Juegos Olímpicos

Lamont Jacobs, un italiano volador en el trono de Usain Bolt

En una final sin jamaicanos, se transforma en el primer europeo en ganar los 100 metros lisos desde 1992

BarcelonaSin Usain Bolt, los jamaicanos se han apartado elegantemente de la final de los 100 metros. Como si después de tres medallas de oro consecutivas de Bolt, los caribeños aceptaran que hay que compartir las alegrías. Lo que seguramente no esperaban es que el nuevo campeón sería un europeo, el italiano Lamont Marcell Jacobs. El primer atleta del viejo continente en ganar los 100 metros en décadas, pues el último en hacerlo fue el británico Linford Christie en 1992.

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Jacobs ha dado al atletismo italiano una noche de gloria que será recordada años y años. Dentro de unas décadas, tomando un café en el bar de la plaza, los italianos todavía recordarán aquella noche japonesa cuando en 5 minutos, ganaron dos medallas de oro. Primero, Gianmarco Tamberi en el salto de altura. Un Tamberi que esperaba al final de la pista para ver la final de los 100 metros, para abrazar a Jacobs. Apellido norteamericano, pero una vida italiana, la suya. De hecho le da vergüenza admitir que no acaba de hablar del todo bien el inglés, con este nombre tan americano que tiene. Su acento es del norte de Italia, su tierra. Su madre, una adolescente de 16 años, se enamoró en Vicenza de un militar norteamericano destinado en la base de Estados Unidos de esta localidad. Se conocieron bailando hip hop. Y se casaron tres meses después, yéndose a vivir al Paso, en Texas, donde nació Jacobs. Un amor tan rápido como las piernas de su hijo.

Cuando tenía meses de vida, la madre decidió volver a Italia sola, puesto que su marido era enviado a Corea del Sur y se pelearon. Se separaron. Y Jacobs creció sin saber nada de su padre, hasta que este lo contactó por Facebook cuando ya ganaba medallas. "Primero no quería saber nada de él, pero después de trabajar con psicólogos, respondí. Y en algún momento lo iré a ver" ha explicado un atleta que soñaba con ser jugador de baloncesto, primero. De hecho, a pesar del esfuerzo de su madre, Jacobs fue un joven que se sentía perdido. Practicó muchos deportes, cometió errores. Una de ellas, una relación sentimental que no acabó bien, cuando ya había sido padre con 19 años. Como si siguiera el camino del padre desaparecido, con quien comparte el nombre.

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Pero los entrenadores de atletismo de la villa donde creció, Desenzano del Garda, le recomendaron a un club de Gorizia. Y le dijeron que tenía más futuro corriendo. Inquieto como era, Jacobs necesitaba más. Así que empezó a hacer salto de longitud, llegando a batir el récord italiano en pocos años y marchándose a Roma, donde para tener estabilidad, entró en el cuerpo atlético de la Policía, práctica muy normal en Italia, donde formar parte de este cuerpo permite a los deportistas centrarse en los entrenamientos. Jacobs empezó a batir récords. Se casó por segunda vez, ahora si con la cabeza centrada gracias al trabajo con psicólogos. Cuando justo antes del coronavirus se lesionó, acabó en una zona rural del norte recuperándose, donde entrenó con palos de esquí nórdico entre viñas. Fue una época de paz antes de la locura.

El mayo de 2021, después de una pandemia que pasó en Roma con su mujer y sus hijas, Jacobs batió el récord italiano de los 100 metros, bajando por primera vez de los 10 segundos. Una progresión que no ha parado hasta hoy, cuando ha establecido un nuevo récord europeo (9.84) ya en unas semifinales donde se ha visto superado por el sorprendente chino Su Bingtian. El escenario era complicado, sin espectadores y con demasiada humedad. Y sin un favorito claro para ponerse en la cabeza la corona de Bolt. De hecho, el hombre que llegaba con la mejor marca, Trayvon Bromell, se ha quedado fuera de la final por una milésima. Se ha relajado un poco y al cruzar la línea, había marcado el mismo tiempo que el nigeriano Enoch Adegoke, 10.00. Los jueces, sin embargo, han usado la tecnología para analizar bien qué había pasado, y han descubierto que el nigeriano había entrado una milésima por delante.

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En la final, Jacobs ha visto cómo el británico Zharnel Hugues era descalificado por una salida falsa. Era el hombre que tenía a la izquierda, así que perdía una referencia clara. Pero si en las semifinales el italiano ha salido lento, en la final ha estado enchufado, manteniéndose siempre segundo hasta imponer su esprint final. Y colgarse el oro por el carril dos con un tiempo de 9.80, superando al norteamericano Fred Kerlei (9.84) y al canadiense André De Grasse (9.89). 41 años después del último gran éxito de un velocista italiano, los 200 metros ganados por Pietro Mennea en Moscú, la velocidad italiana ha llegado más lejos que nunca. Jacobs, también.