Libros

La historia centenaria de superación de una gran librería barcelonesa

La librería Alibri (antes Herder), fundada a finales de 1925, es una parte esencial de la historia cultural de Barcelona y hoy continúa muy activa

Un Sant Jordi en la librería Herder a mediados del siglo pasado.
Act. hace 28 min
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"Si tu pareja no lee, déjala por Sant Jordi", dice un cartel, colgado en la librería Alibri (antes Herder), firmado por laincorrecta.cat. Esta frase ya nos dice que este establecimiento no da la espalda al humor, e incluso a la provocación. Pero a la vez no deja de ser un lugar clásico: acumula cien años de historia y tiene un ingente fondo de libros. Inicialmente eran de pensamiento, de religión, de psicología, para aprender idiomas... y ahora son de todo tipo. Para algunos continúa siendo la "librería alemana" de Barcelona, no solo por las numerosas publicaciones que tiene en esta lengua sino también porque fue fundada –y dirigida durante muchos años– por alemanes. Y claro, como los alemanes son los reyes de la disciplina, esta ha sido uno de los componentes del establecimiento. Todos los libros han estado –y continúan estando– ordenadísimos, y tiempo atrás las libreras iban uniformadas (con bata, donde estaba escrito su nombre). Los comerciales solo podían estar en la librería para trabajar de las 9 a las 11 de la mañana. "Justo cuando acababan de dar las once el señor Nahm (responsable de la librería) salía de su despacho como una flecha y nos echaba a todos, aunque no hubiéramos acabado el trabajo", recuerda Martí Romaní, excomercial y exdistribuidor de libros, fundador y primer director de la Casa del Libro. "A todos... menos a mí", puntualiza: estaba exento de esta norma, ya que gestionaba un apartado especial, que requería tiempo: el Penguin Bookshop, una librería en inglés (con libros de todas las materias, no solo literarios) dentro de la librería.Son tantas las anécdotas que la librería ha ido acumulando a lo largo de este siglo! Esta es otra. Un día entró un chico a preguntar por las libreras "antiguas". Lo atendió una de las que llevaba más tiempo trabajando. Aquel chico le comentó que, tiempo atrás, cuando estaba estudiando en la universidad se había llevado algunos libros de la librería, que no los había podido pagar. Simplemente no pasó por caja. Los necesitaba para los estudios pero no tenía suficiente dinero. Ahora ya había acabado la carrera, estaba trabajando y venía a saldar la deuda.La librería Herder (rebautizada al filo de este siglo como Alibri –dealumnos y libros), ha experimentado –y superado– fuertes tormentas: a lo largo de su historia ha sido recomprada por sus propietarios en dos ocasiones, pero no ha perdido el rumbo.Nacida en un contexto adverso

Era noviembre de 1925 cuando Anton Schaedel, librero alemán formado en el Institut Herder de Friburgo, abrió en Barcelona la librería Herder. El proyecto respondía a la iniciativa de Hermann Herder, que había decidido abrir dos librerías en el sur de Europa, una en Barcelona y otra en Roma. El nuevo establecimiento, situado en un primer piso del número 22 de la calle Balmes, estaba dedicado sobre todo a la importación y venta de libros en castellano y latín editados por la histórica Herder Editorial.

Parada de Sant Jordi de la librería Herder en la década de 1970.
La librería Herder con la moto de la librera Maite delante en el año 1979.

La librería nace en una época de falta de libertades: bajo una dictadura, la de Primo de Rivera. Los primeros años, pues, ya tiene –y supera– un montón de obstáculos. Crece en un contexto internacional adverso, marcado por la crisis económica del 29. Para la Herder –y los otros establecimientos comerciales de la calle Balmes–, 1929 es un año importante porque se entierra el Ferrocarril de Sarrià, que hasta entonces circulaba al aire libre por la calle Balmes, delante de la librería. Debido a los numerosos accidentes que se producían, esta calle era conocida como la “calle de la muerte”.En los años 30 Barcelona bulle de actividad cultural. La librería participa de esta vitalidad y se va especializando en el ámbito universitario y científico. Ya es más que una librería: vende entradas a eventos culturales que se celebran en la ciudad (incluso de boxeo). Es precisamente en 1931, el año del advenimiento de la República, cuando el 23 de abril acontece el Día del Libro (evento creado en el año 1926 por el escritor Vicent Clavel, valenciano residente en Barcelona). Pero en los años 30 hay también una fuerte tensión en la calle, que desemboca en pistolero y acciones violentas. Precisamente ante la sede actual de la librería es asesinado Francesc Layret, cuando salía de casa para interceder por sus compañeros Lluís Companys y Salvador Seguí, detenidos en una campaña del Estado contra sindicalistas, republicanos y nacionalistas.Aquella tensión en la calle es el presagio de la Guerra Civil, que supone un revuelo para la librería, que es colectivizada por la FAI (Federación Anarquista Ibérica) y rebautizada como La Internacional. Durante la guerra los libreros de la Herder consiguen esconder en un piso de la ciudad los libros más valiosos, esperando tiempos mejores, pero poco antes de acabar la contienda bélica aquel lugar clandestino es descubierto y los libros son destruidos.Durante la guerra, como es sabido, la ciudad es bombardeada a menudo. El 17 de marzo de 1938 una bomba estalla a pocos pasos de la librería, en el cruce de la Gran Vía de las Cortes Catalanas con la calle Balmes, e impacta sobre un camión militar cargado de explosivos detenido en un control. La deflagración genera una gran columna de humo visible desde muy lejos. En el camión mueren 23 soldados y pierden la vida numerosos viandantes. Los escaparates de la librería quedan destrozados.Debido a las deudas, la empresa Herder de Friburgo toma la decisión de cerrar la sede de Barcelona. Encargan a Leo Fetscher la liquidación total del negocio. Pero la librería renacerá. El siglo XX también queda ensombrecido por las guerras. La Guerra Civil Española enlaza con la Segunda Guerra Mundial, cuyo desenlace también perjudica a la librería, que tiene importantes pérdidas.

