Fútbol

Un soborno, leyes soviéticas y sorbos de vodka: así fichó a Hristo Stoichkov por el Barça

El documental revela detalles desconocidos sobre la vida del búlgaro y de su traspaso al club azulgrana

Pol Ferré
Act. hace 1 min

BarcelonaAgosto de 1989, Estadio Lluís Sitjar, Palma. Éste fue el lugar y el momento exactos donde los directivos del Barça se dieron cuenta de que debían fichar a Hristo Stoichkov. Hace varios años, por pretemporada, siempre se organizaba el Torneo Ciutat de Palma, el típico campeonato de verano que sirve para empezar a tomar rodaje para el inicio de temporada, para dejar ver a los aficionados los nuevos fichajes y, en este caso, para descubrir otros nuevos. "Antes organizábamos un torneo en Mallorca que iban el Barça o el Madrid, el Mallorca y dos equipos de fuera", relata Josep Maria Minguella, el descubridor de Hristo Stoichkov y en aquellos años agente de futbolistas. En esa edición los invitados fueron el Fortuna Düsseldorf y el CSKA de Sofía, equipo del célebre delantero búlgaro. Barça y CSKA se enfrentaron en la primera "semifinal".

El Hristo fue la estrella de ese partido. Marcó un gol, pero también le expulsaron, debido a su fuerte carácter. Aquí quedó marcado su futuro. "Recuerdo una imagen muy icónica. Cuando le expulsaron pasó por delante del banquillo de Johan y le señaló. Esto a Cruyff le encantó. Dijo: ese es el tipo de futbolista que yo necesito", dice Xavier Torres, periodista deportivo y amigo de Stoichkov, en el documental Hristo lo indomable, que 3Cat se acaba de estrenar.

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Minguella quiso que el jugador conociera de inmediato a Johan, pero esta reunión la tuvieron que realizar en el más puro secretismo. Ni la directiva del Barça ni la del CSKA podían enterarse del encuentro. Stoichkov tuvo que manejar el ingenio para escapar de un hotel a otro. Aprovechó que después de cenar el equipo búlgaro iba a pasear, él se excusó diciendo que tenía dolor de estómago y que se quedaría en la habitación. Posteriormente, soborna al médico para que no le visitara y no le estropeara así la engaño. Media hora, tenía en total, y la aprovechó para subirse al coche del Minguella, ir al hotel del Barça y volver a su habitación. Todo sin que nadie se diera cuenta. "La primera imagen que me quedó grabada fue lo que el míster (Cruyff) tenía una cicatriz grande de una operación. Solo podía fijarme en eso", explica Stoichkov sobre su primer encuentro con Cruyff. "Me dijo que me quería en el equipo, pero que nadie puede saber nada, sólo Minguella, él y yo. Esto me cambió totalmente la mentalidad de lo que tenía que hacer. Fue el año en que mejores partidos hice en Bulgaria", recuerda Hristo. Esta gran temporada le sirvió para ganar la Bota de Oro, repartida con Hugo Sánchez, marcando 38 goles.

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400 millones de pesetas bien amortizados

En noviembre de 1989 cae el muro de Berlín y con él muchas de las leyes y normas comunistas que estaban impuestas sobre varios países europeos. Una de esas muchas leyes fue la que imponía que los jugadores búlgaros menores de 28 años no podían ser traspasados ​​fuera de su país. Esa fue la clave que desbloqueó las negociaciones de Stoichkov por el Barça. "La primera reunión que tengo con el presidente del CSKA se celebra a las ocho de la mañana en las oficinas del Estadio Nacional de Sofía. En la puerta había un soldado al que tuve que enseñarle el pasaporte para subir a las oficinas", relata Minguella en el documental. "Entramos en una sala y hay cinco o seis dirigentes del CSKA desayunando yogur y vodka", recuerda el exagente de futbolistas sobre el primer encuentro que tuvo para que Stoichkov llegara al club azulgrana.

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Varios sorbos de vodka más tarde, Hristo aterrizó en Catalunya a cambio de 400 millones de pesetas, poco menos de dos millones y medio de euros. Desconocido, pero ilusionante a partes iguales, el jugador búlgaro se convirtió en uno de los futbolistas más importantes en toda la historia del FC Barcelona. "Yo conozco a gente, compañeros y amigos míos, que aún llevan una foto de Stoichkov en su cartera por todo lo que supuso para el Barça", explica Carles Viñas, historiador, en el documental. Ésta es sólo una minúscula muestra de que la figura de Stoichkov sigue muy viva en Barcelona, ​​pese a que su paso por la ciudad finalizó hace casi treinta años.