Axel Corres: "En el mejor momento de mi carrera recibí el golpe más duro"
Jugador de waterpolo
BarcelonaLa vida de Axel Corres (Barcelona, 2000) cambió en agosto de 2025. Era el primer día de entrenamientos de la plantilla del CN Sabadell de waterpolo masculino, uno de los mejores equipos de la Liga. Corres iniciaba la segunda temporada en el equipo vallesano después de un primer año en el que lo había hecho tan bien, que había sido preseleccionado para ir al Mundial de Singapur. Pero en aquel primer entrenamiento sintió como si se ahogara. Unas horas después le comunicaron que tenía un cáncer testicular que le provocaría ocho meses de lucha contra la enfermedad y la extirpación de un riñón. Hace pocos días, volvió a los entrenamientos.
¿Cómo se encuentra después de todo lo que ha pasado?
— Ahora mismo, la verdad es que muy bien, tanto física como psicológicamente. Físicamente, podría estar mejor, obviamente, pero estoy muy contento. Los resultados de las pruebas han salido bien, estoy limpio. El tumor principal, que era el que me quitaron con la extirpación del riñón, ya se analizó y salió negativo. Y los últimos resultados referentes a las diferentes metástasis también han salido bien.
Y psicológicamente, ¿cómo lo ha llevado?
— Una parte bastante complicada de las enfermedades es el aspecto psicológico. Gracias a mi familia, a mi pareja y a mis amigos lo he llevado bastante bien. Pero cuando los ves sufrir por ti... cuesta. Ha sido duro, las cosas son como son, y no te negaré que haya sido todo fácil. Por suerte, soy de aquellos que siempre ha tenido la capacidad de mantener la cabeza fría. Me fijo un objetivo y lo lucho. Y eso ha sido lo que me ha mantenido un poquito vivo en este aspecto.
La enfermedad llegó justo en el mejor momento de su carrera, en un nuevo club y con el debut en la selección.
— Es una de las hostias más grandes que me he llevado, las cosas como son. Con perdón por las palabras: lo que me ha pasado es una puta mierda. Es lo que piensas. Quien ha seguido mi carrera sabe que no ha sido una carrera fácil. Me ha tocado trabajar mucho. Y la enfermedad llegó justo cuando había dado el paso de venir aquí a Sabadell, que era un cambio en mi estructura de vida y también un paso profesional ambicioso. Yo siempre había estado en un club que estaba en la mitad de la tabla y venía a uno que juega la Champions. Y el primer año había ido tan bien que pude debutar con la selección en un torneo internacional. Iba a todas. Y justo entonces la vida te pone un reto bastante grande delante. Un reto bien jodido.
Me han dicho que incluso tienen que frenarlo porque ya tiene ganas de saltar a la piscina.
— De hecho, ya estoy en la piscina, pero entrenándome. Le he pedido al cuerpo técnico que cuando vuelva sea porque estoy en un buen estado físico. No quiero tener unos minutos solo porque me dejen volver y dejar fuera a un compañero que se lo merece. Después de ocho meses necesito volver a formar parte del equipo, jugar, tener la pelota entre las manos. Lo necesitaba. Y es cierto que me tienen que frenar un poco, pero hay que aceptar que tardaré en volver a recuperar mi estado de forma. Será jodido. Si fuera un oficinista ya tendría el alta, pero un jugador de waterpolo ha de esperar.
¿Se puede entrenar cuando se está pasando por una quimioterapia?
— Volví a entrenarme un poquito al final de la quimioterapia. Durante la quimio intentaba hacer cosas en el gimnasio, pero básicamente cardio, estaba demasiado cansado. Tampoco es recomendable hacer grandes esfuerzos durante este proceso. Ahora estamos avanzando, eliminando esta toxicidad que te deja el tratamiento en el cuerpo. Todavía no puedo coger todo el oxígeno que podría y en un deporte como el mío, donde la apnea es clave, no puedo competir todavía.
¿Cómo fue el día que descubrió que estaba enfermo?
