Barça
Deportes 15/04/2021

Frenkie de Jong: "Cuando juego no pienso que pueda perder la pelota"

7 min
Frenkie de Jong en un calentamiento previa  un partido, esta temporada
Disponible en:

BarcelonaFrenkie de Jong (Gorinchem, 1997) encara el tramo final de la segunda temporada en el Barça con la sensación de haberlas vivido de todos los colores, entre la pandemia, las elecciones y los cambios de entrenador. Centrocampista que acaba haciendo de central cuando toca, De Jong atiende al ARA antes de una final de Copa en la que sueña con levantar el primer título de azulgrana. Sería un paso adelante para un futbolista que creció rodeado de camisetas del Barça, que sus abuelos compraban cuando venían de vacaciones a Catalunya. Cuando se habla de fútbol, De Jong sonríe y habla. Sobre otros temas calla más, incómodo. Ha nacido para cuidar la pelota.

Esta es una semana extraña. Después de perder contra el Real Madrid, tienen la oportunidad de ganar el primer título el sábado. ¿Cómo llegan?

— Después del clásico hemos estado unos días tristes por la decepción, pero hay que levantarse. Ahora tenemos un reto emocionante por delante. Tenemos opciones en la Liga y queremos levantar el primer título. Poder ganarlo sería lo importante. Ya perdimos la final de la Supercopa contra el Athletic, así que nos toca reaccionar.

¿Ayuda a motivar enfrentarse al mismo equipo que les derrotó en la final de la Supercopa y en el mismo estadio?

— Una final siempre te motiva. Pero quizás algo más, sí.

Cuando el Athletic se impuso en la Supercopa, el Barça todavía era un equipo errático. Ahora da la sensación de que, a pesar del clásico, han encontrado la manera de ser constantes, con un nuevo sistema con tres centrales que usan mucho...

— Hemos estado mejorando desde hace tiempo. Seguramente desde fin de año. Ahora estamos más en forma, cada vez mejor. Hemos cambiado el sistema un poco y esto nos ha ayudado. Es cierto que en el clásico quizás no hicimos nuestro mejor partido, especialmente en la primera parte, pero tampoco fue un partido malo.

En los últimos partidos le hemos visto jugar tanto de defensa central como de centrocampista. ¿Cómo está viviendo esta dualidad? ¿Le gusta?

— Si el míster me necesita en diferentes posiciones, jugaré en diferentes posiciones. Ya ha pasado algunas veces esta temporada, a pesar de que yo prefiero jugar por algún lugar del centro del campo [sonríe]. Ahora bien, puedo jugar de central, claro, pero yo me veo más en el centrocampo.

Siempre dice que no le gusta jugar con miedo. ¿La posición afecta su estilo? No debe de ser lo mismo arriesgar con un pase en centro del campo que cuando se es el último hombre...

— Sí, claro, te cambia la manera de jugar cuando te toca jugar de central, porque no puedes correr tantos riesgos. Ahora bien, yo intento ser siempre el mismo jugador y no pensar mucho en qué puede ir mal si pierdo la pelota.

¿Trabaja el aspecto psicológico de alguna manera? No debe de ser fácil aguantar la presión de jugar en un equipo de primer nivel..

— Pues bien es verdad que no, no lo trabajo de ninguna forma especial. No tengo ninguna metodología. Solo hablo con mi gente, para saber que hago bien las cosas. Con mi familia, mi novia, mis amigos... Me gusta tener su apoyo. Sempre he llevado bien la presión.

Es decir, ¿arriesgar tanto en el pase como con las conducciones es una cosa muy suya, innata?

— Es mi manera de ser, la manera que tengo de jugar. Cuando juego no pienso que pueda perder la pelota.

Hace unos meses, cuando el equipo no rodaba, ¿habría firmado estar como están ahora, con opciones de ganar dos títulos pese a la derrota contra el Madrid?

— Perder el clásico siempre hace daño, nunca quieres perder. Y menos este partido. Pero hay que mirar hacia el futuro, quedan 8 jornadas y podemos ganar la Liga. Hay que centrarse en lo que podemos hacer, ganar todos los partidos, y si los ganamos, acabaremos por encima del Atlético. Es cierto que el inicio de la temporada fue flojo, difícil, pero sabíamos que tenemos calidad y que una vez tuviéramos ritmo estaríamos cerca de los primeros. Ahora hay que centrarse en lo que hacemos, en jugar bien. Si jugamos como sabemos, si jugamos bien, ganaremos títulos. 

¿Tienen la obligación de ganar títulos esta temporada o es un año para levantar el proyecto de cara al futuro?

— Ahora estamos en un momento positivo. Como equipo hemos ido evolucionado en la buena dirección, llegamos jóvenes... Le veo mucho futuro al Barça, a pesar de que, claro, muchas cosas no dependen de los jugadores, dependen otras personas. Ahora bien, cuando estás en el Barça tienes que ganar títulos. Si no ganamos títulos, no será una buena temporada.

Miremos un poco al pasado. Vienes de los Países Bajos, el país de Europa con la media más alta de gente federada para practicar deportes. Ganáis medallas en diferentes deportes. ¿Cuál es el secreto?

— Forma parte de nuestra cultura. Forma parte de cómo nos educan, está muy normalizado practicar deportes. Tenemos grandes instalaciones en todas las poblaciones, y esto hace que sea muy fácil formar parte de clubes. Siempre tienes cerca un lugar donde practicar deporte, así que creces así.

Supongo que llegar al Barça no debe de ser fácil, pero tampoco debía de serlo llegar al Ajax cuando provenía de un club más pequeño como el Willem II. ¿Cómo lo recuerda?

