"No sabía que Pedro Sánchez tenía un hermano": los acusados niegan trato de favor
David Sánchez liquida en 10 minutos la declaración sin responder nada sobre su contratación
MadridLa esperada declaración de David Sánchez en el juicio sobre su contratación en la Diputación de Badajoz ha durado 10 minutos y 20 segundos. Solo le ha interrogado su abogado, Emilio Cortés, que le ha hecho 25 preguntas sobre su despacho, el cambio de denominación de su puesto de trabajo y el fichaje de un amigo suyo que le ayudaba. Sánchez, sin embargo, no ha hecho ninguna mención a cómo consiguió el puesto de trabajo en 2017. Tampoco ha aludido en ningún momento a su hermano y presidente del gobierno español. De hecho, en la declaración del resto de acusados y testigos del día, ha habido un elemento en común: nadie sabía —según han dicho— que Pedro Sánchez tenía un hermano.
El letrado ha arrancado el interrogatorio preguntando por el despacho que usaba David Sánchez, porque durante la instrucción había circulado un vídeo cortado que hacía entender que no sabía dónde trabajaba. Él ha querido salir al paso de los rumores. ¿Qué era la Oficina de Artes Escénicas que él dirigía? "No se entendía como una oficina física con ventanilla o un edificio físico", ha dicho. Es decir, no era un edificio, sino una categoría administrativa.
David Sánchez comenzó siendo coordinador de las actividades de los conservatorios y, posteriormente, su plaza cambió de denominación, algo que las acusaciones ven sospechoso. Ahora bien, el acusado se ha desmarcado por completo. Ha dicho que se enteró "cuando ya se había realizado", ha subrayado que continuó cobrando el mismo salario y ha justificado los motivos: "Se produjo por la evolución natural de las actividades". Y su abogado ha remachado la explicación: "Hubo un incremento del volumen de las subvenciones y una cierta expansión geográfica de lo que tenía que ver con el mandato inicial".
Emilio Cortés ha apuntado que las acusaciones populares –integradas por actores habituales en el asedio judicial al PSOE, como Manos Limpias, Hazte Oír, el PP, Vox, Iustitia Europa y Liberum– dicen que el cambio de nombre era una "especie de disfraz" para adaptar el puesto de trabajo a sus "preferencias personales", como si fuera un "capricho" suyo. Y él también lo ha negado: "Todas las actividades se enmarcaban dentro de la actividad institucional de la Diputación. Eran publicitadas con los logotipos, había expedientes y controles".
La otra pata de la acusación es la contratación de Luis Carrero, un amigo suyo que previamente trabajaba en la Moncloa y que también se sienta en el banquillo de los acusados. Previamente, le ayudaba a "redactar mejor" las ideas de manera "desinteresada" porque era una "persona muy interesada en los proyectos culturales". David Sánchez ha negado que influyera a nadie para que se le fichara, ha dicho que no habló con nadie y ha asegurado que no tenía información privilegiada sobre el procedimiento. Su abogado ha aludido a un correo electrónico de octubre de 2023 entre ambos que da a entender que la plaza estaba adjudicada con 23 días de antelación, y él ha querido poner contexto: "Me dice que la plaza ya estaba. Yo confundí que la plaza estaba adjudicada con la publicación de la plaza. Luis me corrige y me dice que no tiene noticia ni calendario", ha relatado. Y ha dejado claro que no tenía ninguna ascendencia: "Ni tengo capacidad de decir nada ni tengo información administrativa sobre el estado del procedimiento".
Sobre las funciones de Carrero, ha reconocido que era una persona "muy válida", pero ha puntualizado que el trabajo que él debía hacer requería una formación técnica que él tiene y Carrero no: "Es una persona muy talentosa, pero no puede hacer mi trabajo". Así lo ha corroborado posteriormente Carrero: “Puntualmente podía colaborar con él, pero en ningún caso hacía su trabajo porque soy incapaz de hacerlo”. Carrero ha admitido que tenía una relación de amistad con David Sánchez desde 2008 y que le informó de que se reforzaría el área de Cultura: “Me dijo que saldría una plaza y que estuviera pendiente si me interesaba”, ha expuesto, aunque tenía dudas sobre si cambiar de trabajo.
Una plaza necesaria
Miguel Ángel Gallardo, presidente de la Diputación y líder del PSOE de Extremadura en el momento de los hechos, ha puntualizado que Pedro Sánchez no era entonces ni presidente del gobierno español ni secretario general del PSOE y ha negado que le hiciera ninguna petición sobre su hermano: "No tenía una relación fluida con él y ni siquiera en aquella época era consciente de que tuviera hermanos". También ha desmentido que la plaza estuviera pensada para David Sánchez: "No dije ni sugerí quién debía ser nombrado para aquella plaza, pensé «Que gane el mejor»", ha dejado claro. Sobre la modificación del puesto de trabajo de David Sánchez, ha asegurado que no intervino: "No tuve ninguna participación, era una cuestión técnica".
La exdirectora del área de Cultura de la Diputación de Badajoz, Elisa Moriano, ha dicho que nunca se reunió con nadie para crear el puesto de trabajo de David Sánchez. “Mi perfil era meramente técnico -ha remachado-. No modifiqué las bases que se exigían para este puesto de trabajo y los aspirantes recibieron un trato igualitario y se eligió finalmente el candidato más idóneo”, ha remachado. Por su parte, la exdiputada delegada de Cultura de Badajoz Cristina Núñez ha dicho que no fue “la única plaza que se creó” en su departamento aquella legislatura y que tampoco sabía quién era David Sánchez cuando se presentó. “Se tramitó rápidamente la plaza porque queríamos que estuviera operativa antes del siguiente curso académico”, ha señalado. Sobre si David Sánchez desarrollaba sus actividades, ha dicho que sí, y ha puesto de ejemplo diferentes actividades. “Nadie me dijo que no trabajaba”, ha concluido.
Juana Cintas, exdirectora de recursos humanos de la Diputación de Badajoz, ha dicho que no conocía las funciones que ejercía Sánchez porque no era su función. “Nadie me informó de lo que hacía o dejaba de hacer”, ha resumido. En cualquier caso, ha explicado que no tuvo conocimiento “de ningún incumplimiento o queja” del hermano de Sánchez por parte de algún empleado o superior. Manuel Candalija, director general de Cultura, ha defendido la elección de Sánchez porque los otros candidatos no hicieron más méritos que él para obtener la plaza.