El innombrable
Resulta revelador que en la mayoría de los análisis periodísticos sobre la crisis del Real Madrid no aparezca un nombre: Florentino Pérez. Después del batacazo en Albacete en el debut de Álvaro Arbeloa, soldado orgulloso de Mourinho cuyo principal mérito es caerle bien al presi, y coincidiendo con que cometió errores en la planificación del partido -no convocó a Bellingham y Tchouameni- y en los cambios que realizó durante el partido, la opinión general es que la culpa no se le puede echar a un entrenador recién llegado y que bastante tiene con decir sí señor a Florentino y no enfadar a los divos de la plantilla.
El Bernabéu ya ha pitado esta temporada a los jugadores- nunca a Xabi Alonso- empezando por Vinicius, que dinamitó al equipo con una rabieta lamentable cuando fue sustituido en el Clásico que supuso el punto de inflexión definitivo. Hubo un antes y un después de aquello porque en lugar de reprobar su reacción, ponerle una multa o dejarle en el banquillo, Alonso se quedó más solo que la una, el presidente se puso del lado del brasileño y el técnico tragó. Vinicius no es el único que echó un pulso a Alonso y la afición tiene también detectados a jugadores como Valverde o Bellingham; el primero tras afirmar que no nació para jugar de lateral y el segundo por sus recurrentes gestos de fastidio.
Más allá de cuestiones emocionales, resulta evidente que el principal problema, la clave, está en la confección de una plantilla descompensada y sobrevalorada que carece de algo básico: un mediocentro de calidad. Teniendo en cuenta que el Real Madrid no tiene secretario técnico ni director deportivo, los malabarismos para no pronunciar el nombre de Florentino Pérez utilizando fórmulas como "los responsables de la gestión", son dignos de mención, sobre todo porque me apuesto lo poco que tengo a que la mayoría de los socios no saben citar a ninguno de los directivos que acompañan y aplauden solemnemente al presidente.
Este sábado el Bernabéu tiene la oportunidad de manifestarse y por primera vez y a pesar del poder que ejerce el innombrable también en los medios de comunicación, existe la sospecha de que la grada se puede girar al palco. Porque al final, no se puede engañar a todo el mundo todo el tiempo y es él y nadie más que él el principal responsable de la caótica situación. Y se llama Florentino Pérez.