— No tengo claro qué fue más difícil, la verdad. Cuando dejé el Willem II para ir al Ajax fue diferente, puesto que era un joven que no tenía garantizado estar en el primer equipo. Al llegar al Barça era otra cosa, venía de ganar títulos, de jugar la Champions... En cambio, al llegar al Ajax no siempre me entrenaba con el primer equipo, jugaba con el filial. Quizás fue algo más duro entonces, quizás, porque era aquel momento en el que sueñas con llegar a la élite. 

Ha explicado en algunas ocasiones que en la casa familiar de Arkel, donde se crió, ya tenía camisetas y pelotas del Barça...

— Sí, mis abuelos solían venir de vacaciones a la Costa Brava, así que era un club que ya seguía entonces. Siempre he querido jugar en el Barça. Estoy muy feliz de estar aquí, es un sueño. Así que me toca trabajar fuerte para poder levantar mi primer trofeo.

Mucha gente dentro del club cuando habla de usted se deshace en elogios, tanto por su carácter como por su profesionalidad. O porque tiene un estilo que se adapta al Barça.

— Siempre es mejor oír cosas buenas que malas, ¿no? Estoy contento, claro, pero soy de aquellos que ignoran bastante las críticas. Yo sé cuando juego bien o cuando lo hago mal, no necesito oír muchas opiniones para saber si lo estoy haciendo bien.

¿Todavía aprende cosas en los entrenamientos después de unos cuantos años en la élite?

— Nunca se acaba de aprender. Con 70 años todavía estaré aprendiendo cosas, seguro.

Llega a un club donde le hace mucha ilusión llegar, pero no ha tenido suerte. Crisis económica, coronavirus, un presidente que marcha, meses sin presidente, las elecciones...

— Han pasado muchas cosas desde que llegué a Barcelona. Marchó el presidente, llegó el coronavirus ... Han sido momentos complicados para el Barça. Para todos los clubes por la pandemia, pero el Barça ha sufrido más. Pero mi trabajo es centrarme en jugar, yo estoy contento en el Barça.

¿Cuál es tu primera impresión de Joan Laporta, el nuevo presidente? Un estilo diferente de Bartomeu, ¿no?

— No lo conozco bien todavía, pero, por lo que he visto, es una persona muy optimista. De aquellos que son siempre positivos, aporta buena energía al club. Esto es bueno para nosotros.

A Koeman lo conoce más. ¿Cuán importante para usted tener un compatriota con quien ya había hablado antes de venir al Barça?

— Tenemos muy buena relación. Me siento muy bien con él; me está dando mucha responsabilidad y confianza. Estoy contento de tenerlo aquí.

Esta temporada Koeman ha llamado a filas a diferentes jugadores jóvenes. Uno de ellos, Pedri, es especial...

— Es muy bueno tener jugadores jóvenes en el equipo. Forma parte de la identidad del club, de hecho, especialmente con los jugadores de La Masía. Es bueno para todo el mundo, para ellos y para el equipo. ¿Pedri? Es un jugador maravilloso, tiene mucho talento y mucha calidad. Está asumiendo que toma responsabilidad a pesar de tener apenas 18 años. Es increíble como juega, todo el mundo lo puede ver.

Evidentemente, le tengo que preguntar por Messi. ¿Confía que no marche?

— Sí. Es un placer poder trabajar con él. El solo hecho de estar cada partido a su lado, en cada entrenamiento, ya vale la pena. Messi ayuda a hacer las cosas fáciles, yo lo tengo claro, es el mejor jugador que he visto nunca. Ya lo he dicho muchas veces: cuando yo tenía 12 años él ya era el mejor futbolista del mundo; ahora tengo 23 y todavía es el mejor. No se trata solo de tener talento, también es tener mentalidad.

Un futbolista con quien comparte muchas cosas es Busquets, ¿no?

— Sí, me ha ayudado mucho. Ya antes de venir al Barça habló conmigo, me explicó cosas. Le estoy muy agradecido. Es un futbolista brillante que hace muchas cosas importantes en el césped. Y seguirá haciendo.

Muchas voces, como su compatriota Marco van Basten, reclaman modificar las reglas del juego para evitar pérdidas de tiempo o cuidar a los equipos ofensivos. ¿Cómo lo ve?

— [Sonríe.] Es una idea interesante, Van Basten ya hace unos años que lo defiende. Me ha hecho una pregunta difícil... Bien, son otras personas las que tienen que decidirlo, se lo dejo a ellos.

Hace unos años se vio una imagen muy potente. Usted y Wijnaldum, compañero de la selección, posando juntos mostrando los brazos de diferente color contra el racismo. Ahora que se vuelve a hablar, después del caso de Diakhaby, ¿qué papel tienen que tener los futbolistas en la sociedad? A veces han sido acusados de vivir en burbujas...

— Aquello fue desprendido de un caso de racismo a la liga holandesa. Algunos jugadores vieron lo que había pasado y querían hacer algo, así que se decidió hacer aquel gesto antes de un partido contra Estonia, creo recordar. Fue un gesto muy bonito de la selección. Yo no creo que los jugadores estén desconectados de la sociedad, depende de cada caso, cada club... Pero tampoco se tiene que poner presión a los futbolistas para que hagan declaraciones o se posicionen sobre cada tema que pasa, no es nuestro trabajo.

Para acabar. ¿Cómo es jugar sin espectadores? ¿Se ha acostumbrado?

— Jugar sin espectadores afecta un poco, sinceramente. Cuando juegas con aficionados es diferente. En la última parada de selecciones jugamos un partido que venía a ser una prueba en Holanda ante unas 5.000 personas, que tampoco son tantas. ¡Pero pensé que hacían mucho ruido! Fue bonito, porque ya no estaba acostumbrado. Nos transmitió mucha energía. Los añoro. Espero que vuelvan pronto.

stats