¿Por qué no entró la ambulancia en el campo del Tenerife?

La operativa y el diseño de un campo de fútbol pueden salvar vidas

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Los servicios médicos evacuando a Jesús de Miguel del césped del Heliodoro Rodríguez López.
Ramón Jesús González Márquez
06/11/2026 - 18:06 h

Doha"Un chico de 30 años no puede morir jugando al fútbol". Lo dijo Faustino Afonso, uno de los médicos del CD Tenerife, tras la muerte de Jesús de Miguel. El delantero chocó con el portero del Andorra en una disputa por el balón durante los últimos minutos del partido en el Heliodoro, sufrió una parada cardiorrespiratoria y murió al día siguiente en el hospital.

No juzgaré la jugada. Eso corresponde al árbitro, al comité de disciplina y a la justicia. Mi ámbito es lo que ocurre después del pitido final. Y en las imágenes se repetía una pregunta: ¿por qué la ambulancia no entró al campo?

Según la prensa, el protocolo del estadio establece que el jugador sea trasladado con camilla hasta una ambulancia estacionada en el exterior, al lado de los vestuarios. La ambulancia solo entra al césped si los médicos activan el protocolo de inmovilización absoluta, y aquella noche no se activó.

El Manual de atención a las emergencias de la FIFA es muy claro en ambos puntos. Ante un choque fuerte con el futbolista tendido en el suelo, pide proteger inmediatamente su columna cervical. Si hay una parada cardíaca, el jugador debe trasladarse inmovilizado en una tabla espinal, junto con el desfibrilador, como una sola unidad, sin interrumpir la reanimación durante más de diez segundos. Y añade: "Siempre que sea posible, es preferible que la ambulancia entre al terreno de juego". Según la FIFA, este era precisamente el caso en el que el mismo protocolo del estadio prevé que entre la ambulancia.

No busco culpables. El mismo doctor Afonso agradeció que los servicios médicos lo dieran todo hasta el final. Pero la respuesta a esta pregunta se decidió mucho antes del lunes, en dos ámbitos.

El primero es la operativa. En una emergencia no hay tiempo para pensar, solo para actuar. Por eso la FIFA insiste en planificarlo todo "mucho antes de que se produzca la situación", y lo describe como la versión médica de una jugada de estrategia a balón parado: cada uno sabe cuál es su papel y cuál es su posición antes de que pase nada. Con la presión y la emoción del momento, cualquiera puede tomar una mala decisión. Un protocolo claro y ensayado decide por nosotros por adelantado. Para mí esta es la clave de lo que vimos. Y un protocolo así debe entrenarse hasta que se convierta en memoria muscular: repasarlo antes de cada partido y ponerlo a prueba en simulacros con el club, el estadio y los servicios médicos. En un hospital estas situaciones son cotidianas. En un estadio pueden pasar años sin que se produzca ninguna. Por eso el entrenamiento no puede ser opcional.

El Mundial de 2030, en el horizonte

El segundo es el diseño. Hace más de 20 años que me dedico al diseño y participo en la gestión de instalaciones deportivas, y quien ha trabajado conmigo sabe que soy insistente –algunos dirían que pesado– con una cuestión: una ambulancia debe poder llegar hasta el césped, tanto en los estadios como en las instalaciones de entrenamiento. Ninguna normativa lo exige, de modo que es el operador quien lo resuelve una vez entregada la instalación, adaptando el protocolo a las posibilidades que ofrece el edificio. Esto se debería resolver ya en el proyecto: un acceso para vehículos hasta el campo y un espacio en el túnel donde la ambulancia pueda esperar durante el partido, encarada hacia el césped. En fase de diseño cuesta poco. Con la instalación ya construida, mucho más.

No es teoría. En enero de 2023, Damar Hamlin, jugador de los Buffalo Bills de fútbol americano, sufrió una parada cardíaca en el campo. Le reanimaron sobre el césped, con la ambulancia al lado, y sobrevivió. Seis días después, en el siguiente partido en casa, una ambulancia esperaba en el túnel, encarada hacia el campo y a punto para entrar. Y eso que era un estadio de 1973. Un estadio antiguo lo hace más difícil, pero no imposible.

España coorganizará el Mundial de 2030 y muchos estadios se están reformando. Ahora estas decisiones son baratas. Los propietarios y las federaciones se deberían preguntar: ¿puede llegar una ambulancia hasta nuestro césped? ¿Y entrenamos de manera constante los protocolos que protegen a jugadores y espectadores? ¿Se habría podido salvar Jesús? No lo sabremos nunca. ¿Podemos hacerlo mejor, tanto por lo que respecta al diseño como a la operativa? De eso estoy seguro.

Ramón Jesús González Márquez es consultor deportivo. Trabajó en el Barça de 2016 a 2019

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