Revuelta ucraniana en el vestuario del Girona
Viktor Tsygankov desobedeció y desafió al club, negándose a participar en el retorno a Segunda
GironaEl Girona tiene un lío montado en el vestuario. “Tsygankov estaba bien y convocado, pero se ha negado a cambiarse. Es todo lo que puedo decir”, admitía Quique Álvarez minutos después del empate contra el Leganés. A la ya conocida situación del extremo, que dejó bien claro a principios de verano que no quería jugar en Segunda y fue directamente hacia el palco, se añadieron los rumores de renuncia de Vladyslav Vanat, que sí estaba en el banquillo, a participar en la segunda parte. Unas informaciones que el mismo futbolista ha negado al medio ucraniano Tribuna.com. El club, a consulta de l’ARA, niega que el delantero lo rechazara y dice que gestionará la situación de Tsygankov internamente. El embrollo es de los gordos.
No hace falta ir muy lejos para encontrar un precedente alimentado por el mismo Girona la temporada pasada. Se trata del portero Dominik Livakovic, que no quiso jugar porque se sentía engañado y quería marcharse de Montilivi. El croata, que necesitaba continuidad para competir en el Mundial, insinuaba que se le había prometido una titularidad que nunca llegó. Y, como ya había jugado un partido con el Fenerbahçe antes de llegar al Girona, en caso de haber disputado un solo segundo no habría podido jugar con un tercer equipo, porque la normativa lo impide. No hubo ningún castigo para el portero, que bajó el nivel en los entrenamientos, lo que provocó más de un malestar, y acabó haciendo las maletas en invierno para ser titular con Croacia en verano.
El precedente de Livakovic
El caso más radical de todos es el de Tsygankov, que no ha disputado ningún minuto durante la pretemporada porque no quiere vestir la camiseta blanquiroja ni un minuto más. Horas antes del debut en la Liga, con la llegada de los jugadores al estadio, Quique Álvarez, que se estrenaba en el banquillo, le pidió que se cambiase como el resto de compañeros citados y disponibles. El ucraniano respondió que no pensaba hacerlo y abandonó el vestuario para seguir el partido desde el palco, donde se le vio muy pendiente del teléfono. Cuando el videomarcador lo captó, recibió una pitada descomunal. El técnico denunció su actitud al final del partido y algunos de sus aún compañeros cogieron un enfado considerable con la decisión, que no recibieron nada bien.
El entorno de Tsygankov ya advirtió a principios de junio que el futbolista quería cambiar de aires. Lo hizo filtrando una carta que supuestamente el jugador habría enviado a la entidad, en la que verbalizaba que "mi futuro deportivo resulta difícilmente compatible con el proyecto del club". También añadía que pondría facilidades para encontrar el mejor acuerdo posible para todas las partes y que, pasara lo que pasara, no se rebelaría. Visto el comportamiento, mentía.
El jugador ha hecho un pulso con la entidad e intenta forzar una salida a cualquier precio, pero no es fácil. Durante el verano se le ha vinculado a muchos equipos, entre ellos el Espanyol, el Ajax, el Valencia o el Celta. Algunos han iniciado conversaciones en Montilivi, como el Celta, pero entre las exigencias del Girona, que pide una cifra que podría oscilar entre los 10 y los 15 millones (el 50% será para el Dinamo de Kiev) y las pretensiones de Tsygankov, que tiene un salario muy elevado, no ha habido entendimiento.
Mensajes de madrugada y una pelea
El diario As va más allá y publica que el malestar del ucraniano con el Girona se debe a que el club sí ha llegado a acuerdos con el Trabzonspor turco o el New York City sin el permiso del jugador, que solo querría continuar en España o marcharse a Inglaterra. La misma información apunta que está dolido porque se han incumplido algunas de las cláusulas de su contrato; asegura que le ofendió recibir la notificación de la convocatoria a las 12 de la noche del día anterior, y que cuando terminó el partido, Tsygankov y un integrante del cuerpo técnico tuvieron una riña.
El otro nombre propio de la noche, Vladyslav Vanat, en cambio, ha actuado durante el verano con normalidad. De hecho, el delantero ha sido el máximo goleador de la pretemporada y desde el club la intención no es otra que convertirlo en uno de sus estandartes en la lucha por el regreso a Primera División. Hasta ahora, Vanat no había mostrado señales de una posible fuga. Pero, aunque calentó con el marcador en contra, diversas informaciones apuntaban que se habría negado a jugar.
El Girona lo desmiente con toda seguridad y confirma que, a pesar de que sí parecía que había pasado algo, solo se trataría de un malentendido, sin dar más detalles. Durante el entrenamiento de este lunes en la Ciudad Deportiva, Vanat y el club han aclarado la situación y no hay caso. También ha negado los hechos el mismo jugador. “Se suponía que debía entrar como sustituto, pero en ese momento nuestro defensa central [Junior] se lesionó y tuvo que ser sustituido. El entrenador tuvo que cambiar su decisión”, aclaró Vanat al medio ucraniano Tribuna.com, donde remarcó su profesionalidad.
Lo que es obvio es que Tsygankov cometió un acto de indisciplina. Y también que es mejor que los altos cargos de la entidad comiencen a tomar medidas y agilizar salidas, antes de que estallen más bombas de relojería.