El historial insumiso de Kylian Mbappé, un problema para el Real Madrid

Quizás Florentino Pérez no previó las consecuencias de construir su proyecto deportivo alrededor de un jugador que ha demostrado en reiteradas ocasiones que no tiene ningún problema con posicionarse en temas que le interpelan

19/09/2026 - 15:24 h.

Kylian Mbappé, Vinícius Júnior e Ibrahima Konaté han terminado de liar la madeja de la crisis de Ceuta. Los tres jugadores del Real Madrid tuvieron un “gesto con los inmigrantes que perdieron la vida y que viven en condiciones muy duras”, según ha explicado Mbappé, el único de los tres que, por ahora, ha declarado sobre el acto de remangarse la camiseta de apoyo a Ceuta antes del partido contra el Elche. Aunque también ha expresado su solidaridad con el pueblo ceutí, Mbappé ha dicho que “no quería priorizar sufrimientos”. La gran estrella del conjunto blanco, que tiene raíces argelino-camerunesas y se crió en los suburbios de París, sostiene una postura frontalmente opuesta a la del nacionalismo español del cual su club es el máximo exponente, ya que se solidariza con los inmigrantes, muertos y vivos, en la misma medida que con los ceutíes. En cualquier caso, no parece arrepentirse de su gesto, a pesar del alud de reacciones adversas que ha generado.

Entre los que han defendido a los jugadores hay medios como El País, cuyo editorial califica el acto como “ejercicio de libertad individual”, aunque también pondera que “quizá no midieron bien el impacto de su gesto”. También los ha defendido David Aganzo, presidente de la AFE –el sindicato español de futbolistas profesionales–, que dice que los protagonistas “no tenían suficiente información”. Ambas voces quieren quitar hierro a la situación y no han acabado de tomarse en serio el mensaje que transmitieron los jugadores y sobre el cual se ha reafirmado Mbappé. Un mensaje que también ha servido a los detractores de Florentino Pérez, como los Ultras Sur o el diario El Confidencial, para acusarlo de no ser capaz de gobernar el club. El presidente del Real Madrid, que ha evitado pronunciarse explícitamente sobre el tema, ha explicado que la visita a Ceuta que ha llevado a cabo con Emilio Butragueño, director de relaciones institucionales del club, y José Martínez Pirri, presidente de honor y ceutí de nacimiento, estaba prevista desde hacía tiempo y no tiene nada que ver con “ninguna noticia reciente”.

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Entre los que no aprueban el acto de los jugadores está el presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas, que afirma que ponerse la camiseta no va “ni de izquierdas ni de derechas”. Esta misma línea argumental utilizó Abde Ezzalzouli, el futbolista del Betis, que la lució el día antes de que los futbolistas merengues se negaran y dijo que se trataba de una iniciativa “de carácter social, no político”, para defenderse del linchamiento que sufrió en redes por parte de sus compatriotas marroquíes. Finalmente, los que han liderado la ofensiva contra Mbappé han sido los medios conservadores de Madrid, que califican el acto de “vergonzoso” y “traición a la patria”, como también Marine Le Pen, que ha asegurado que no mostrar el mensaje de solidaridad con Ceuta equivale a no comprometerse con la soberanía de España. Pero no es la primera vez que la líder de ultraderecha francesa y el capitán de la selección del mismo país se enganchan públicamente.

Llamada a las urnas antes de la EurocopaQuizás Florentino no previó las consecuencias de construir su proyecto deportivo alrededor de un jugador que ha demostrado en reiteradas ocasiones que no tiene ningún problema en posicionarse en temas que le interpelan. Mbappé ha hecho de esta una de sus principales causas: “Puedes ser futbolista, puedes ser una estrella internacional, pero, por encima de todo eres un ciudadano”, aseguró hace pocos meses a Vanity Fair, en una entrevista en la que explicitó una lucha “contra la idea de que un futbolista debe callar y limitarse a jugar”. E insistía: “No estamos desconectados del mundo. La gente a veces piensa que, como tienes dinero y eres famoso, este tipo de problemas no te afectan. Pero a mí sí que me afectan”. Así pues, no es la primera vez, ni será la última, que el principal competidor de Lamine Yamal en la carrera por el Balón de Oro de este año opina sobre temas peliagudos, sensibles, políticos.

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El año 2024, en la previa de las elecciones legislativas de Francia, Mbappé hizo un llamamiento a las urnas, especialmente a los jóvenes, a que votaran en contra de los extremos y de las ideas que dividen, en una clara alusión al partido de Le Pen. “Tenemos la oportunidad de decidir el futuro de nuestro país y es una tarea importante que hay que subrayar urgentemente. Vosotros, periodistas, sois muy conscientes, pero hay muchos jóvenes que no lo son, al menos de forma consciente. Inconscientemente sí, porque solo hay que ver las tasas de abstención juvenil en los suburbios y en las zonas rurales. Yo, cuando era más joven, también pensaba que mi voz no podría cambiar nada, pero ahora me he dado cuenta de que sí”, declaró Mbappé en rueda de prensa, justo antes de empezar a disputar la Eurocopa con su selección. Otras polémicas públicas en las que Mbappé se ha posicionado públicamente han sido contra el asesinato de George Floyd, el año 2020, a manos de la policía de Minneapolis; contra la decapitación de Samuel Paty, el mismo año, a manos de un terrorista islámico, por haber enseñado caricaturas de Mahoma en clase; contra el racismo a Vinícius Júnior, el año 2023, cuando todavía no eran compañeros de equipo, y otros episodios en los que el exjugador de Mónaco y el PSG se ha mostrado sensible a temas de violencia policial, racismo y terrorismo.

Sea como sea, queda claro que las declaraciones de Mbappé traerán cola, porque en el fondo ha descubierto el gran elefante en la habitación: ¿dónde está la diferencia entre “nosotros” y “los otros”? ¿Por qué Mbappé debería solidarizarse más con los españoles que con los marroquíes, si él es francés de origen africano? Porque juega en un club español, contestará alguien. ¿Pero no se supone que el fútbol es un fenómeno internacional, y que el Real Madrid tiene muchos más seguidores fuera de España que dentro? Porque no se debería mezclar fútbol y política, contestará alguien más. Pero en Cataluña sabemos el poder que tienen las selecciones y los torneos internacionales en consolidar y fomentar el nacionalismo banal. Y, por lo tanto, sabemos que el fútbol y la política estarán, inevitablemente, siempre mezclados.