El sorprendente pasotismo de España tras un debut decepcionante

Las críticas al entorno contrastan con la nula autocrítica en el vestuario de 'la roja' después de un empate inesperado contra Cabo Verde

El seleccionador español Luis de la Fuente dando instrucciones a los jugadores en una pausa de hidratación del España - Cabo Verde
16/06/2026
3 min

BarcelonaEl decepcionante debut de España en el Mundial, con un empate insulso contra Cabo Verde (0-0), ha generado mucho más revuelo en el entorno de la selección que en el vestuario. Mientras los analistas se llevan las manos a la cabeza por el planteamiento del entrenador y la ejecución de los jugadores, en la concentración se ha encajado el resultado con una naturalidad sorprendente. O eso se da a entender después de oír a De la Fuente, que dijo que el planteamiento era el correcto pero que lo único que había faltado, y de manera "extraña", era el gol de la victoria.

El precedente de 2010 es envenenado. La Roja ganó el Mundial, pero debutó con una derrota contra Suiza. Aquel equipo también venía de ganar la Eurocopa (2008), como ahora. Unas coincidencias que, para los que creen en las supersticiones, invitan al optimismo. Pero España haría bien de dejar los temas esotéricos de lado y centrarse en el fútbol, que es lo que más echó en falta un equipo que, de los 42 partidos que ha dirigido el seleccionador, tan solo en cinco se ha quedado sin ver portería.

El equipo remató hasta 27 veces, igualando el récord de la selección en un partido del Mundial. Concretamente, el de la fase de grupos contra Paraguay de 1998, que también acabó con empate a cero. Un precedente que preocupa más, ya que en aquella ocasión España no pasó ronda. Eran otros tiempos y otro modelo de competición. La clasificación no debería peligrar en este 2026, aunque la Roja necesita aprender de los errores y no tirar balones fuera. "Ya hemos demostrado de qué somos capaces y lo volveremos a hacer", apuntaba Dani Olmo. "Si alguien se piensa que nos hundiremos, se equivoca", añadía Ferran Torres. "Nadie dijo que fuera fácil", cerraba Cucurella. Buenas palabras, declaraciones de intenciones, pero ningún indicio que haga pensar que el 0-0 servía de lección.

En palabras del seleccionador, "la idea era generar superioridad por los pasillos y que los laterales llegaran por fuera". La realidad es que tanto Llorente como Cucurella tuvieron mucha vocación ofensiva, pero muy pocas ideas más allá de centrar balones que, bien la defensa cerrada de Cabo Verde, bien el veterano portero Vozinha, rechazaban una y otra vez. No se acabó de entender por qué Pedri jugó tan pegado al área, cuando no es su posición habitual. O el sentido de situar a Gavi en el extremo izquierdo, donde completó una actuación flojísima sin ni un solo remate, ni ninguna asistencia, ni tan siquiera ningún regate. Tampoco Ferran desbordó por el extremo derecho, a pesar de que el de Foios fue el que tuvo el gol más cerca con dos remates, uno que salvó el portero y el otro que topó con el larguero.

Las dudas sobre el estado físico de los jugadores de España

Faltaron ideas, recursos. Y dio la sensación de que el equipo no alcanzaba el máximo nivel físico. Rodri y Fabián, titulares, evidenciaron que les faltaba ritmo de competición. El recurso de hacer salir a Lamine Yamal en el minuto 70 tampoco funcionó. En condiciones normales, el extremo de Rocafonda y líder ofensivo de la roja habría estado una semana más recuperándose de la grave lesión que sufrió hace un mes y medio. Pero a De la Fuente le entraron las prisas y recurrió a su magia para conseguir el gol de la victoria. Lamine hizo lo que se le pedía, ya que arrastró a tres defensas, a los que intentaba superar para llegar a la línea de fondo. Pero los centros posteriores eran estériles con la defensa muy replegada de Cabo Verde. Aun así, fue capaz de fabricar la mejor ocasión española: un centro que bajó Olmo –el culé también salió en la segunda parte– y que remató finalmente Oyarzabal. La anticipación de un central fue decisiva para desviar el disparo.

España no tuvo el debut que se pensaba, pero tuvo suerte, porque en el otro partido del grupo Uruguay y Arabia Saudí también empataron, por lo que en el grupo H conviven cuatro equipos con un punto en la clasificación. El segundo duelo de la roja será contra la selección saudí, un rival teóricamente inferior en todas las facetas pero que, probablemente, planteará un partido igual de rocoso en defensa que Cabo Verde. Así, se decidirá cómo queda la clasificación en la última jornada, con un España-Uruguay que gana mucha más trascendencia de la que se pensaba inicialmente.

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