Fútbol

El CTA quiere ampliar el contrato del árbitro que más ha perjudicado al Barça

Soto Grado tiene muchas opciones de seguir en activo por el bajo nivel que está mostrando la plantilla arbitral esta temporada

El jugador del Real Madrid Vinícius Júnior protesta una decisión del árbitro César Soto Grado durante un partido de Liga ante el Betis en el Villamarín.
12/03/2026
3 min

BarcelonaEl Comité Técnico de Árbitros (CTA) se plantea ampliar una temporada más el contrato de César Soto Grado. Una decisión que no estaba en los planes iniciales de la actual cúpula arbitral pero a la que se ve abocada por el bajo nivel que está mostrando la plantilla arbitral esta temporada.

El colegiado riojano ya renovó el pasado verano en una decisión rodeada de polémica. El expresidente de los árbitros Luis Medina Cantalejo tenía previsto designar a Soto Grado para dirigir la final de la Copa del Rey entre Barça y Real Madrid para que pusiera la guinda a su trayectoria antes de retirarse. Días antes de hacerlo, Medina Cantalejo supo que el árbitro estaba moviendo hilos para alargar su estancia en Primera División. La reacción fue fulgurante y el presidente del CTA decidió apartarle de la finalísima y sustituirle por Ricardo de Burgos Bengoetxea.

Una vez finalizada la temporada 2024/25 se oficializó el relevo en el Comité de Árbitros. La nueva cúpula, encabezada por Fran Soto, optó por mantener a Soto Grado dentro de la plantilla. La decisión sorprendió dentro del colectivo, puesto que no había ningún argumento deportivo que justificara la renovación. A nivel internacional, la UEFA no cuenta con él y su presencia en partidos europeos es prácticamente inexistente. Sin embargo, el CTA entendió su continuidad como una manera de mantener un perfil experimentado en un momento de transición.

El nivel arbitral, de capa caída

La presente temporada arrancaba con un proyecto ilusionante y con diversas reformas para intentar darle la vuelta a la situación de los últimos años. Sin embargo, con el paso de las jornadas, el nivel mostrado por los árbitros ha vuelto a situar la polémica en primer plano. La Comisión Técnica del CTA dibuja un mapa preocupante. Gil Manzano, hasta ahora cabeza de cartel del colectivo, ha involucionado hasta el punto de quedarse fuera de la carrera por el Mundial. El gallego Muñiz Ruiz está haciendo números para perder la internacionalidad. Los recientemente ascendidos Galech Apezteguía y Guzmán Mansilla han tenido dificultades para adaptarse a la élite, y Busquets Ferrer, una de las revelaciones de la pasada temporada, ha perdido pistonada. A este panorama hay que añadir un VAR que sigue sin corregir muchos de los errores que se producen en el terreno de juego y que está formado mayoritariamente por árbitros retirados o descendidos. La única excepción es el catalán García Verdura, que se ha convertido en la gran sorpresa positiva del curso y se ubica como el mejor árbitro de la categoría esta temporada.

Ante este escenario, el CTA considera que Soto Grado sigue siendo un perfil útil dentro de la plantilla. Su designación para dirigir una de las semifinales de la Copa del Rey prácticamente le descarta para la final y, al mismo tiempo, deja entrever que el Comité cuenta con él para la próxima temporada.

El Barça se pone las manos en la cabeza

La valoración interna que tiene Soto Grado dentro del CTA contrasta con la percepción que tiene buena parte del entorno del Barça. Es visto como uno de los árbitros que más decisiones polémicas ha protagonizado contra el conjunto blaugrana. Las estadísticas lo reflejan. Soto Grado ha dirigido 15 partidos de Liga en el Barça con un balance poco habitual para el club azulgrana: cinco victorias, tres empates y siete derrotas.

Este mismo curso ya ha protagonizado dos episodios polémicos. En la jornada 10 dirigió el clásico en el Santiago Bernabéu, donde el Madrid se impuso por 2-1. Su actuación le envió directamente a la nevera después de haber necesitado la ayuda del VAR en dos acciones determinantes: primero para corregir un penalti de Lamine Yamal sobre Vinícius señalado erróneamente y después por una mano de Eric Garcia en el área que no detectó sobre el césped.

En la jornada 24 se reencontró con los hombres de Hansi Flick en Montilivi. El partido quedó marcado por una acción decisiva: el gol de la victoria del Girona llegó después de una pisada previa de Echeverri a Jules Kounde que ni Soto Grado ni el VAR advirtieron. Diez días más tarde, el propio CTA reconoció el error en el programa Tiempo de revisión.

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