— Aquel día el síntoma era cansancio. Me costaba respirar, porque tenía una trombosis pulmonar que provocaba una obstrucción de la arteria pulmonar. No me llegaba bien la sangre al corazón por la arteria y no estaba cogiendo suficiente oxígeno. Yo venía de las vacaciones y había hecho vida normal, ¿eh? No había tenido síntomas. Quizás a veces hablaba demasiado rápido, un poco de cansancio... Pero no le das importancia. Pero cuando volví a los entrenamientos y no podía hacer 25 metros nadando, me preocupé y fui a urgencias.
El waterpolo ha sido siempre su vida.
— Mi padre ya jugaba en el club del Poble Nou, donde yo comencé. Aprendí a nadar, jugar y competir con él. Era mi entrenador. Y después me ha entrenado de nuevo en el Mediterrani, donde es el segundo entrenador. Él me transmitió el esfuerzo, el sacrificio y el trabajo. Estos tres valores para mí son innegociables y él me los ha inculcado desde pequeño, ya en el Poble Nou. Después jugué en el Sant Andreu y fue un acierto ir al Mediterrani. Crecí y viví años magníficos, entré en alguna convocatoria con la selección, a la que hacía años que ningún jugador del club iba. Este deporte forma parte de quién soy. Mi pareja también es del waterpolo, entrena. Lo que tengo claro es que siempre continuaré vinculado al waterpolo.
¿Cómo ha vivido su padre y la familia este proceso?
— Ha sido duro para todos. Ver cómo lloran, cómo sufren... Dar la noticia fue complicado, ya que me tenía que quedar en el hospital y tuve que decirlo por teléfono. Si ya es jodido para todos, imagina para unos padres vivirlo con un hijo que, además, es atleta y fuerte. No te lo esperas. Piensas que te pueden pasar mil cosas antes que todo esto.
¿Ha pensado en ayudar a otras personas que pasan por una experiencia similar?
— El hecho de hablar de ello en entrevistas es por esta razón. A mí me gusta hablar. De hecho, estudié periodismo, esto me ha quedado de los años de carrera. Creo que hay que hablar de estas cosas. Todo el mundo vive la experiencia de una forma diferente, pero escuchar a quien ha salido de ello te puede ayudar. Yo empecé a buscar en internet casos de deportistas que habían pasado por lo mismo, como el exportero de fútbol Molina, del Deportivo. Buscas gente que lo ha superado. No soy ningún héroe ni nada. Pero si puedo ayudar, quiero hacerlo. De hecho, una cosa que he visto claro es que los hombres deberíamos ir a hacernos una revisión cada año al urólogo. Hace décadas las mujeres no iban a hacerse visitas al ginecólogo cada año, ahora hemos visto que es necesario y es importante. Pues con nosotros, lo mismo. Cuando me encontré un pequeño bulto en un testículo me dijeron que era una pequeña calcificación y no le di más importancia. Ahora pienso que si hubiera ido a hacerme revisiones quizás habría ido mejor, sin metástasis, ni quimioterapia, ni nada. Entonces, viendo que la operación de la extirpación del testículo es una operación sencilla, de casi una hora o menos de una hora, creo que hay que hablar del tema. El cáncer de testículo es relativamente habitual, pero hay cierto tabú a la hora de hablar de ello. Tal como ha avanzado la medicina, hay que perder el miedo.
Es un discurso necesario.
— También quiero animar a la gente a hacer deporte, porque a mí ser deportista me ha salvado. Los médicos me dijeron que no entendían cómo caminaba con lo que tenía. Y no solo caminaba, sino que también me estaba entrenando con aquella arteria pulmonar tapada. El deporte me ha salvado. Y también ayuda mentalmente, ya que siempre te puedes fijar metas, retos. Y luchar por llegar.
¿Y su siguiente reto?
— Me gustaría volver a competir en septiembre. Si puedo tener minutos antes, genial, en caso contrario, paciencia. Y ayudar al equipo, porque este club está trabajando bien y me ha cuidado. Creo que estamos haciendo un buen equipo y trabajamos fuerte para llegar a ganar títulos. El Barceloneta es el equipo que domina, cierto, pero creo que vamos por el buen camino.