RCD Espanyol

El niño que escapó de una guerra en África con la ayuda del Espanyol

El Oviedo de Eric Bertrand Bailly visita el RCDE Stadium este lunes

Eric Bailly en la final de la Copa Cataluña de 2014
09/03/2026
3 min

BarcelonaEmilio Montiagut aún recuerda el calor sofocante ocurrido en la primavera del 2010 en Uagadugú. Entonces, era vistaire del Espanyol y el club le envió a Burkina Faso para buscar jóvenes talentos en "una especie de Operación Triunfo futbolístico" con jugadores venidos de distintas partes del continente africano. "Había más de cien y cada día miraba seis o siete partidos", dice el buscapromesas perico, que anotó en su libreta el nombre de Eric Bertrand Bailly, de Costa de Marfil: "Hizo de lateral, pívot y central; era un portento físico, un espectáculo de futbolista". Tenía quince años y era propiedad de una filial regional de Promoesport, la agencia de representación que organizó aquellas jornadas en el corazón de África Occidental.

A su vuelta, Montiagut recomendó al chico al club, y Antonio Morales, consejero y responsable del fútbol base blanquiazul, logró el 50% de los derechos del jugador sin coste alguno –el Espanyol podía comprar un 30% más por 200.000 euros–. A cambio, Eric, que todavía era un niño, se trasladó a Barcelona para vivir y formarse en la cantera del club catalán. Durante mucho tiempo, no pudo competir a causa de problemas con su documentación. "Vino con una mano delante y otra detrás. Me acuerdo de que le daba ropa, no sabía el idioma y lo apuntamos a un PCPI. Era humilde y educado, y siempre sonreía. Tenía muy claro que quería ser futbolista profesional para ayudar a su familia", expone Ramon Guerrero, director de la residencia de la residencia del .

Una guerra civil

"Al cabo de unos meses, vino a mi despacho y me pidió volver unos días a casa porque hacía tiempo que no veía a su familia. Le arreglamos, pero resulta que cuando estaba allí estalló la segunda guerra civil de Costa de Marfil", explica Montiagut. El jugador estuvo retenido en su país durante semanas, y salió gracias a la intervención de Antonio Morales: "Hice las gestiones con el cónsul de un país vecino. No puedo contar más".

Más de un año después de su regreso, Eric, un futbolista marcado con rojo en el fútbol base, pudo jugar su primer partido oficial, en octubre del 2012 con el Juvenil A. Entonces tenía dieciocho años y vivía en un piso con Joan Jordan; una vez por semana cocinaba comida africana. "Eran de la misma generación y habían compartido habitación en la residencia. Se hicieron amigos íntimos, eran como hermanos", comenta Ramon Guerrero, que hoy en día todavía tiene colgado un retrato del marfileño en las paredes del edificio que dirige.

"Era muy poderoso y, poco a poco, fue afinando aspectos tácticos. Por la edad y su físico, se le veía que iba a hacer carrera", analiza Raúl Longhi, que a menudo le hacía subir a entrenarse con el filial cuando todavía era juvenil. Tras disputar apenas una veintena de partidos en el Espanyol B, Sergio González le reclamó para el primer equipo. En octubre del 2014, con veinte años, Eric Bertrand –no se hizo llamar Bailly hasta más adelante– debutó contra la Real Sociedad sustituyendo a Sergio García y con el dorsal 30 a sus espaldas. Jugó otros cuatro partidos, siempre en el once inicial, antes de marcharse a la Copa de África en invierno. Titular indiscutible con Costa de Marfil, fue uno de los goleadores de la tanda de penaltis que le consagró como campeón de su continente.

Traspaso al Villarreal

Su eclosión había llamado la atención de grandes clubs y el futbolista ya no regresó a Barcelona. De Guinea Ecuatorial voló directamente a Castellón por firmar para el Villarreal, que desembolsó seis millones por él. Como el Espanyol sólo tenía el 50% de los derechos y en ese momento no disponía de liquidez para comprarle su parte a Promoesport, se vio obligado a venderlo por temas de contrato. Perdió un activo importante, pero sacó más de un millón por partido jugado. Un negocio redondo para el Villarreal que, año y medio después, con 35 apariciones, le traspasó al Manchester United por 40 millones. Se convirtió en el primer fichaje de Mourinho en su etapa en Old Trafford.

Pese a levantar una Europa League, a Eric Bailly no le acabó de ir bien a Inglaterra. También ha vestido la camiseta del Olympique de Marsella, el Besiktas y de nuevo la del Villarreal, y siempre que puede regresa a Barcelona para visitar a sus amigos en el club que le hizo futbolista. "Cada año viene a vernos y pasa por la residencia. Hace unos meses me presentó a su mujer y sus niñas", concluye con emoción Guerrero, a quien Bailly todavía llama "papa Ramon". El pasado verano fichó por el Oviedo y, si las molestias físicas que arrastra no le impiden viajar, este lunes (21 h, Movistar+ LaLiga) se reencontrará con viejos amigos sobre el césped del RCDE Stadium.

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