Rugby

El equipo que hará sonar 'Els segadors' en el corazón de París

Los Dragones Catalanes, equipo de Perpiñán de rugby a trece, celebra veinte años de éxitos en el césped y catalanidad en la grada

25/04/2026

BarcelonaEl próximo 6 de junio 'Els segadors' sonarán en el corazón de París. Para entender cómo hemos llegado aquí hay que estirar un hilo que nos lleva hasta los años de la Guerra Civil en l'Espluga de Francolí. Josep Guasch, militante de Esquerra Republicana de Catalunya que había tenido cargo en la alcaldía, huyó hacia Francia, donde acabó en el campo de prisioneros de Argelers, pasando penurias en la arena de esta playa donde tantos republicanos fueron internados. Unos años más tarde su mujer y sus hijos se reunieron allí e hicieron raíces en Perpiñán. El Josep trabajó de payés, como había hecho en la Conca de Barberà. Y uno de los hijos, de nombre también Josep, destacaría como jugador de rugby tanto con la USAP de Perpiñán como con el XIII Catalan, un equipo que practicaba una modalidad de rugby a trece, una versión de este deporte en la que no se juega con quince jugadores. Dicen que cuando el XIII Catalan negoció su fichaje, en Josep les dijo que tenía trabajo en una carnicería y no tenía claro si podría entrenar. El club, pues, compró la carnicería y se la regaló. Al ser el propietario, ya podía entrenar y jugar a su gusto.

Así comienza la historia que nos lleva hasta los Dracs Catalans de Perpiñán, uno de los mejores equipos del continente de rugby a trece. ¿Quién es el presidente del club? En Bernard Guasch, el hijo de Josep y el nieto del alcalde. Un hombre que antes de cada partido en Perpiñán hace sonar Els segadors en el estadio. Este año los Dracs celebran sus primeros veinte años de vida en plena forma. Un club heredero del XIII Catalan, fundado en 1934, y el AS Sant Esteve, de 1965, que se fusionaron para crear los Dracs Catalans. El responsable fue Bernard Guasch, que también jugó a rugby a buen nivel y preside uno de los grandes grupos comerciales del sector de la carne en la zona de Perpiñán. Un imperio que tiene las raíces en aquella carnicería propiedad del padre. Fue él quien impulsó la fusión para tener un club competitivo en esta modalidad de rugby más dinámica que no la tradicional. Una disciplina con mucha tradición en Inglaterra y el sur de Francia. Al sur de los Pirineos el rugby a trece es poco conocido, pero al norte uno de los mejores clubes europeos es catalán.

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Hace veinte años los Dracs entraron en la Superliga profesional de rugby a trece. Una competición nacida en el Reino Unido en los años noventa en la que los catalanes han conseguido buenos resultados. Una liga considerada como la segunda más potente del mundo, solo por detrás de la australiana. La idea de los creadores del torneo era incluir clubes franceses, pero solo los Dracs han competido con regularidad fuera de las islas. En 2006 el entrenador de entonces era el australiano Mike Potter, que elevó el nivel de un equipo que ha sido dos veces subcampeón de liga y ha ganado una vez la Challenge Cup en el estadio de Wembley en el año 2018. Ahora los catalanes siguen aspirando a todo. Y para celebrar sus primeros veinte años de vida jugarán este próximo 6 de junio en París contra el Wigan Warriors, el equipo con el que perdieron la final de liga hace tres años.

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De Perpiñán a París

La ciudad de París llegó a tener un equipo de rugby a trece en la Superliga, el Paris Saint-Germain. De hecho, el primer partido de la historia de la competición fue un PSG-Sheffield en 2006, pero el club de fútbol perdió interés en su sección de rugby a trece rápidamente y la hizo desaparecer. Ahora esta modalidad de rugby volverá a vivir un partido en la capital francesa gracias a los Dracs. "No era nada fácil traer un partido a París, pero los responsables de la liga han confiado en nosotros. Veinte años después todavía estamos aquí y espero que no hayamos acabado con nuestra capacidad de sorprender", dice Bernard Guasch, que admite que la idea de jugar en París ya hacía años que le rondaba por la cabeza. "La idea era hacerlo hace años, pero la pandemia pospuso todo", comenta un hombre que siempre busca sorprender, como hicieron en 2019 cuando jugaron en el Camp Nou de Barcelona un partido con 31.555 espectadores, todo un récord para el club.

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"Es una temporada especial con trece jugadores nuevos en la plantilla. Nuestros objetivos pasan por ser bien competitivos. Y tener una identidad clara como equipo y como club", explica Guasch, que tuvo claro hace veinte años que antes de cada partido debían sonar Els segadors para reforzar el compromiso con la catalanidad del equipo. Si la USAP de Perpiñán de rugby a quince hace sonar L'estaca antes de sus partidos, cuando juegan los Dracs suena el himno catalán. Y si la USAP ha sido normalmente el club potente del rugby catalán, en los últimos años lo están haciendo mejor los Dracs, que harán sonar Els segadors en el estadio Jean Bouin de París este junio. Se trata de un recinto donde caben 19.000 personas. "Queremos llenar el estadio, esa es nuestra intención. Trabajaremos para intentar conseguir trenes que lleven a toda la gente del sur hacia París, no solo de Perpiñán, también de pueblos con tradición de rugby. También en París mucha gente sigue este deporte. Y tenemos una gran comunidad catalana en la ciudad, así que nuestra idea es movilizar a todas estas comunidades", añade Guasch, que tiene en mente que el club sea campeón de la Superliga algún día. Siempre se ha quedado cerca, pero él no desfallece, mientras los Dracs siguen siendo el mejor embajador del rugby catalán.