"Es el mejor": el mundo se queda boquiabierto con Dani Olmo
El jugador vallesano del Barça se metió Francia en el bolsillo en una semifinal memorable
BarcelonaEn las gradas del estadio de Dallas, Miquel Olmo seguía mordiéndose el labio y apretándose las manos como si estuviera rezando. El padre de Dani Olmo sufre mucho, cada vez que ve en directo a su hijo jugando un duelo importante. Por su cabeza pasan todas las horas juntos, los juegos, los consejos y cuando su hijo era pequeño e iba a los campos donde él entrenaba. En Terrassa, Figueres, Sabadell o Girona. Miquel se sentó en algunos de los banquillos más importantes del fútbol catalán. Dejó un buen recuerdo humano allá por donde pasó. Ahora ya no entrena y sigue a Dani, siempre atento con todo el mundo. Lo ves haciendo viajes con el Barça a la Champions y ahora, al Mundial, presenciando en directo la exhibición de su hijo contra Francia.
"No ha sido un año fácil", explican en la familia Olmo sobre la temporada. A pesar de los títulos ganados con el Barça, las lesiones han mortificado al centrocampista vallesano, que esperaba tener más continuidad con Hansi Flick. Pero al Mundial ha llegado en plena forma. Y Luis de la Fuente siempre consigue darle a Olmo mucho protagonismo. Contra Francia, su partido fue gigante. En la primera parte no había fallado ni un solo pase. Al final del partido, solo uno. Un solo pase contra uno de los equipos más potentes del planeta. El jugador de Terrassa se deslizó entre líneas, encontrando siempre líneas de pase, colocando bien el cuerpo para escaparse de centrocampistas más físicos y llegando siempre una décima de segundo antes que los rivales, como en la jugada del gol de Pedro Porro. Llegó, dio la asistencia y acto seguido rodaba por el suelo empujado por un rival. Desde el césped vio cómo el lateral extremeño hacía el segundo gol. Y Dani supo que jugaría la final de un Mundial.
Es un futbolista genial, excepcional en su demarcación. Es muy versátil, pero creo que su crecimiento va ligado al del equipo. El equipo es lo más importante, y así lo entienden los jugadores. Dani es un genio futbolístico", decía Luis de la Fuente sobre el vallesano, que comenzó el Mundial en el banquillo, el día contra Cabo Verde. El seleccionador tardó poco en abrirle las puertas de la titularidad. Nada de sorprendente, ya que la conexión entre este técnico y el futbolista es evidente.
En 2019, Olmo ya era titular en la selección española sub-19, que sería campeona europea, donde jugaban Unai Simón, Mikel Merino, Mikel Oyarzabal y Fabián Ruiz. Y donde el técnico, claro, era De la Fuente. Un entrenador que también se llevaría al terrassense a los Juegos Olímpicos de Tokio en 2021, donde ganarían la plata. Una vez De la Fuente dio el salto al banquillo de la selección española absoluta, Olmo ha jugado su mejor fútbol internacional, con los triunfos en la Liga de Naciones en 2023 y la Eurocopa de 2024. Si el domingo ganan el Mundial, ya habrá ganado todos los títulos posibles a nivel de selecciones. Le faltará la Champions con el Barça y poca cosa más.
Sería el premio a una trayectoria diferente, ya que Olmo escogió salir de la Masia, donde tanto le había costado llegar, cuando todavía era juvenil. Y en lugar de ir a Inglaterra como podían hacer algunos jóvenes, optó por una ruta menos transitada, por los márgenes del fútbol europeo, marchándose al Dinamo de Zagreb croata. Dani siempre habla maravillas de lo que aprendió en la capital de Croacia. No tiene nunca una mala palabra para referirse al Dinamo y todo lo que vivió allí. "Venía de una cultura donde se cuida la pelota y allí aprendí a hacer trabajar el físico. Tenía 16 años y me entrenaba con jugadores de la selección croata que habían jugado Mundiales. Fue un paso enorme. Me hizo mejorar como jugador física y mentalmente, porque el juego era más rápido", ha explicado en el pasado el centrocampista. Después de dar el salto al RB Leipzig alemán, Olmo volvió a casa, al Barça, para alegría de Miquel, el padre.
Contra Francia, Olmo jugó uno de los mejores partidos de su carrera. Defendiendo, como también le pide De la Fuente. Cuidando el balón, como aprendió en la Masia. Y colocando bien el cuerpo contra rivales más grandes, como aprendió en Zagreb. El exjugador del Barça y ahora entrenador del Como, Cesc Fàbregas, explicó en la televisión norteamericana donde comenta el Mundial que Olmo era "el mejor jugador de España". "No son goles o asistencias, es su inteligencia. Su movimiento entre líneas, su calidad técnica, la manera cómo crea espacios para todos..., los defensas simplemente no saben si seguirlo o mantener su posición. Esto es lo que le hace tan peligroso", dijo el maresmense.
Cesc, como tantos otros exjugadores, sabía dónde mirar durante el partido. Miraba hacia Olmo. "Este es exactamente el motivo por el cual lo fichó el Barça. Jugadores como él no solo juegan al fútbol, sino que resuelven problemas. Y, a mi entender, De la Fuente habría cometido un gran error si lo hubiera dejado en el banquillo después de aquel partido inaugural contra Cabo Verde. España parecía previsible y el partido acabó sin goles. En el momento en que Olmo está en el equipo, el ataque tiene ritmo, creatividad y propósito. Para mí, es indestructible", añadía. Mirando el partido, el excentrocampista internacional Juan Mata también se frotaba los ojos. "Cómo juega al fútbol Dani Olmo", decía. Aquellos que han jugado fútbol de primer nivel en el medio del campo hablaban de Olmo. El jugador que se metió a Francia en el bolsillo en las semifinales de un Mundial.