Por el margen

Pronovias, un nuevo intento de resurrección

Imagen de archivo de vestidos de novia en la sede de Pronovias.
14/06/2026
Adjunto a la dirección
2 min

BarcelonaDesde que Alberto Palatchi Ribera vendió Pronovias a BC Capital en 2017 por 550 millones de euros, la compañía no ha dejado de acumular pérdidas. Tanto es así que acabó declarándose en concurso de acreedores voluntario el 18 de mayo. Esto después de pasar por más manos: en 2022, tras cinco años de números rojos, acabó en propiedad de los fondos acreedores encabezados por Bain (90%) y MV Credit (10%), con los que la compañía ha llegado a la insolvencia.

Desde instancias públicas intentaron que apostaran por el rescate de Pronovias otras compañías del sector, como Mango, pero lo rechazó al ser un negocio muy diferente del suyo, a pesar de ser también del ramo textil. Tras un proceso al que optaron la catalana Desigual y el fondo californiano Enduring Ventures, la titular del juzgado mercantil número 9 de Barcelona decidió apostar por un tercer protagonista, que entró en la pugna más tarde, el fondo británico especializado en reindustrialización Cap Capital. Su proyecto fue avalado por los administradores concursales de FTI.

En su oferta, esta entidad defiende mantener la mayoría de los puestos de trabajo, más de 500 de un total de unos 600, cosa que no hacían los otros aspirantes a adquirir la compañía fundada en los años 20 del siglo pasado por Alberto Palatchi Bienveniste, padre de quien catapultó el negocio y originario de Turquía. Cap Capital, que ha anunciado que detallará sus planes el 8 de septiembre, ya ha dado señales de cuáles son sus intenciones: crecer en red de tiendas a través de franquicias y mercados avanzados como Estados Unidos y hacer una apuesta tecnológica con la inteligencia artificial como protagonista para adaptarse a las necesidades actuales del mercado nupcial. Debería suponer oxígeno para una compañía que ha sumado pérdidas en los últimos años, y que se multiplicaron con la pandemia del 2020, que paralizó las bodas, y no remontó ni a partir del 2021, con la acumulación de enlaces matrimoniales retrasados.

El reto de los nuevos propietarios es mayúsculo. Una empresa como Pronovias, centrada en la moda nupcial prémium, no solo tiene activos que constan en su balance, sino también una reputación y un prestigio construidos con los años, que cuando se rompen como el hilo de uno de sus vestidos cuestan mucho de recomponer –o incluso podría resultar imposible.

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