cuti Romero (Medina, 69'), Lisandro Martínez (Otamendi, 43'), Tagliafico; De Paul (Giuliano Simeone, 69'), Mac Allister, Enzo Fernández, Nico González (Paredes, 46'); Messi y Julián Álvarez (Senesi, 102'). Entrenador: Lionel Scaloni.Goles: 1-0 Ferran Torres (106').Árbitro: Slavko Vincic (Eslovenia) y Bastian Dankert (Alemania) en el VAR.Tarjetas amarillas: Lisandro Martínez (40'), Paredes (51'), Enzo Fernández (82' y 94'), Scaloni (1024) y MacAllister (111').Tarjetas rojas: Enzo Fernández (94')Estadio: MetLife de Nueva York, 82.500 espectadores.
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