Espacios de oficinas de la librería Herder en 1949.
El almacén en la planta subterránea de la librería Herder, que actualmente es la sección de psicología, en una imagen de 1949.

Just acabada la guerra, el año 1940, Antonio Valt y Leo Fetscher compran la librería y la reabren. Y en 1949 la librería es subastada y recomprada de nuevo por los propietarios. La Universidad de Barcelona y la librería Herder siempre se han hecho buena compañía. Enseguida establecen un fuerte vínculo. Poco después de acabada la contienda, en 1941, la librería Herder recibe de la Universidad de Barcelona el título de "librería universitaria". Estamos aún en la etapa más oscura del franquismo: precisamente en 1941 se celebra en el Paranimfo de la Universidad de Barcelona una exposición de libro alemán, en la cual la simbología nazi es omnipresente.En los años 70 se reorganiza la librería: pasa de una estructura de farmacia a una de supermercado (acceso abierto a los estantes), de manera que el cliente puede coger él mismo los libros y hojearlos. La reforma es dirigida por el arquitecto Josep Ribas González (1929-2011), conocido sobre todo por ser autor de la Torre Colom, situada en el barrio del Raval barcelonés, y de la iglesia de Baqueira.En 2020 la librería supera con nota el contratiempo de la pandemia de coronavirus. Pero muy pronto vendrá otro contratiempo, no menor. En 2022, cuando falta poco para alcanzar el centenario, llega una noticia amarga: las dificultades económicas amenazan con cerrar sus puertas. Una vez más, la librería renacerá. A finales de 2022, la empresa de suscripción de libros Bookish compra la librería y asegura su continuidad. Bookish tenía la intención de abrir una gran librería en Barcelona, pero cuando sus responsables saben que Alibri está a punto de cerrar para siempre prefieren probar suerte conservando una. Bookish ha revitalizado la librería, ha reforzado su programación cultural y la ha abierto a públicos nuevos.

Interior de la librería Herder en una imagen de los años 70.

Algunos de los libros más vendidos

Durante las primeras décadas de funcionamiento de la librería las publicaciones sobre el catolicismo se llevaban una parte importante de las ventas. Eran el ADN del establecimiento. Ahí podías encontrar libros del estilo de cómo ha de ser una mujer católica, y ya os podéis imaginar que suggería que debía ser una mujer bien sumisa. También se editaban y se vendían miles de estampas religiosas (para la primera comunión, por ejemplo). Pero con los años la librería fue incorporando publicaciones religiosas de tendencias diversas, no doctrinales. La Herder hizo una apuesta por el ecumenismo. Uno de los bestsellers fue El catecismo holandés. El Vaticano autorizó su publicación, a pesar de algunas voces en contra, porque no era ortodoxo. Con el boom de la psicoanalísis se vendió a raudales el libro El arte de amar, de Erich Fromm.La Herder trajo modernidad a este país en los años 60 y 70. "Empecé a dar clases en la Universidad de Barcelona en el año 1968, unos tiempos de revolución política, social, sexual... Y los libros que leían los estudiantes del famoso Mayo del 68 en París eran de tres autores: Marx, Freud y Saussure. Todos los encontrábamos en la Herder", explica Sebastià Serrano, catedrático emérito de lingüística de la UB. Además, la librería Herder (Alibri) ha sido, y es, uno de los principales puntos de venta de Herder Editorial, con sede en Barcelona.

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